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Ludmina Javorová

Ludmina Javorová

En 1995, se publicó la maravillosa noticia de que algunas mujeres católicas fueron ordenadas sacerdotes durante el gobierno comunista en la antigua República Checa (antes conocida como Checoslovaquia). Ludmina Javorová fue una de ellas. Fue la primera historia publicada sobre su ordenación al sacerdocio.

Esta es la traducción de una entrevista con Ludmina, titulada “Debemos luchar pacientemente por la ordenación de las mujeres”, por el Padre Rudolph Schermann, en Kirche Intern, vol. 13 # 6, 1999, págs. 10-11.

Traducido originalmente al inglés por Mary Dittrich y publicado en Womenpriests.org, con permiso del autor y la casa publicadora.

ENTREVISTA DE KIRCHEN-INTERN con la checa Ludmina Javorová, ordenada por su director espiritual, el obispo Félix Davidek, durante la dictadura comunista, como la primera mujer sacerdote católica romana, y designada su Vicario General. Fue entrevista por el Padre Rudolph Schermann.

P. Schermann: Sra. Javorová, en el reportaje exclusivo de Kirchen-Intern de noviembre de 1995, usted reconoció su ordenación sacerdotal – la cual hasta entonces era sólo un rumor – y la noticia ha recorrido del mundo entero. ¿Le ha causado problemas dicho reportaje?

Ludmina Javorová: ¡Y cómo! Claro, no todo ha sido negativo. He recibido innumerable correspondencia de cartas e invitaciones de todo el mundo. Llegó un momento en que ya no podía hacer frente a todo y al final, tuve que dejar de aceptar dichas invitaciones.

P.S.: Le traigo una invitación de parte de mujeres en Austria y Alemania, para que las deje visitarlas a usted de todos modos, y discutir con usted, a la luz de su experiencia, sobre prospectos al diaconado o sacerdocio femenino.

L.J.: Con gusto acepto esa invitación, pero veo grandes dificultades en el camino del sacerdocio para las mujeres, sencillamente porque falta trasfondo social detrás del mismo. Ese es el gran problema. No estoy diciendo que no debamos luchar por esta causa, pero mi experiencia me dice que con el tiempo, uno se agota. Como todo en la vida, la presión causa una contra-presión. Si alguien quiere forzar el tema, la oposición crece. Durante mi viaje por los Estados Unidos, vi que allí las mujeres tienen un lugar diferente en la sociedad. Allá las cosas las cosas avanzan mucho más rápido. Aquí en Europa, las cosas no son iguales. Tal vez los hombres deban también involucrarse con más convicción en estos asuntos.

P.S.: Al ordenar mujeres al sacerdocio, el obispo Davinek sentó un precedente profético, el cual, a causa de que esta ordenación se llevó a cabo bajo el puño de una represión atea, adquirió enorme autenticidad y un simbolismo sobresaliente; pero Roma, como vemos lamentablemente, está ciega a esto. Así que usted, una mujer ordenada y ex Vicaria General del obispo Davidek, puede ayudarnos grandemente con su experiencia.

L.J.: Estoy consciente de los esfuerzos de los diversos grupos. Sólo que no creo que ninguno pueda forzar el asunto, especialmente desde afuera de la Iglesia. A mi parecer, esa es la manera incorrecta. La pregunta fundamental es: ¿Cómo puede la Iglesia, tanto sus líderes como la gente, aceptar la labor pastoral de mujeres? ¿Son respetadas las mujeres en ese aspecto en sus grupos?

P.S.: Aparte de algunas excepciones, hay una aceptación general. El diaconado de la mujer ya se ve en el horizonte, y la ordenación de la mujer es un tema discutido frecuentemente. Sólo tendremos que continuar presionando.

L.J.: Claro que no podemos sólo sentarnos a esperar. Para mí, el problema es aceptación. En teoría mucho es posible, pero en la práctica, las cosas son distintas. Cuando nosotras fuimos ordenadas, eso fue simplemente aceptado. Por treinta años, nadie se quejó. Mas cuando finalmente obtuvimos nuestra libertad, mucha gente cambió de idea.

