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1 Corinthians 11,2-16

1 Corintios 11, 2-16

Una correcta interpretación de las Sagradas Escrituras
* el sentido literal
* la forma literaria
* el área pretendida
* racionalizaciones

Este texto de San Pablo se ha convertido en una fuente clásica del pensamiento teológico confuso. Pablo le escribía a la comunidad cristiana de Corintio.

Algunos cristianos que lo visitaron en Efeso le dijeron que había incontrolables escenas de trance y personas que hablaban en lenguas durante sus encuentros de oración. Una impresión de lo que ocurría puede ser obtenida en 1 Corintios 14, 1-33. Parece que, como expresión del frenesí del éxtasis, algunas mujeres estaban tentadas a quitarse los velos y soltar su cabello.

Tal vez ellas oraban con sus brazos levantados y sus cabezas hacia atrás como era costumbre en algunos cultos orientales.

Lea sobre esto en: R.E.WITT, Isis in the Greco-Roman World, Ithaca 1971; ver también J.Z.SMITH, ‘Native Cults in the Hellenistic Period’, Hellenistic Period’, History of Religions 11 (1971/72) pp. 236-249; R. y en K.KROEGER, ‘An Inquiry into Evidence of Maenadism in the Corinthian Congregation’, SBL Seminar Papers 14 (1978) vol. 2, pp. 331-346.

Esto debe haber molestado a otros miembros de la comunidad. Pablo se preocupó porque la situación amenazaba con destruir el orden y la paz. Él decidió que la práctica debería ser detenida. Un factor que puede haber complicado las cosas es que los hombres cristianos habían abandonado la práctica judía de rezar con un manto de oración sobre sus cabezas. Ellos rezaban ‘con el rostro descubierto’ para reflejar la gloria de cristo (2 Corintios 3,18)

Algunas mujeres pueden haber preguntado por qué ellas no podían hacer lo mismo. Pablo trató de explicar por qué no debían hacerlo.

Sobre 1 Corintios 11, 2-16 puede leer: J.B.HURLEY, ‘Did Paul require Veils of the Silence of Women?’, Westminster Theological Journal 35 (1972/73) pp. 190-220; J.MURPHY- O’CONNOR, ‘Sex and Logic in 1 Corinthians 11,2-16’, Catholic Biblical Quarterly 42 (1980) pp. 482-500; ‘St.Paul: Promoter of the Ministry of Women’, Priests People 6 (1992) pp. 307-311; E.SCHÜSSLER FIORENZA, In Memory of Her, London 1983, pp. 227-230.

"Pero quiero que entiendan que Cristo es cabeza de cada hombre, y que el esposo es cabeza de su esposa, así como Dios es cabeza de Cristo. Si un hombre se cubre la cabeza cuando ora o cuando comunica mensajes proféticos, deshonra su cabeza. En cambio, si una mujer no se cubre la cabeza cuando ora o cuando comunica mensajes proféticos deshonra su cabeza. Es igual que si se hubiera rapado. Porque si una mujer no se cubre la cabeza, más vale que se rape de una vez. Pero si la mujer considera vergonzoso cortarse el cabello o raparse la cabeza, entonces que se la cubra". (versículos 3-6)

El caso es distinto para hombres y mujeres, señala Pablo. Porque una mujer que lleva el cabello suelto es una desgracia para su esposo: el cabello suelto era el signo de las mujeres sospechosas de adulterio (Números 5,18)
Y, en una aparente referencia a los cultos orientales donde los devotos se afeitaban la cabeza, Pablo dice: ‘Si los imitan ¿por qué no se rapan la cabeza?’

"El hombre no debe cubrirse la cabeza, porque él es la imagen de Dios y refleja la gloria de Dios. Pero la mujer refleja la gloria del hombre, (versículo 7)
pues el hombre no fue sacado de la mujer, sino de la mujer del hombre. Y el hombre no fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del hombre". (versículos 8-9)

Para reforzar su punto, Pablo aduce el popular argumento judío basado en la segunda historia de la creación (Génesis 2, 5-25) Pese a que la historia tiene la intención de enseñar la igualdad entre la mujer y el hombre, los comentaristas judíos la interpretaron como una prueba de la dependencia de la mujer: ella proviene del hombre y es para el hombre. Pablo explica aquí.

