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Anne Brown

Anne Brown

Mi llamada al Ministerio y Profecía

I am making a prophetic stand.

Era el día de María Magdalena: Julio 22. El año era 1987 y el sitio era Taizé, el hogar de la comunidad ecuménica en Francia que atrae muchos miles de peregrinos jóvenes cada año. Estaba en la cripta de la iglesia al final de una Eucaristía Romana Católica. Al mirar a la docena de sacerdotes de diferentes nacionalidades detrás del altar vi en un momento que todos eran hombres y que se debía incluir mujeres en el futuro y que yo era una de esas mujeres. En ese momento Dios radicalmente cambió mi vida. Era un punto de giro que al mirar tanto hacia atrás como adelante podía ver mi vida y (eventualmente) a mi misma en una nueva luz.

Había mucha otra gente y consideraciones alrededor de ese momento en Taizé incluyendo el amigo que estaría esperando afuera para hablar - por lo que no podía continuar pensado indefinidamente y en la quietud de la cripta, impresionada por los mensajes que se pueden dar en una Eucaristía concelebrada; los jóvenes Católicos Alemanes quienes cuando compartí mis experiencias en nuestro "pequeño Grupo" el siguiente día me pidieron que los invite a mi ordenación; el sacerdote de nuestra parroquia, el principal celebrante en esa ocasión, que debió sobrellevar mi agonía en los siguientes meses y fue en Taizé un año después celebrando su última Eucaristía como sacerdote antes de dejar el ministerio activo para casarse.

Pensando en mi subsiguiente jornada, deseo recordar especialmente el valor de una buena dirección espiritual que me ha ayudado a ver a Dios trabajando en mi vida, especialmente cuando lo he sentido como una total paradoja. He descubierto que es posible, aunque doloroso, continuar siendo parte de mi Iglesia. El punto es que la llamada viene dentro de un contexto. Se me dio esta visión en un sentido ecuménico y era parte de la comunidad local de la iglesia Romana Católica. De su naturaleza que el contexto de parroquia local también me hace parte de la Iglesia historia y mundial. Hay ocasiones en que un sentido de solidaridad con Cristianos en otras partes del mundo ha parecido ser la mayor razón para continuar siendo una Católica Romana y ocasiones cuando ciertas frases del Vaticano que estaban previstas para la Iglesia mundial hacen una opción continuada para que siga siendo una Católica Romana parece ser la cosa más ridícula del mundo! Explorando este sentido de la llamada a lo que yo llamo 'ministerio ordenado', he llegado a comprender cuan importante es que las mujeres se involucren para beneficio de toda la iglesia. También veo nuestra inclusión como asunto de justicia. Mientras que algunos Cristianos creen que la Eucaristía no tiene que ser celebrada por una persona ordenada especialmente para tal ministerio, considero que la continuidad de esta tradición y el ejercicio de ministerios específicos no nos detractan de nuestra básica igualdad ante Dios. Yo anhelo una iglesia en la cual las mujeres y hombres, solteros y casados, puedan ser ordenados (tal vez por períodos cortos) para ejercer el ministerio en nuestra celebración central de vida y amor - Jesús dividido compartido, el Dios que es uno de nosotros. Tales personas son llamadas - aunque son todavía parte de - la comunidad Cristiana local. También veo, como a través de un vidrio, en forma borrosa que habrá en adelante formas ecuménicas. Comparto el dolor de muchos Cristianos que se preguntan cómo un Cuerpo de Cristo dividido puede predicar el Evangelio con integridad. Por eso exploramos formas de hacer juntos el viaje.

Por algunos años he estado al tanto que la diócesis Anglicana en donde vivo ha llevado a cabo un curso de entrenamiento para ordenación parcial y que esto algunas veces incluye entrenamiento para ministerio para gente Metodista y URC. Decidí averiguar la posibilidad de seguir yo este curso. Encontré una cálida bienvenida del director, pero le solicité que hiciera un tipo de selección para mí a fin de que los demás consideren mi sentido personal de llamada al ministerio ordenado. Ahora estoy en el Segundo de tres años, esforzándome para mantenerme al tanto con la lectura, escritura de ensayos, tutoriales, fines de semana residenciales y escuela de verano y una "ubicación pastoral" en una cercana parroquia Anglicana y disfrutándolo en realidad. He sido aceptada y bienvenida por todos los involucrados, incluyendo los otros estudiantes - Anglicanos de una variedad de procedencias. Ha existido desafío y dolor, particularmente en la Eucaristía al tratar de aceptar cómo puedo estar involucrada en la liturgia de otra denominación y al mismo tiempo mantener la integridad de mi identidad como Católica Romana.

Incluí "profecía" en el título de este artículo. Creo que como Cristianos estamos llamados a ser profetas y tomar partido de forma específica. En los años 80 estaba involucrada -con muchos otros- en el movimiento de paz, y aunque fue duro, hubiera preferido que mis principales ministerios proféticos hubieran continuado manejando la mayor injusticia del mundo. Pero en forma renuente he venido a ver (creo que normalmente los profetas son renuentes!) que la llamada de Dios para que me ordene ministro es una llamada a la profecía. En mi actual situación inevitablemente vivo esta llamada, mostrando por ejemplo, que las mujeres Católicas Romanas pueden estar involucradas en el entrenamiento para el ministerio, que tal entrenamiento puede ser ecuménico y que existen alternativas para los modelos de universidades teológicas o seminarios que están más integradas a la vida - con la familia, parroquia, trabajo, etc. - y por lo tanto son bastante más apropiadas en entrenamiento del papel pastoral. La gente de todas las iglesias y de ninguna me hace preguntas acerca de lo que estoy haciendo, invitándome a ser honesta e imaginativa al responder en forma tal que le hable a cada uno. La variedad de respuestas ha incluido miradas de incredulidad. Y en ocasiones tengo que manejar una sensación de rechazo personal pese a que agradezco el apoyo y ánimo de muchos - algunos a pesar de ellos mismos. Rezo porque el Espíritu me llene del don de la esperanza a fin de que lo que pueda hacer cuando los otros estudiantes sean ordenados, tenga el coraje de continuar en el seguimiento de esta llamada profética.

Si cualquier mujer en una situación similar quisiera conocerme para darnos apoyo mutuamente, me gustaría coordinar un grupo en esta área - Diócesis Lancaster. Por Favor contactarme en : 14 Belmont, Kendal, Cumbria LA9 4JP, UK.

Diciembre 3 1995 ---- Anne Brown

Traducción: Lola de Varas

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