¡Esto es solo una arte de la historia!
Autentica lealtad y obediencia no implica la negación de
nuestra propia personalidad, nuestra mente y nuestro libre
albedrío!
El Concilio Vaticano II enseña: En
consecuencia, los súbditos, .... poniendo a contribución las
fuerzas de inteligencia y voluntad y los dones de naturaleza y gracia en la
ejecución de los mandatos y en el desempeño de los oficios.
Solamente así, dice el Concilio, esta obediencia religiosa no
mengua en manera alguna la dignidad de la persona humana, sino que la lleva a
la madurez, dilatando la libertad de los hijos de Dios. Perfectae
Caritatis nº 14. |
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