"Precisamente por esto, y por causa de los ángeles, la mujer debe llevar sobre la cabeza una señal de autoridad" (versículo 10)

El sentido es oscuro. Los estudiosos comúnmente traducen ‘autoridad’ con ‘un signo de estar bajo la autoridad de alguien’ (=un velo). También es posible que Pablo estableciera que la mujer debe mantener control sobre su cabeza, con su cabello recogido y cubierto. Este era un signo de respeto y de una conducta apropiada.
Proteger su cabeza (e indirectamente a su esposo) de esa forma es aún más necesario cuando ella habla en la ‘lengua de los ángeles’.

Lea sobre esto en: J.A.FITZMYER, ‘A Feature of Qumran Angelology and the Angels of 1 Cor 11:10’, New Testament Studies 4 (1957/58) pp. 48-58; M.D.HOOKER, ‘Authority on her Head: an Examination of 1 Cor 11.10’, New Testament Studies 10 (1964/65) pp. 410-416; A.FEUILLET, ‘Le signe de puissance sur la tête de la femme’ (1 Cor 9.10), Nouvelle Revue Théologique, 55 (1973) pp. 945-954.

"Sin embargo, en la vida cristiana, ni el hombre existe sin la mujer, ni la mujer sin el hombre. Pues aunque es verdad que la mujer fue formada del hombre, también es cierto que el hombre nace de la mujer; y todo tiene su origen en Dios". (versículos 11-12)

Nota: ‘no existe sin’ es una mejor traducción del griego chôris que ‘independiente de’; vea J.KÜRZINGER, ‘Frau und Mann nach 1 Kor 11.11f’, Biblische Zeitschrift 22 (1978) pp. 270-275.

Temiendo, con razón, que su argumento pueda ser malinterpretado, reafirma la igualdad básica de las mujeres. Todos somos lo mismo en Cristo.
Más aún, el argumento de que la mujer proviene del hombre puede ser dado vuelta: ¡cada hombre nace de una mujer! Pablo se da cuenta que su razonamiento previo tiene fallas.

"Ustedes mismos juzguen si está bien que la mujer ore a Dios sin cubrirse la cabeza. La naturaleza misma nos enseña que es una vergüenza que el hombre se deje crecer el cabello; en cambio, es una honra para la mujer dejárselo crecer; porque a ella se le ha dado el cabello largo para que le cubra la cabeza". (versículo 13-15)

Pablo ahora apela al sentido común. El cabello largo y bien cuidado dignifica a la mujer y la hace atractiva. ¿No debería orar a Dios de esa forma? Pero Pablo entiende que su argumento es muy débil, condicionado como está a la costumbre y la cultura.

" En todo caso, si alguno quiere discutir este asunto, debe saber que ni nosotros ni las iglesias de Dios conocemos otra costumbre". (versículo 16)

Pablo concede que su razonamiento está abierto a futuras discusiones. Él concluye tomando una resolución. La práctica no será tolerada porque crea desorden. ‘porque Dios es Dios de paz y no de confusión’ (1 Corintios 14,33)

Si analizamos este pasaje, encontramos que Pablo realmente está abogando por el orden y la paz de la comunidad. Por eso no desea que las mujeres oren con su largo cabello suelto. Pero es un error concluir a partir de este texto que Pablo promulgó una ley que dice que las mujeres de todos los tiempos y todas las culturas debían usar velo en la iglesia.

Tampoco es correcto pensar que en su razonamiento Pablo promulgó doctrina inspirada sobre la sumisión de la mujer al hombre. Él sólo estaba defendiendo su punto, como cualquier pastor preocupado lo haría, defendiéndolo y ‘pensando en voz alta’, consciente de la debilidad inherente en lo que decía. Atribuirle peso doctrinal a esos razonamientos es erróneo e injusto.

Tenemos la tendencia a olvidar que Pablo era un ser humano como cualquiera de nosotros. Cuando tratamos de persuadir a la gente para que sigan determinado curso de acción, aducimos todo tipo de razones y motivos, algunos mejores, algunos peores. Estamos conscientes del hecho que esos razonamientos sólo sirven para apoyar nuestro punto. Puede que no sean afirmaciones solemnes que se sostengan por sí mismas.

Vea también la interpretación de las narraciones del Génesis y del uso de sus textos y asociación con las tradiciones rabínicas en el Nuevo Testamento. Por Cora E. Cypser, ‘The Perennial Problem of Sin’.

Traducido por Sara Andrea Vera



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