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AHIGE -¿Sexismo en la Lexicografía Española?

¿Sexismo en la Lexicografía Española?

Autor - Soledad de Andrés Castellanos
Procedencia - Universidad comlutense de Madrid

Aspectos Positivos en el Diccionario del Español Actual de Seco, Andrés y Ramos (DEA99)
Extracto por Ahige
(Asociación de Hombres por la Igualdad de Género)

4. Mujeres y hombres en actividades, profesiones y cargos que antes les estaban vedados

En lo que se refiere a este apartado concreto, es notable, en primer lugar, el esfuerzo realizado en el diccionario que nos ocupa (DEA99) por dar constancia de la presencia femenina, corrigiendo muchas veces la tendencia tradicional al olvido u ocultamiento de la mujer.

Nos parece evidente que las implicaciones ideológicas, así como la visión del mundo que reflejan los lexicógrafos influyen en el modo de redactar las definiciones en cada diccionario; pero, sin duda, tienen también mucho que ver con la selección de ejemplos de uso y con la ordenación de tales ejemplos o citas.

Veamos, a continuación, casos concretos de la creciente presencia de mujeres y hombres en diferentes actividades que antes les estaban vedadas, y cómo nuestra lengua, con sorprendente y creciente flexibilidad, se va adaptando a estas nuevas realidades sociales.

4.1. La mujer y las iglesias

En un reducto conservador y tradicional como el que corresponde a la religión y lo eclesiástico, no nos sorprende que los diccionarios reflejaran en el pasado una visión radicalmente androcéntrica; aquí, sin duda, han actuado como espejo de la realidad.

4.1.1. sacerdota, sacerdotesa, sacerdotisa, (la) sacerdote

El DRAE92 mantiene la doble entrada sacerdote y sacerdotisa, pero es que además define de manera radicalmente diferente y manifiestamente desigual el masculino y el femenino:

sacerdote. m. Hombre dedicado y consagrado a hacer, celebrar y ofrecer sacrificios. 2. En la Iglesia católica, hombre consagrado a Dios, ungido y ordenado para celebrar y ofrecer el sacrificio de la misa.

sacerdotisa. f. Mujer dedicada a ofrecer sacrificios a ciertas deidades gentílicas y cuidar de sus templos.

Sucede además que para el posible femenino sacerdota no aparece entrada en el DRAE92, pero tampoco en el DUE98 ni en el DEA99. No nos extraña, después de las opiniones e incertidumbres publicadas por Lázaro Carreter en 1992 (El Dardo en la palabra, 1997: 612, bajo el título Espurio-espúreo).

Y está la solución sacerdota, que ya he visto impresa en algún periódico, no sé si en broma o en serio, y que es opción al alcance de indocumentados. Por supuesto, como espúreo, sólo que esta voz queda como ennoblecida al ser desvirtuada, y sacerdota no puedo escribirla sin que el ordenador me lance timbrazos de alarma. Es palabra sencillamente horrorosa y la razón estética suele ir aliada con la razón lingüística. Pero es que, además, falta esta última por completo a sacerdota. Alguien podrá defenderla arguyendo que muchas voces acabadas en –ote poseen moción genérica: amigote/amigota, marquesote/marquesota, y tantas más: las voces formadas con el sufijo –ote, que no sólo admite sino que exige tal variación. Sacerdote carece de tal sufijo: deriva de sacerdotem, acusativo de sacerdos.

Y aún he visto sugerir a un eminente lingüista, sin mucha convicción, es cierto, pero acogida con calor la sugerencia por una ilustre colega, la posibilidad de formar sacerdotesa (en italiano existe sacerdotessa equivalente a nuestra sacerdotisa), que entraría en línea con abadesa, prioresa, alcaldesa y cien más que a cualquiera se le ocurren. Es posibilidad para mí menos convincente que, aunque me convenza poco, la sacerdote, pero, en fin, ahí queda.

He reunido aquí dos casos de incertidumbre; pocas cosas tienen en el lenguaje la claridad del dos más dos. Pero tampoco hay muchas dudas tan atractivas para quien vive el idioma como pasión.

Muy cierto es que sacerdota aparece en los periódicos. Veamos un ejemplo, donde sacerdota no se utiliza, por supuesto, en broma:

El Vaticano ha decretado la prohibición definitiva por "ahora y siempre" [...] para que las mujeres no puedan ser sacerdotas católicas.

Con 2.000 años de historia, ningún Papa se había atrevido a matar "la Esperanza" que [sic] la Iglesia Católica pudiera algún día dar luz verde, porque mi hija Julia y mi nieta Mia [...] pudiesen ser sacerdotas católicas.

Este "para siempre" me hiere y desorienta mi sensibilidad; y no me extraña que me haya de esforzar en reprimir mis instintos para no calificar dicha decisión de machista y racista.

Este "para siempre" no te deja entender que siendo tan pocas las vocaciones para el sacerdocio se desprecie la mitad de los efectivos católicos para poder escoger personas humanas (sacerdotas) suficientes [...] (Miquel Noguer i Auladell. Bescanó, Girona, en Cartas al director, en El País, el jueves, 4 de enero de 1996).

