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Area de Interés
Regla 3. No debemos adjudicarle al autor bíblico frases o asertos que estén fuera de su área de interés.
Explicamos esta regla a través de estos famosos ejemplos:
1. Verdades a medias y opiniones Los diplomáticos usualmente poseen una maestría sin igual sobre el lenguaje. De hecho, ¡le deben su mismo nombre a esta cualidad de cuidadosa, si no es que ambigua, expresión! ¿Alguna vez a reflexionado en la infinita variedad de afirmaciones a nuestra disposición? Los políticos británicos, al discutir la aceptación de la moneda europea en el Reino Unido, dicen frases como las siguientes
Debe notarse cómo tales frases contienen mucho más que una simple afirmación o negación. Expresan una amplia gama de aserción: desde la absoluta certeza hasta la probabilidad o la opinión. ¿Qué pasa si tales frases son inspiradas? ¿Puede Dios inspirar una frase probable, un comentario dubitativo o una mera opinión? La respuesta es: sí. Y: Dios no afirma ni más ni menos que lo que afirma el autor humano. En otras palabras: si el autor humano expresa un comentario dubitativo, la inspiración de Dios no cambiará la naturaleza del aserto. Permanecerá siendo inspirado, ¡y sin embargo dubitativo! Es San Pablo quien nos brinda la prueba clásica: Hablando con gran indignación les dice a los corintios:
Podemos seguir el pensamiento de Pablo. Con alguna vehemencia dice que no bautizó a nadie excepto a Crispo y a Gayo (oración A). Luego recuerda que también bautizó a la familia de Estéfanas (oración B). Termina expresando una duda: no sé si bauticé a algún otro (oración C). Es un modo realmente humano d hablar. Las tres oraciones se deben leer juntas ya que la segunda y la tercera corrigen la primera. Es más, la suma de las tres oraciones permanece en duda. ¿El hecho de que sea un texto inspirado cambia este aspecto humano? ¿cambia la duda en certeza? ¡por supuesto que no! La afirmación básica de Pablo es que no importa cuántos haya bautizado ya que lo importante es que todos ellos fueron bautizados en el nombre de Jesús: ¡esta afirmación básica con todos sus matices es lo que en realidad asienta el Espíritu Santo!. 2. Dudas en la mente de Qohelet El autor del Eclesiastés (Qohelet) lucha con un verdadero problema: ¿cuál es el propósito de la vida? ¿qué gana el hombre de todo su trabajo y esfuerzo con el que trabaja bajo el sol (Ecl 2,22). Este es un tema que se repita una y otra vez por el autor. La vida aparece ante él como un gran signo de interrogación: Porque, ¿quién sabe lo que es bueno para el hombre durante su vida, en los contados días de su vana vida? Los pasará como una sombra. Pues, ¿quién hará saber al hombre lo que sucederá después de él bajo el sol? (Ecl. 6/12). Incluso plantea preguntas acerca de la vida después de la muerte: Porque la suerte de los hijos de los hombres y la suerte de los animales es la misma: como muere el uno así muere el otro. Todos tienen un mismo aliento de vida; el hombre no tiene ventaja sobre los animales, porque todo es vanidad.Todos van a un mismo lugar. Todos han salido del polvo y todos vuelven al polvo. ¿Quién sabe que el aliento de vida del hombre asciende hacia arriba y el aliento de vida del animal desciende hacia abajo, a la tierra? (Ecl. 3/19-21). El autor no alcanza a encontrar una respuesta completa a su pregunta. Afirma su fe en Dios quien castigará a los malos y premiará a los buenos (Ecl. 8/12; 12/1; etc.),¡pero su problema en cuanto al propósito último de la dura vida del hombre permanece! ¿Qué hacemos con este libro inspirado? La respuesta es simple. Dios inspiró a un filósofo, a un pensador, no para decir frases sino para hacer preguntas. Su labor fue la de hacer pensar a sus contemporáneos, hacerlos conscientes de que, en efecto, el sufrimiento y la muerte son hablando humanamente- acertijos insolubles. Es solo a través de la revelación y la redención traída por Jesucristo que provee la solución de Dios a estos problemas. Aquí también, la inspiración siguió la naturaleza del libro inspirado: el autor quería apuntar a un problema sin brindar la solución completa. Dios lo inspiró a hacer eso y nada más. 3. Imagen y enseñanza en las historias de la Creación En Gen. 1,1 - 2,4a leemos acerca de la creación del mundo. El autor nos presenta con una imagen muy esquemática de seis días. En el transcurso de estos seis días se narra que Dios creó todas las cosas de acuerdo a la idea científica del universo que se tenía en esa época: ¡una tierra plana con un domo de cielo por techo y el sol y la luna como lámparas! ¿Qué es lo que el autor inspirado deseaba afirmar? ¿estaba enseñando ciencia? ¿pretendía que tomáramos el esquema de seis días literalmente? Un análisis del texto nos aclara que solo quería instruir en cuanto a las verdades de fe, que Dios creó todas las cosas, que las hizo hermosas y que coronó a los seres humanos como rey y reina del universo, que quiere que la gente lo adore cada siete días. Esto es lo que el autor quería afirmar ¡y esto también lo que Dios quiere que sepamos y que creamos! La astronomía, la ciencia o la biología quedan fuera de su área de interés. Tomemos las así llamadas contradicciones en las Escrituras. Ciertamente existen, pero no entre las afirmaciones o los asertos que afectan las enseñanzas. Las contradicciones se encuentran en los adornos accidentales bajo los cuales la afirmación se encuentra escondida. Gen. 1,20-28 (en la primera historia de la creación) narra la creación humana como el aspecto culminante del trabajo creativo de Dios. Gen 2,7 (en la segunda historia de la creación) hace que Dios empiece por los seres humanos. La contradicción se encuentra entre las imágenes usadas y no en la afirmación básica de ambos pasajes, de que los seres humanos se encuentran en la cima de las criaturas de Dios. 4. El área de interés de las palabras y hechos de Jesús * En la parábola del Buen Samaritano Jesús dice: Cierto hombre bajaba de Jerusalén a Jericó ..." (Luc. 10/30).
