No se lavará con Mujeres Mary McAleese, President of Ireland

No se lavará con Mujeres

por Mary McAleese

Del The Tablet, Marzo 15, 1997.

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Mary McAleese es Presidenta de la República de Irlanda (1997-2011). Entre sus funciones académicas es:

  • Profesora Reed Professor de Ley Criminal, Trinity College, Dublin (1975)
  • Directora del Instituto de Estudios Profesionales Legales (1987)
  • Pro-Vice Rectora de la Queen’s University Belfast (1994)
  • Presidente de la República de Irlanda (1997)

¿Han tenidos los obispos Católicos en Irlanda iguales oportunidades de entrenamiento? Es una pregunta seria que he hecho anteriormente con una respuesta depresivamente predecible. Podría haber hecho la misma pregunta acerca del Papa y de la Curia y podría haber estado tolerablemente segura de la respuesta.

El hecho que la respuesta es un resonante “no” es problemática hoy en día en una forma que no lo fue aun cuatro o cinco años atrás. El mundo Secular Occidental ha sentido el impacto de décadas de serias oportunidades iguales que debaten la crítica, la investigación y la legislación. Su momento se ha incrementado en Irlanda como en muchos otros países, haciéndonos ascender por una empinada curva de aprendizaje que ha cambiado la faz de la educación, empleo, políticas sociales, política, relaciones humanas y perspectivas culturales. Algunos bastiones del conservadorismo permanecen inmutables al inicio de la curva. Otras la suben con dudas, a algunos los empujaron y otros simplemente la saltaron.

En un país pequeño, relativamente homogéneo como Irlanda, con una población bien educada y bien leída, siempre existía la posibilidad de que un argumento fluido y persuasivo con el tiempo pudiera producir una masa crítica de conversos. También existía la posibilidad que la Iglesia aislada, estructura de poder de un solo sexo con su vía de comunicación que facilita la comunicación hacia abajo no hacia arriba sería lenta para apreciar lo que decían, pensaban y concluían las clases que hablaban. El asunto es que dentro de la Iglesia Irlandesa como en otros sitios hay una barrera entre aquellos que creen en la igualdad de Ordenamiento de Dios de las mujeres y aquellos que no lo creen.

No ha sido únicamente un debate entre hombres y mujeres. Más bien ha sido un debate entre las fuerzas rígidas condicionantes de un mundo antiguo y las voces demandantes e insistentes del nuevo mundo emergente. Lo que es más, el ultimo pese a la reciente resistencia sobre la ordenación de mujeres y de hecho posiblemente debido a la misma, considera que la victoria no esta lejos.

No hace mucho tiempo las voces que alegaban que el sexismo estaba grotescamente desfigurando la iglesia de Cristo en la tierra eran las voces del margen gritando a un edificio, una ciudadela tan bien protegida que parecía impenetrable. Adentro, la división Irlandesa de ese edificio, un clerecía solo de hombres tenía una perfecta y aparentemente segura alianza con las madres Irlandesas. La fe fluía de generación en generación, hacia abajo por el conducto establecido por esa formidable sociedad. Fluía libremente porque había confianza, deferencia, aun servilismo en un lado y presunción y paternalismo del otro.

El poeta, W.B. Yeats, describe las relaciones como “un código de innoble sumisión”- tal vez un juicio muy duro, debido al adverso estatus social de las mujeres en el mundo y en virtualmente toda denominación religiosa en sus días. Sus palabras, sin embargo encontraron un eco en las mas recientes palabras del Papa Juan Pablo II cuando dijo: “En todo tiempo y lugar nuestro condicionamiento ha sido un obstáculo para el progreso de las mujeres. La dignidad de las mujeres a menudo no ha sido reconocida, a menudo han sido relegadas a los márgenes de la sociedad y aun reducidas a servidumbre….Si la culpa objetiva, especialmente en contextos históricos ha correspondido no solo a unos pocos miembros de la iglesia, por esto realmente lo siento mucho. ”

El mismo hecho que este Papa ha sentido la necesidad de regresar frecuentemente en los últimos años al asunto de las mujeres, cuenta su propia historia. Sus palabras no son las de un hombre que cree que el está en el lado confortable de un debate. Nada mas lejos de eso; son las palabras de un hombre que lentamente comprende que las defensas de la ciudadela se han roto y que los valientes defensores son una población declinante.