Es más frecuente, por ahora, encontrar el femenino la sacerdotisa o el común (la) sacerdote.

Parece evidente que el problema no está solo en las palabras, sino en el hecho imparable, sin duda inaceptable para algunos, de que las mujeres ocupen espacios antes reservados estrictamente a los varones: por eso precisamente convence poco 'la sacerdote', y menos todavía 'la sacerdota'.

Curioso resulta también constatar que en el DRAE92 sacerdocio aparece referido exclusivamente a sacerdote (pero no a sacerdotisa), y sacerdote a hombre, con exclusión o limitación del todo inadecuada de las mujeres que dedican su actividad a este ámbito.

En DUE98 han ampliado algo el limitado punto de vista tradicional, en la primera acepción de sacerdote, al añadir 'en cualquier religión', y también al expresar 'en otras religiones, en particular en el protestantismo, hombre que dirige los actos litúrgicos'. Nos interesa sobretodo la incorporación de la presencia femenina, al advertir:

Se usa como aposición cuando es una mujer la que ejerce estas funciones: 'Una mujer sacerdote'.

En DEA99 encontramos notables novedades:

1º Se funden, como es habitual en este diccionario, en una sola entrada sacerdote y sacerdotisa.

2º Se utiliza acertadamente en las definiciones la voz 'persona' y no el habitual 'hombre', excepto, como es lógico, en la siguiente acepción referida a la excluyente religión católica: B m 3 (Rel catól) 'Hombre que ha recibido las órdenes sagradas que le permiten celebrar misa'.

3º Respecto a las citas, observamos que el DEA99 incluye tres en femenino plural, y dos en masculino plural.

4º Por otra parte, se diferencia entre religión cristiana y religión católica. A la primera se refiere la acepción 2: 'Pers. que ha recibido las órdenes sagradas que le permiten celebrar culto'. La cita, en femenino plural, que acompaña a tal definición, es de 1992 (Ya 10.3.92, 25):

Mujeres sacerdotes. Diez mujeres australianas fueron ordenadas sacerdotisas anglicanas, las primeras de su país, en una ceremonia, calificada de histórica, celebrada en Perth.

4.1.2. sacristana, sacristanas

El 10 de abril de 1998 apareció un reportaje en El Mundo (Madrid, p. 6), en el que dos redactoras, Alejandra Yáñez y Lola Fernández, se referían al ascenso de las sacristanas, antes 'esposas de' los sacristanes, y ahora, «quizá por la falta de hombres dedicados a estos menesteres o por la mayor apertura de la Iglesia Católica a pequeños cambios», asumen el oficio, «trabajo apenas reconocido, mal remunerado y extremadamente vocacional». El título y el subtítulo del citado trabajo decían así:

Las sacristanas toman el mando de las parroquias

A falta de hombres que quieran dedicarse a esta labor, las mujeres comienzan a tomar el relevo

En este punto el DRAE92 ha quedado anticuado: la primera acepción define sacristana como 'mujer del sacristán' y la segunda, como 'religiosa destinada en su convento a cuidar de las cosas de la sacristía y dar lo necesario para el servicio de la iglesia'.

Son, sin duda, notables los avances que encontramos en el DEA99:

1º Se funden en una sola entrada sacristán y sacristana.

2º Se utiliza acertadamente en las definiciones la voz 'persona' y no el excluyente 'hombre'.

3º Respecto a las citas, tres están en masculino y otras tres en femenino.

4º La acepción 'mujer del sacristán', que la Academia colocaba en primer lugar, pasa aquí al último, acepción C f 4.

4.1.3. obispa, mujer obispo, (la) obispo

Como podíamos suponer, obispo y obispillo aparecen solamente en masculino en el DRAE92; también en el DUE98.

Veamos las novedades en el DEA99:

1º Aparece el femenino obispa, fundido en una sola entrada obispo obispa.

2º La primera acepción, con su cita correspondiente, se refiere al masculino obispo, que, en la religión católica, es 'Hombre que ha recibido las órdenes sagradas en su grado máximo y puede administrar los sacramentos del orden y de la confirmación'.

3º Una segunda acepción, en masculino y en femenino, en la religión cristiana, se define como 'Pers. que gobierna una diócesis o a un grupo de sacerdotes'.A continuación, dos citas, ambas referidas a mujeres:

Jerarcas anglicanos rechazan la ordenación de la obispa Barbara Harris(Ya 27.3.89, 1).

Una pastora progresista y feminista es la primera obispo de la Iglesia protestante alemana(País 7.4.92, 60).

Sin la menor duda, este diccionario contribuye a que podamos enfrentarnos con noticias como la aparecida en El País el lunes 6 de octubre de 1997:

Ordenada en Suecia la primera mujer obispo

EP. Estocolmo

Cristina Odenberg se convirtió ayer en la primera mujer ordenada obispo por la iglesia luterana de Suecia [...] en presencia de [...] dignatarios eclesiásticos, entre ellas la norteamericana Barbara Harris, que fue la primera mujer que llegó a ser obispo en la Iglesia episcopal de Estados Unidos.