* Jesús dice: El Hijo del Hombre no tiene una piedra donde reclinar la cabeza (Mateo 8,19).
* Jesús dijo: Pero vosotros no dejéis que os llamen Rabí; porque uno es vuestro Maestro y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis a nadie padre vuestro en la tierra, porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos. (Mateo 23,8-9).
* Pero yo os digo: no juréis de ninguna manera . . Antes bien, sea vuestro hablar: "Sí, sí" o "No, no" (Mateo 5,33-37).
* No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te abofetee en la mejilla derecha, vuélvele también la otra (Mateo 5,38-41).
Prosigamos estudiando otro texto. Jesús, nos dicen, rezó una noche entera. Entonces llamó a ciertas personas con él. Ellos eran los doce apóstoles, escogidos para ayudarle a anunciar el Reino de Dios. Y los nombres de los doce apóstoles son éstos: primero, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano; y Jacobo, el hijo de Zebedeo, y Juan su hermano; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el recaudador de impuestos; Jacobo, el hijo de Alfeo, y Tadeo; Simón el cananita, y Judas Iscariote, el que también le entregó. (Mateo 10,1-4; Marcos 3,16-19; Lucas 6,13-16).
¿Porqué entonces su elección de hombres en vez de mujeres constituye una deliberada exclusión? La verdad es que Jesús escogió doce hombres, judíos y libres porque las condiciones sociales de su tiempo esa era la acción más práctica. Jesús tenía un campo limitado: comenzar el reclutamiento de futuros líderes. De ningún modo pretendía decidir para las generaciones futuras que ciertas categorías de personas quedarán excluidas del liderazgo. Eso estaba fuera del área de interés de su conducta en ese momento. 5. El área de interés de los códigos domésticos Lo mismo aplica en lo que el Nuevo Testamento dice en los así llamados pasajes de códigos domésticos. Sugieren como la gente en distintas condiciones de vida se deben comportar. Este es un extracto típico:
El área de interés de estos pasajes es, obviamente, animar a las familias cristianas a vivir juntos en armonía. Los líderes cristianos probablemente copiaron la práctica de tener tales listas de instrucciones de los judíos, quienes las usaban para instruir prosélitos en modos similares. La forma específica de las sugerencias se deriva parcialmente de la nueva visión cristiana y parcialmente las expectativas estándares de la sociedad de su tiempo. La intención es guiar a las familias cristianas dentro de las situaciones específicas de su tiempo.
Y ésta es también su limitación. Ya que los catequistas que enseñaban estos códigos domésticos no pretendían dirigirse a cuestiones fundamentales tales como la igualdad básica entre hombres y mujeres, o el derecho inalienable de cada esclavo a ser una persona libre. Esto estaba simplemente más allá de su área de interés. Estas cuestiones básicas se tratan en otro lado, cuando Pablo asienta que no hay distinción entre hombre y mujer, libre o esclavo, griego o judío (Gal 3,28; Col 3,11; Rom 10,12). Aquí el propósito es un consejo práctico, inmediato. Por lo tanto, es completamente equivocado dan respaldo inspirado para la esclavitud o para la sujeción de las mujeres a los hombres. Pero esto es precisamente lo que ha sido usado por los teólogos en el pasado y como se siguen usando por algunos cristianos fundamentalistas hoy día. El error se encuentra en imputarle una intención a los autores inspirados que no tenían. Se han cometido errores muy costosos por personas que leen las Escrituras superficialmente; por quienes creen que es el sonido de las palabras y no la intención del autor lo que importa; o que infieren una intención al texto que estaba más allá del área de interés del autor bíblico. La regla del área de interés está estrechamente relacionada a estas otras reglas:
John Wijngaards
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Sírvase mencionar este documento como publicado por www.womenpriests.org!