Nederlands/Vlaams Deutsch Francais English language Spanish language Portuguese language Italiano
Catalan Czech Esperanto Greek Igbo Japanese Korean Latin Malay language Norwegian Polish Swahili Tagalog
Home Page!

¿Es la vocación de una mujer tan “auténtica” como la de un hombre

¿Es la vocación de una mujer tan "auténtica" como la de un hombre?

¿Motivos inferiores?

“El sacerdocio no puede convertirse en término de una promoción social;
Ningún progreso puramente humano de la sociedad o de la persona puede de por sí abrir el acceso al mismo: se trata de cosas distintas.”
Inter Insigniores, § 39.

Esto se dijo en referencia al problema de ciertas mujeres que se han sentido llamadas al sacerdocio. Tengo un problema con esto. Puede ser cierto que muchos de los que apoyan la ordenación sacerdotal de las mujeres lo hacen en nombre del progreso social de la mujer; de hecho, todos quienes apoyan este moviemiento lo hacen de alguna manera. Pero si yo fuera una mujer individual que se sintiera llamada al ministerio sacerdotal, me sentiría horriblemente ofendida con semejante comentario. Sentiría que se me quiere dar a entender que quiero ser sacerdote sólo porque estoy celosa de que a mí (y otras mujeres) no se me permite serlo, mientras que a los hombres sí.

¿Nadie tiene el derecho de ser ordenado?

Si nadie puede reclamar el derecho al sacerdocio (como estos documentos de Roma argumentan una y otra vez), ¿por qué no se cuestiona la ordenación de los hombres? Si, en respuesta a lo que una persona negra diría, “Yo, como persona negra, tengo tanto derecho de ser funcionario electo como una persona blanca”, y usted le contesta “¡Nadie tiene derecho al liderazgo público!”, usted está evadiendo el punto principal.

Déjeme explicarle esto más en detalle. No hay “derecho” al sacerdocio, no. Pero nuevamente, no hay “derecho” a la vida eterna cristiana, cualquiera que esta sea, ¿verdad? Así, si alguien quiere discutir que “Las mujeres no pueden ser cristianas”, argumentando que el que las mujeres tienen igualdad con los hombres es evadir el tema, “porque nadie tiene derecho a ser cristiano”, tampoco contesta la pregunta de por qué sólo a los hombres se les permite eso.

Sé que este ejemplo puede sonar descabellado para algunos de ustedes, pero está relacionado con el de la persona negra que aspira a ser político, o como muchos otros ejemplos que desee mencionar (no todos tan “seculares”, tampoco). Si le pregunto “¿Por qué las mujeres no pueden ser sacerdotes?” y usted me contesta “Porque nadie tiene derecho al sacerdocio”, no ha contestado a mi pregunta. La pregunta necesita una respuesta específica, dirigida a la idea de las mujeres siendo sacerdotes. No una respuesta generalizada, que no contesta siquiera por qué los hombres pueden ser sacerdotes, mucho menos por qué las mujeres no.

Admitiendo que nadie tiene “derecho” al sacerdocio, es obvio que aún existe el derecho a que la “llamada” de uno sea examinada. Creo que la pregunta ahora debe ser “¿Por qué son sólo las vocaciones de los hombres las que son examinadas por la Iglesia? ¿Por qué no las de las mujeres?”

Lea también la discusión sobre la prohibición de la ordenación de las mujeres y la discriminación.

¿Sólo cuestión de sentimientos?

“Una vocación dentro de la Iglesia no consiste sola o primordialmente en el hecho de que uno manifieste un deseo por una misión o se sienta atraído por una compulsión interna...”
Comentario al Inter Insigniores por la Sagrada Congregación de la Doctrina de la Fe.

Si los “sentimientos” no juegan papel alguno en la “auténtica” llamada al ministerio sacerdotal (como estos documentos de Roma afirman una y otra vez), entonces, ¿cómo ocurren estos llamados? Excepto en áreas y en tiempos donde a los chicos se les amarraba a los seminarios y al sacerdocio tempranamente (por ejemplo, en mis tiempos, más de un sacerdote fue enviado al seminario a los 11 años de edad), me parece que – y podría equivocarme en esto – que “sentirse llamado al ministerio” es lo que precisamente lleva a un hombre en su camino al sacerdocio. Puedes decir “Simplemente porque quieras ser doctor(a) no significa que tengas talento para serlo” y tiene sentido, pero tergiversar el argumento para decir “Sentirte guiado(a) a ser doctor(a) al fin y al cabo no importa”, no lo tiene. No vas hacia una meta a la cual no te sientes llamado(a) a seguir.

¿Una vocación es auténtica sólo si la certifica la Iglesia?

