Sacerdote Católico Renuncia al ministerio sacerdotal debido a Conflicto de Conciencia

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Sacerdote Católico Renuncia al ministerio sacerdotal activo,
debido a Conflicto de Conciencia

Boletín de Prensa por John Wijngaards

Septiembre 17 1998

He renunciado al ministerio sacerdotal debido a un conflicto de conciencia con la suprema autoridad de la Iglesia Católica en Roma.

Antecedentes

A lo largo de las últimas décadas me he sentido cada vez más descontento con los decretos oficiales de la Iglesia en lo que se refiere a la doctrina sexual y ética. A las parejas casadas se les prohíbe el uso de los anticonceptivos aún si los usan con discreción. El celibato obligatorio continua siendo arbitrariamente impuesto a los Clérigos del Rito Latino pese a la angustia espiritual que esto causa a muchos sacerdotes y sus seguidores. Se discrimina contra las sociedades homosexuales. Y lo ultimo en lo que a mi se refiere –que se prohiba la ordenación sacerdotal de las mujeres pese a que no existen objeciones probadas ni de las Escrituras ni de la Tradición (vea mi nota teológica).

Las enseñanzas oficiales que emanan de Roma en estos asuntos han hecho y hacen un gran daño al Cuerpo de la Iglesia. Millones de creyentes han dejado de asistir a la Eucaristía debido a esto, buscando consuelo espiritual en otros lados. La autoridad de enseñanza ha perdido su credibilidad aun entre los pastores más leales quienes a menudo se esfuerzan en limitar el daño inflingido ofreciendo a sus creyentes una guía pastoral mas sensible que lo que hace Roma. Lo más alarmante de todo es la inevitable corrupción que causa Roma en todos los niveles de responsabilidad en la Iglesia forzando a todos a una complicidad de silencio.

Los Obispos y las Conferencias de Obispos fallan al no enfrentar abiertamente a Roma. Los teólogos y los institutos teológicos fallan al no defender lo que creen que es la verdad. Los sacerdotes de las parroquias fallan al no darles seguridad a los creyentes desde el púlpito. Los superiores religiosos y los profesores de los seminarios fallan a sus estudiantes al guiarlos hacia un sistema que inhibirá su autonomía y responsabilidad.

Para mi el punto de ruptura es la ordenación de mujeres debido a que personalmente he estado involucrado en la investigación teológica y el ministerio pastoral referente a este problema durante los últimos 20 años.

La ordenación de mujeres

Cuando la Congregación para la Doctrina de la Fe promulgó sus razones para rechazar a las mujeres del sacerdocio en 1976 publiqué contra argumentos en ¿Rechazó Cristo a las Mujeres Sacerdotes? El folleto que llevaba el Imprimatur, se reimprimió en una variedad de idiomas y países y la última edición en el Reino Unido fue en 1986. Recientemente ha sido puesto a disposición en el Internet (http://www.iol.ie/~duacon/wompr.asp). Soy miembro de varias organizaciones que promueven la Ordenación de Mujeres Católicas: CWO (Catholic Women’s Ordination= Ordenación Católica de Mujeres), Alianza Internacional Santa Juana y el Canon 1024 Mailing List. He seguido escribiendo sobre este asunto pese al intento de Roma de suprimir la investigación teológica o las discusiones pastorales (vea mi artículo “Thérèse y el asunto de la Ordenación de Mujeres” en Mount Carmel (Noviembre 1997) y The Catholic Citizen (Marzo 1998).

La ordenación de mujeres

Siempre he considerado que es mi deber, como teólogo y como sacerdote, buscar la verdad con sinceridad como yo la percibo luego de un cuidadoso estudio y reflexión. Vaticano II indica que “todos los creyentes, tanto clérigos como laicos, deben tener una libertad legal de investigación, libertad de pensamiento y libertad de expresión temperada por humildad y coraje en cualquier rama de estudio que se hayan especializado” (Gaudium et Spes, no 62). Dado que percibo que la prohibición de Roma sobre la ordenación de las mujeres no se encuentra en las Escrituras o la Tradición, que no ha llegado a una adecuada consulta en la Iglesia, que es dañina para el ecumenismo y que es altamente injuriosa al bienestar espiritual de los creyentes, me veo obligado en conciencia a continuar expresando mi sincera oposición.

Por otro lado, veo que las autoridades en Roma persiguen una política de rigurosa exigencia de la prohibición, silenciado toda reflexión y análisis teológico (vea nota histórica). A través del Motu Proprio del Papa Juan Pablo II Ad Tuendam Fidem de Mayo 28 1998 y el comentario del Cardenal Ratzinger, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, la defensa de la ordenación de las mujeres se presenta casi como una herejía. Cualquier que sostenga que las mujeres pueden ser ordenadas sacerdotes “no está mas en comunión con la Iglesia Católica”, se nos dice (Declaración de Joseph Cardinal Ratzinger, 29 Junio 1998).

En vista de esta posición de la Iglesia Oficial, cuyo liderazgo pastoral y autoridad de enseñanza tengo que respetar pese a los errores que ha cometido en el pasado y aun puede estar cometiendo en el presente, se en mi conciencia que debo renunciar al ministerio sacerdotal. No puede seguir representando a la Iglesia Oficial mientras que esté en desacuerdo en un asunto tan fundamental.

Además quiero estar en el lado de aquellos hombres y mujeres que el Vaticano en forma tan casual e injusta son descartados por el Vaticano. Es solo distanciándome de la Iglesia Institucional que me puedo liberar de la culpa de tomar parte en la conspiración del silencio.

Explicando mi posición

Al renunciar al ministerio sacerdotal de ninguna manera he renunciado a mi derecho y deber como teólogo de expresar públicamente mi opinión. Tampoco he dejado de ser un miembro de la Iglesia misma. Toda la vida he sido un Católico consciente y ortodoxo y es mi propósito continuar siéndolo hasta que muera.

No deseo traicionar la confianza que mi familia, amigos y auspiciantes siempre he han dado. Espero que acepten mi convicción que solo siguiendo los dictados de mi conciencia puedo ser verdaderamente fiel a mi llamado profético y misional.

Aprecio la posición de los Obispos, sacerdotes y religiosos Católicos que continuan en su ministerio pese a su desacuerdo con Roma. Respeto su sinceridad al actuar de esa forma por razones pastorales. Espero que ellos respeten las mias.

Estoy profundamente preocupado por los varios grupos a los cuales he servido tales como mis antiguos alumnos en India, los lectores de mis libros y artículos y aquellos que siguen mundialmente mis cursos de formación de fe. Les aseguro que no he renunciado a la fe Católica y que respaldo todos los asuntos espirituales y teológicos sobre los cuales he escrito y enseñado.

Finalmente, deseo expresar mi. aprecio y gratitud a la Mill Hill Missionary Society. Saludo a mis colegas y compañeros de Mill Hill con quienes he compartido tanto trabajo y alegría durante mis cuarenta años de membresía. Les deseo lo mejor de Dios y les prometo una amistad sin fin de mi parte.

John Wijngaards

Traducción: Lola de Varas


the Wijngaards Institute for Catholic Research.

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“Cuando cite este documento, tenga la amabilidad de indicar que está publicado por www.womenpriests.org!”