¿MUJERES SACERDOTES? SI!header

Responsive image

ABRIR

SIETE RAZONES

¿RETAR AL PAPA?!

DEBATE

¿POR QUé NO?

Nederlands/Vlaams Deutsch Francais English language Spanish language Portuguese language Catalan Chinese Czech Malayalam Finnish Igbo
Japanese Korean Romanian Malay language Norwegian Swedish Polish Swahili Chichewa Tagalog Urdu
------------------------------------------------------------------------------------
Mi Vocación al Sacerdocio

Mi Vocación al Sacerdocio

Juan Agustin Franco Martinez

PISTAS PARA UNA LECTURA CREYENTE SOBRE EL SACRAMENTO DEL ORDEN SACERDOTAL

1. PRESENTACION: ¿QUIEN SOY?

6 de diciembre de 2003, dia del 25 cumpleanos de la Constitución Espanola. Soy Agustin, tengo 26 anos, naci en Badajoz (Extremadura), una ciudad fronteriza con Portugal. Me crie en el barrio marginal de la zona antigua, donde vivian los gitanos, las prostitutas y los drogadictos.

Desde pequeno vi el maltrato (fisico y sicológico) que sufria mi madre (ama de casa) por pane de mi padre (carpintero), y tambien mis hermanos y yo. El alcoholismo paterno acabó definitivamente rompiendo la familia.

Estudie Económicas. Ahora estoy empezando el Doctorado en Economia, aqui en Granada. Y desde mi epoca de estudiante de bachillerato estoy implicado en movimientos de Acción Católica, primero en la Juventud Estudiante Católica y ahora en el Movimiento Cultural Cristiano. Y entre medias fui postulante franciscano en Avila.

2. LA LLAMADA: “AGUSTIN, AGUSTIN, AGUSTIN”

No sabria decir cuando comence a ser consciente de la llamada de Dios, pero si recuerdo nitidamente el dia en que por primera vez una tia de mi familia to verbalizó. Yo estaba aun en la escuela. Este hecho sólo me quitó el sueno una noche.

Desde mi Confirmación me he sentido atraido por la oración, por el compromiso en grupos eclesiales de acción transformadora en el mundo, por el debate critico sobre cuestiones controvertidas, por la liberación y crecimiento de la persona a traves de la verdad, por la libertad, por las parabolas del Evangelio...

Sin embargo el temor a equivocarme, el peligro de ser acusado de “iluminado”, me han conducido a reaccionar sistematicamente contra la famada de Dios. Al principio era un rechazo disfrazado de prudencia y madurez (algo bastante impropio en un chiquillo), asi solia encontrarme diciendome a mi mismo: “la situación de dificultad econbmica en mi familia me condiciona tanto que seria un error it al Seminario, ni siquiera yo sabria distinguir que pesa mas en mi decisión: la llamada de Dios -algo etereo y subjetivo-, o la dificultad economica -algo concreto y objetivo= ‘. Las dudas se acentuaban mucho mas cuando veia mi futuro incierto entre trabajar en la carpinteria o estudiar una carrera.

Sin embargo, la mayor reticencia ha sido otra, relacionada con mis dificultades afectivas. Obviamente mi argumento era mi incapacidad para el celibato, pero en un sentido bien distinto al habitual. Es algo de to que me he dado cuenta hace poco. En mis oraciones solia decirle a Dios: “no puedo ser sacerdote porque no conozco to que es tener novia, no puedo ser sacerdote si tengo miedo a una relacion de pareja”.

Y asi iba racionalizando. Me entere de la naturaleza impositiva del celibato en la Iglesia Catolica y esto fue definitivo: “ya he vivido suficientes imposiciones en mi casa como para someterme a nuevas obligaciones de otros, iquiero ser libre!”.

Pero la famada era cada vez mas nitida, mas clara. Al final, casi haciendo “chantaje emocional” le pedi a Dios en su infinita misericordia que me diera la gracia de tener novia. Y me la concedio, se hizo de rogar, pero llego. Y se me acabo el argumento.