En la actualidad cuando se levantan voces en apoyo de un punto de vista mucho más radical del papel de la mujer en la Iglesia las voces no vienen de márgenes o bordes remotos. No son las voces de prueba de aquellos cuyas frustraciones los han hecho abandonar la Iglesia; en su lugar son las voces de gente (hombres, mujeres, sacerdotes, monjas y un ocasional Obispo) cuyos pies y fe están bien plantados dentro de la Iglesia, quienes la aman, la viven y tienen la determinación de permanecer en ella y cambiarla. Cualquiera que asista a reuniones de iglesias donde se analiza el asunto de las Mujeres y la Iglesia no pueden dejar de notar que la corriente de lealtad ha cambiado de lado. El proceso de conversión no está aun terminado, pero no está lejos de estarlo.

Hay aquellos que establecen que la actual división en la confianza entre la Iglesia creyente y la constitucional ha sido en gran parte causado por los recientes casos de escándalo de abusos sexuales a menores que afecta a los clérigos y el mal manejo del mismo por parte de las autoridades de la iglesia. La verdad es que simplemente han acelerado el ritmo de descenso en las deterioradas relaciones entre los fieles (particularmente mujeres) y las estructuras de poder de la Iglesia. El condicionamiento sexista que el Papa Juan Pablo mencionó no es ya mas un terreno misterioso. Ha sido escogido, se han expuesto sus capas y se han expuesto sus insidiosas formas. La mayor parte de hombres y mujeres inteligentemente pueden reconocerlo, los sexistas no pueden hacerlo, no importa cuando bien se vista, no importa que el portavoz sea de alta posición a muchas millas de distancia. Así es que cuando el Santo Padre admite que la Iglesia pudo haber sido ligeramente sexista en ciertos momentos, esperamos la siguiente declaración obvia – que la Iglesia va a analizarla en forma intelectual.

Va a tratar de entender cómo su propio entendimiento, su propio entendimiento de Dios ha sido desviado y dañado por 2,000 años de una codología vergonzosa disfrazada de teología, y lo que es aun peor, de deseo de Dios. Pero la declaración no llega. En su lugar se arma y apunta el gran cañón el howitzer de la infalibilidad.

¿Los fieles se inclinan y lo aceptan? ¿Se someten humildemente a un edicto que dice estar vinculado con la perpetuidad? No, en Irlanda no. En la actualidad discuten armados con el conocimiento fresco y moderno que pone a los teólogos dogmáticos y conservadores bajo una luz áspera y que no perdona. En la actualidad se puede oír decir a las mujeres de profunda fe que se sienten llamadas al sacerdocio. Hablan con una recientemente encontrada confianza y se las escucha con un respeto recientemente encontrado.

Existe una crucial ironía en este debate. Ambos lados creen que están luchando por la vida y la existencia de la Iglesia. Ambos no pueden estar correctos. Los defensores de la línea del Vaticano que suenan más y mas como el Partido Comunista con clichés redundantes a menudo han caracterizado en el pasado a Irlanda como una tierra del Catolicismo el sitio en el cual la fe nunca dudaría donde siempre se podía encontrar un testigo seguro de la fidelidad.

Curiosamente creo que tienen razón, pero por razones equivocadas. Pocas jerarquías enfrentan una batalla tan ardua para mantener credibilidad y relevancia como la jerarquía Irlandesa. Todos ellos necesitan aliados, particularmente entre las mujeres de fe. Esas mujeres desean forjar nuevas alianzas, pero en la actualidad las mujeres hablan un lenguaje que muchos de estos hombres simplemente no entienden y tienen dificultad para establecer relaciones con ellos. Es el lenguaje del mundo del mañana, no el lenguaje del seminario de ayer.

Tenemos que olvidarnos de ese Viejo lenguaje. Rápidamente se está convirtiendo en una identificación de irrelevancia y que ha sobrepasado su fecha de expiración.

Mary McAleese

Vaya a Enfrentando a un Cristo que … by Mary McAleese?

Regrese al deber de hablar?

Traducción: Lola de Varas


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Sírvase mencionar este documento como publicado por www.womenpriests.org!