En Austria, a comienzos del año 1998, surgió la noticia de la presentación de una mujer, Gertraud Knoll, obispo protestante, a las elecciones para la presidencia, noticia de la que nos informaba Julieta Rudich desde Viena en El País el sábado 28 de febrero de 1998 (p. 8, Internacional):

Gertraud Knoll, de 39 años, está dispuesta a emprender la campaña electoral con el menor de sus tres hijos, Levi, de cinco meses, en brazos [...]. La obispo protestante, candidata independiente, no sólo encuentra apoyo entre quienes carecen de un partido predilecto, sino también, individualmente, entre miembros de todos los partidos con la excepción del liberal derechista Joerg Haider [...]. El protagonismo de la pastora podría contribuir a la popularidad de los protestantes.

4.1.4. teóloga, teólogas

Encontramos los femeninos teóloga y teólogas en los periódicos. Por ejemplo, en El País, el jueves 7 de septiembre del 2000 y el sábado 9 de septiembre del 2000, con motivo del Congreso anual de la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII.

Pero en este caso hemos observado una peculiar excepción a lo que es habitual: en el DRAE92 sí aparece el femenino teóloga y, además, correctamente situado en una única entrada teólogo -ga. Recoge el DRAE92 tres acepciones: la primera, en función de adjetivo, remite a teologal; la segunda, especificando masculino y femenino, se define como 'Persona que profesa la teología o tiene en esta ciencia especiales conocimientos'; la tercera, 'Estudiante de teología'. Todo ello es prueba evidente de que la Academia, cuando quiere, también puede hacer bien las cosas.

El DEA99 ha suprimido la primera acepción, de modo que las acepciones académicas 2 y 3 son aquí 1 y 2. Las citas, dos en masculino y una en femenino.

4.1.5.diaconisa, diaconisas

El DRAE92 recoge el femenino diaconisa, pero en entrada independiente de diácono, y con definición nada igualitaria. Diácono es para la Academia 'Ministro eclesiástico y de grado segundo en dignidad, inmediato al sacerdocio'. Diaconisa es, en cambio, simplemente y de modo muy impreciso, 'Mujer dedicada al servicio de la Iglesia'.

El avance en este punto es muy importante en la elaboración del DEA99:

1º Se funden en una sola entrada diácono y diaconisa.

2º Se utiliza con acierto en las definiciones la voz igualitaria 'persona' y no el excluyente habitual 'hombre'.

3º Se define la primera acepción, referida a la religión cristiana, como 'Persona que ha recibido la segunda de las órdenes mayores, inmediatamente inferior al sacerdocio'. Se advierte a continuación, en cursiva: En la religión católica, solo aplicado a hombre.

4º De las dos citas, la primera se refiere a masculino; y la segunda, a femenino plural:

Se solicita para ellas también la posibilidad de recibir el ministerio eclesial por ordenación (diaconisas y aun sacerdotisas). [La] Van[guardia] 17.10.74, 29.

5º La segunda acepción, referida a la Iglesia primitiva, también se define igualitariamente como 'Persona encargada de...'. La única cita, en masculino.

4.1.6. costalera, costaleras

En Madrid directo, programa de tarde de Telemadrid, el lunes 7 de agosto del 2000, hacia las 19.30, entrevistaban a dos costaleras de la procesión de San Cayetano. En efecto, poco después, a las 20.00, salía la procesión, y ahí estaban las dos jóvenes portando las andas, junto con sus compañeros varones. La locutora aseguró que también había mujeres en esta actividad en Córdoba; cabe suponer que también ya en otros lugares.

Ni la Academia ni María Moliner recogen el femenino, pero tampoco en este caso concreto el DEA99, donde solo encontramos el masculino costalero, y la definición encabezada por 'Hombre de los que'; las dos citas, también en masculino.

4.1.7. nazarena, nazarenas

Muy reciente es la noticia de la incorporación de las mujeres a las procesiones de la hermandad sevillana de la Macarena como nazarenas, vistiendo la túnica y el capirote. El hermano mayor de la cofradía, Joaquín Saiz de la Maza lo ha conseguido, evitando así la tradicional discriminación por razón de sexo; la medida ha sido aprobada mediante votación: 354 votos a favor, 293 en contra y tres nulos. La redactora Tereixa Constenla lo contaba desde Sevilla en la última página de El País el día 6 de marzo de 2001, donde, entre otros datos, afirma lo siguiente:

África Mejías está dispuesta a afrontar como nazarena un recorrido de más de 12 horas la próxima Madrugá (del Viernes Santo), pero que las mujeres puedan asistir a la procesión ya este año depende ahora de la premura del arzobispado de Sevilla, que debe autorizar las reglas aprobadas por el cabildo el pasado domingo.

El DEA99 sí recoge la forma femenina y define adecuadamente a quien practica esta actividad como 'persona que'. Allí aparece la siguiente cita, que se refiere a la Semana Santa del año 1956, en Burgos:

Como nota singular hay que citar el hecho de que en este año no salieran mujeres nazarenas, según lo dispuesto por la Real Hermandad (DBu 30.3.56, 1).


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