Importer el celibato pervierte su dimension trascendental, pervierte su naturaleza de amor liberador. Imponer el celibato se convierte en un instrumento humano de control de las conciencias. En esta situacion, uno solo puede ser celibe clandestinamente, en silencio, ante el Mundo y ante la Iglesia.

Pero aun asi encontre un nuevo motivo para negarme a mi vocacion sacerdotal. El sacerdocio femenino. Al principio como respuesta protesta, no podia ser sacerdote por el puro privilegio de ser hombre, varon. Y ahora porque observo que no sere buen sacerdote si como hombre veo mutilada la dimension femenina de mi vocacion. De la lucha contra la discriminacion de la mujer he llegado a la lucha a favor de mi propia liberacion.

Y este argumento, aunque solido, no justifica mi negativa, mas bien al contrario. Me llama a coger la cruz y dar testimonio, pero... ino quiero it solo!, inecesito contrastar mis intuiciones, mis inquietudes! Aparentemente yo diria que me falta confianza en Dios, pero hay otra cosa que me da ma.s miedo, tengo miedo a enganarme! !

Y conoci a Francisco de Asis. Y encontre nuevos argumentos: “Francisco si, pero los franciscanos, no”. No tengo experiencia de asociacion humana liberadora. Empezando por mi familia y terminando por los companeros del trabajo. Y a pesar de todo se que solo en comunidad voy a realizarme. Pero a veces las limitaciones humanas me hacen sufrir, especialmente las limitaciones artificiales: las creadas por la propia cultura, la educacion recibida, los miedos a inseguridades inconscientes, los apegos afectivos, las ansias de poder y prestigio, etc.

3. LA MISION: “SIGUE ME”

Mi anhelo es cumplir la voluntad de Dios, pero reconozco que aun no he muerto a mi propia voluntad. Cada vez soy mas consciente que mi experiencia de dolor en la vida es el motor, el tesoro que impulsa mi vocacion de seguimiento a Cristo. La experiencia incondicional de amor que siempre he echado de menos. Mi experiencia de dolor en la vida no ha sido el freno que yo creia, al contrario, me ha abierto los ojos y el corazon.

Sin embargo, hay una cuestion teologica que llama mi atencion, que se desprende del “sacerdocio comun” del que participan todos los bautizados, y que yo defino como “laicidad del sacerdocio o sacerdocio laical” y “dimension sacerdotal del laicismo”. Y me pregunto: ~si el sacerdote no deja de ser laico, por que en funcion del ministerio que realiza tiene una posicion jerarquica en la Iglesia? No nos enganemos, el sacerdote es un lider en su comunidad/parroquia, no es realmente un servidor. Tambien me pregunto: ono sere yo simplemente un laico consciente de su dimension sacerdotal, y nada mas?

En este sentido, debo decir que seria ciego y cobarde por mi parte no reconocer que ha sido en mi madre donde yo he visto el ejercicio genuino del sacerdocio (y no en ningun cura de los muchos que he conocido). Ella (que es analfabeta, nunca fue al colegio) me ha dado con su vida lecciones ejemplares sobre sacerdocio, sobre esta vocacion de servicio en la Iglesia.

4. LA APTITUD: QUIEN ME VA A ESCUCHAR?

Me falta humildad. En mi formacion academica he sido y soy autodidacta, y esto aunque denota una actitud activa y protagonista en mi propio proceso de aprendizaje, tambien conlleva el peligro de un desarrollo personal narcisista, orgulloso, soberbio.

Tambien reconozco que las dificultades de la vida adormecen las conciencias de las personas, de tal forma que la mayoria estamos imposibilitados para escuchar nada, y mucho menos ningun mensaje de liberacion, ningun mensaje sobre la verdad.