P.S.: Este problema de aceptación, el cual es más bien uno psicológico, está presente también en la sociedad secular. Allí también, las mujeres están lejos de ser aceptadas dondequiera, por los hombres, como seres humanos por igual. La Iglesia Anglicana también ha tenido grandes dificultades al ordenar mujeres. Muchos sacerdotes Anglicanos buscaron refugio en la Iglesia Católica Romana, el último bastión de temor hacia la mujer. Ahora, muchos han revisado su actitud y se han dado cuenta de que la ordenación no debe depender en el género sexual de una persona.

L.J.: En cuando a la aceptación fundamental de parte del Pueblo de Dios, no me preocupa. Esas dificultades tienden a darse en la Jerarquía.

P.S.: Por mucho tiempo, Roma se opuso a aceptar mujeres como servidoras del altar, ¡a pesar de que la gente las había aceptado hacía mucho tiempo! Pero gracias a las persistentes discusiones, al menos hemos llegado al punto en que a las niñas se les permite ser monaguillas, incluso en Misas Papales. Bien, las mujeres han logrado, incluso dentro de la Iglesia Católica Romana, llegar a los pies del altar. Así que debemos continuar luchando firmemente para la ordenación de las mujeres también.

L.J.: Es correcto, y eso es bueno. Con nosotros, se debe despertar primero la conciencia de que todos y cada uno de nosotros en la Iglesia, debe contribuir a ella. Aún estamos lejos de alcanzar la meta.

P.S.: ¿Qué motivó al obispo Davidek a ordenar mujeres sacerdotes?

L.J.: La necesidad. El obispo Davidek vio la necesidad, y no vio dificultad alguna en ordenar mujeres. Vio en ello una señal de los tiempos. La comunicación con Roma no era posible. Él actuó de acuerdo a su conciencia.

P.S.: Una vez se obtuvo la libertad, ¿por qué el proceso de Davidek fue, de repente, abiertamente criticado, aún por antiguos compañeros obispos?

L.J.: Cuando el obispo Davidek convocó el Sínodo Pastoral en 1970, y trajo el tema de la ordenación de la mujer a discusión, un grupo de personas se separó de él. Curiosamente, en el cuerpo presinodal no hubo voces disidentes. Cuando llegó la hora de votar, algunos se apartaron y no colaboraron más con el obispo Davidek. Traté de mediar entre ellos. Davidek sometió cartas pastorales y suspendió inicialmente a los obispos que él había ordenado, los cuales eran sólo auxiliares; sin embargos, tres meses después, revocó la suspensión. Dicho grupo, con el apoyo de Peter Dunovsky, no quiso volver a trabajar con Davidek. Y hasta el momento de su muerte, no lo visitaron.

P.S.: Recientemente, un libro por Ondrej Liska salió, sobre la Iglesia de catacumba. ¿Qué piensa de él?

L.J.: Liska es un joven estudiante de politología. Me hizo una breve visita, pero no estaba interesado en detalles. Se le mostraron todos los archivos, y hasta tuvo acceso a papeles que aún la gente involucrada en esa situación no ha visto aún. Algunos eventos fueron descrito correctamente. Pero él saca conclusiones a la ligera, pretendiendo un 100% de certeza. Omitió muchos detalles o los presentó erróneamente. El libro – que, curiosamente, fue enviado a todos los sacerdotes – es muy desorientador.

P.S.: ¿Pero usted fue la Vicario General del obispo Davidek, no es así?

L.J.: Sí. Fue una labor interesante. Pero, por supuesto, no puedo compararlo con las circunstancias de hoy día.

P.S.: ¿Cómo son sus relaciones con el actual Obispo de Brno?

L.J.: Favorables. Pero eso es todo lo que puedo decir.

P.S.: Sra. Javorová, gracias por sus palabras.

Junio de 1999

Traducción: Ivelisse Colón-Nevárez

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