En el n. 7 de esta colección, «La mujer en la Iglesia y en el quehacer teológico», ya nos ocupábamos de la realidad de ¡a marginación de la mujer dentro de ¡a Iglesia. Allí la palabra de las propias mujeres dejaba claro que la exclusión de ¡a mujer del sacerdocio era sólo un hecho, entre otros muchos, que ponía de relieve su papel marginal y secundario dentro de la Iglesia católica. ¿Cuál es ¡a razón de volver ahora sobre el tema y, en concreto, de abordar el tema del «sacerdocio de la mujer»?
La primera razón nos la ofreció un hecho puntual, que fue el que la Iglesia anglicana decidiera abrir el camino al sacerdocio para las mujeres. Semejante decisión provocó una enorme polvareda dentro de la Iglesia anglicana y en la Iglesia católica también. En el caso de esta última, quizá por el temor de que este supuesto «virus» pudiera llegar a afectarle también a ella.
Este hecho y la polémica suscitada por él nos ofrecieron la razones de fondo que hacían aconsejable volver sobre el tema, que nos parecen éstas: detrás de la prohibición del acceso de la mujer al sacerdocio, no sólo hay un problema de justicia, el de la marginación de la mujer dentro de la Iglesia, sino que hay también un problema teológico, sobre el que nos parece oportuno aportar luz y crear opinión. Y esta es la razón principal que nos llevó a programar este CUADERNO VERAPAZ sobre el tema del «sacerdocio de la mujer».
El lector que se aventure a través de las páginas de este CUADERNO VERAPAZ podrá constatar que, en ellas, ni se fomenta el derecho al pataleo, ni se da pábulo al despecho o a la amargura, sino que se intenta más bien reflexionar a partir de los textos de la Escritura y de la Tradición sobre esta cuestión teológica abierta o que no puede considerarse en absoluto zanjada. Y la mejor prueba de ello son los argumentos que aparecen esgrimidos en ¡os diversos textos aquí presentados. En realidad no hacemos más que sacar a luz pública lo que se comenta tanto en los medios teológicos como en la vida diaria de la Iglesia respecto de este tema, pues pensamos que, como Jesús dijo, «nada hay oculto que no llegue a descubrirse, ni secreto que no venga a conocerse» (Mt 10, 26).
Naturalmente, dado que el protagonismo fundamental, aunque no exclusivo, en este texto lo tienen las mujeres, en él aparecerán, junto a los argumentos escriturísticos, teológicos, históricos, etc., las vivencias personales de quienes, habiendo apostado por una presencia activa dentro de la Iglesia o habiendo sentido incluso la llamada al ministerio sacerdotal, se sienten marginadas en razón del sexo.
Por eso, la tercera y última razón a favor de esta publicación se basa en la siguiente convicción: al dar la palabra a las mujeres, no sólo reconocemos el derecho que legítimamente les corresponde dentro de la Iglesia, sino que estamos contribuyendo también al propio enriquecimiento de ésta, pues, en caso contrario, se vería inútilmente privada de las aportaciones del sector, no sé si más creativo, pero ciertamente más numeroso y más activo dentro de ella, que son las mujeres.
<Sírvase mencionar este documento como publicado por www.womenpriests.org!