Por eso, entiendo que no debemos esperar a que la gente vaya a los templos de piedra a escuchar la Palabra de Dios, debemos it alli donde esta la gente y tocarles el corazon con la Accion de Dios. i iPorque es a Dios mismo a quien tenemos prisionero en nuestros corazones!

Asi veo que la forma de celebrar los misterios de la fe es excesivamente ritual, excesivamente alejada de la vida real de ]as personas. Veo con claridad que el exceso de rigor en las formas oculta un vacio esencial de contenido. Aunque poco a poco he ido avanzando en la comprension de los actos liturgicos, sigo viendo deficiencias importantes.

5. LA FRATERNIDAD: “ESCUCHA A TU HERMANO”

A pesar de todo to expuesto, tambien he mostrado resistencias a la opinion de familiares y amigos sobre mi vocacion. Como he negado la validez de las opiniones favorables (por su condicionamiento afectivo), Dios me ha mostrado el mismo sentir hacia mi vocacion sacerdotal de otras personas alejadas ideologica y culturalmente de la religion. Dios ha sido compasivo con mi sesgo cientifico-racionalista.

6. HAGASE EN MI TU VOLUNTAD: HAZ DE Mi INSTRUMENTO DE TU PAZ

Y aqui estoy, dispuesto al discernimiento vocacional, dispuesto a servir, dispuesto a ser perseguido por luchar a favor de la justicia y la paz. Dispuesto a poner mis talentos al servicio de los empobrecidos, dispuesto a compartir mis intuiciones evangelicas y experiencia personal de Dios.

DECALOGO POR LA DIGNIDAD SACRAMENTAL DEL SACERDOCIO

1. No es una actitud fraterna con los empobrecidos de la Tierra la de aquellos que mampulan la conciencia de los hambrientos como coartada para estigmatizar el debate sobre el sacerdocio femenino (etiquetandolo como charlataneria de enriquecidos).

2. Acaso no esta ejerciendo el ministerio sacerdotal la mujer musulmana refugiada que permanece todo el dia en la tienda para atender y servir la comida a los hombres de su familia, y a sus invitados, sea cual sea la hora a la que lleguen.

3. Acaso no estan ejerciendo el ministerio sacerdotal todas las mujeres (enriquecidas y empobrecidas) que se dedican a las faenas domesticas en su familia, limpiando, cocinando, decorando, cosiendo...

4. Acaso no esta ejerciendo el ministerio sacerdotal la mujer maltratada por su marido, que no to abandona porque le ama, y si to hace es por el amor mas grande que siente hacia sus hijos mas indefensos. Sufriendo siempre en silencio; desamparada social, legal y eclesialmente.

5. Acaso no estan ejerciendo el ministerio sacerdotal las mujeres embarazadas.

6. Acaso no esta ejerciendo el ministerio sacerdotal femenino el hombre militante obrero, en paro, padre de familia, despedido de la empresa por su actividad sindical.

7. Acaso no esta ejerciendo el ministerio sacerdotal femenino el hombre que desempena el papel de la mujer en la pareja homosexual.

8. Acaso no estan ejerciendo el ministerio sacerdotal los hombres y mujeres que hacen de la oraclón encarnada el eje central de sus vidas.

9. Acaso no estan ejerciendo el sacerdocio genuino los ninos y ninas esclavos que ofrecen su propia vida en el trabajo, en el ejercito, en la prostitucidn, para redimir con su sangre la insensibilidad humana de este mundo cruel

10. La lucha evangelica en la denuncia profetica de la falta de reconocimiento eclesial del sacerdocio ministerial fememno constituye la batalla que autentifica nuestro compromiso social a favor de los empobrecidos de la tierra.

Perspectiva general Signos de una vocación El viaje de una mujer ¿Es la vocación de una mujer "auténtica"? Responder a las críticas Testimonios actuales


This website is maintained by the Wijngaards Institute for Catholic Research.

John Wijngaards Catholic Research

since 11 Jan 2014 . . .

John Wijngaards Catholic Research

Sírvase mencionar este documento como publicado por www.womenpriests.org!