“Una vocación dentro de la Iglesia no consiste sola o primordialmente en el hecho de que uno manifieste un deseo por una misión o se sienta atraído por una compulsión interna. Aún si este paso espontáneo se hace o si aún uno cree haber escuchado, si así fuera, una llamada desde adentro del alma, la vocación es auténtica sólo desde el momento en que es certificada por la llamada externa de la Iglesia.”
Comentario al Inter Insigniores por la Sagrada Congregación de la Doctrina de la Fe.

El documento dice, esencialmente, que una “compulsión interna” es sólo “espontánea”, o sea, pudo ser causada por algo que te dijo alguien o por lo que comiste la noche anterior. Me encanta esta frase: “Aún si este paso espontáneo se hace o si aún uno cree haber escuchado, si así fuera, una llamada desde adentro del alma...”; me suena como si fuera casi una burla (o sarcasmo). “Tonto insignificante, sentirse llamado al sacerdocio es sólo un capricho; es la Iglesia quien decide si puedes o no ser sacerdote. Ponte en tu lugar.”

La Iglesia es la certificadora de vocaciones en la medida en que la comunidad de los creyentes juega un papel en la valoración de los nuevos candidatos. Es por eso que en las ordenaciones, el obispo aún pregunta al pueblo si considera digno o no al ordenando. Hoy día, es el rector del seminario donde se entrenó la persona quien contesta la pregunta; aún así, habla en representación de los fieles allí reunidos. La llamada final del obispo añade cierta aprobación institucional, pero afirmar que las vocaciones son sólo auténticas cuando "los candidatos son llamados externamente" por la Iglesia, no tiene sentido.

Si esta Iglesia es la autentificadora de las vocaciones, y las vocaciones son sólo auténticas “cuando son externamente llamadas” por la Iglesia, ¿qué pasa en los casos en que hay obispos inútiles o corruptos? ¿No habría incontables casos de obispos ignorando u oponiéndose a alguien con una llamada genuina? Pero si una “llamada verdadera” es sólo aquella que es llamada por la Iglesia, entonces estas llamadas ignoradas no son reales y lógicamente, no se podría atacar al obispo por ignorarlas.

Segundo, ¿qué tal si tiene un sacerdote que no ha sido llamado? He escuchado frecuentemente la noción de que, hasta Vaticano II, el sacerdocio (de la misma manera que la hermandad religiosa femenina) fue a veces utilizado para ubicar personas con problemas psicológicos que no podrían funcionar en la sociedad o no se casarían como es debido. Mientras los antiguos catecismos hacían incapié en tres vocaciones diferentes, la religiosa, el matrimonio y la soltería, ¿cuántas veces en realidad se ha pensado que la soltería es una verdadera vocación y la más alabada? ¿Y no tan sólo por falta de llamado, o por vagancia o porque algo anda “mal” en la persona soltera? De ese modo, si hay sacerdotes que no fueron llamados por Dios y que no debieran ser sacerdotes (o, preferiblemente, debieran ser otra cosa), ...y cuántos de nosotros no hemos conocido sacerdotes así,... ¿cómo entonces puede eso ser compatible con la idea de que la llamada externa de la Iglesia es la autentificadora de cada vocación sacerdotal? ¿Significa esto que la Iglesia estuvo equivocada? ¿Ha usado su poder para autentificar llamadas en la persona equivocada?

Yo no creo eso. Creo que el sistema por el cual una persona se hace sacerdote no está exclusivamente en las manos de la autoridad local de la jerarquía eclesiástica, y por ende, cuando las llamadas resultan no ser correctas, no es culpa (o tan sólo culpa, diría yo) de dicha jerarquía.

Una nota final... si la Iglesia es la única autentificadora de las vocaciones, ¿por qué la Iglesia “no tiene el poder de ordenar mujeres”? Este documento (el Comentario al Inter Insigniores) afirma que es la Iglesia, no específicamente Dios, el único árbitro que decide cuáles de esas “llamadas” son auténticas y cuáles no. No creo que eso tenga fundamento alguno, porque la Iglesia afirma ahora que no tiene autoridad para ordenar mujeres al sacerdocio. Si la Iglesia es la única que decide, ¿cómo puede ser que no tenga autoridad para ello?

Sin embargo, no creo que esta sea la posición genuina de la Iglesia. Al menos, hasta donde he oído y visto, Dios es el “autentificador” de las vocaciones, no “solamente” la Iglesia.

John Wijngaards

Traducción: Ivelisse Colón-Nevárez

Perspectiva general Signos de una vocación El viaje de una mujer ¿Es la vocación de una mujer "auténtica"? Responder a las críticas Testimonios actuales

Encuentre enlaces a páginas web relacionadas con el tema en su propio país! Make this site one of your favourites Recommend this website to a friend Mándenos sus ideas y sugerencias Cree un boton y enlace a nuestra página desde su página Consulta permanente de mujeres a través de Internet 'Friends' give us a regular contribution Necesitamos su ayuda financiero!