¿MUJERES SACERDOTES? SI!header

Responsive image

ABRIR

SIETE RAZONES

¿RETAR AL PAPA?!

DEBATE

¿POR QUé NO?

Nederlands/Vlaams Deutsch Francais English language Spanish language Portuguese language Catalan Chinese Czech Malayalam Finnish Igbo
Japanese Korean Romanian Malay language Norwegian Swedish Polish Swahili Chichewa Tagalog Urdu
------------------------------------------------------------------------------------
Teologia y magisterio: relaciones conflictivas

Teologia y magisterio: relaciones conflictivas

par

JOSÉ MARIA DIEZ ALEGRIA y JUAN JOSÉ TAMAYO

23 julio 1999

El papa Pio XII publico en 1950 la enciclica Humani generis, que condenaba la "nueva teologia", ponia freno al ecumenismo e imponia a los teologos la defensa del magisterio papal, sin posibilidad alguna de discusion y menos de disenso. Apenas diez anos despues, los representantes de la teologia condenada por Pio XII se convertian en asesores y peritos del Concilio Vaticano II y sus ideas eran asumidas, en buena parte, por dicho concilio.

Pablo VI publicaba, en 1968, la enciclica Humanae vitae, que prohibia el uso de anticonceptivos y de metodos de control no naturales, a pesar de que la comision de teologos y expertos a los que el Papa habia pedido opinion se mostro partidaria de dejar libertad a los cristianos y cristianas en esa materia, ya que no habia razones claras para la prohibicion. El resultado ha sido una crisis que dura hasta hoy: gran parte de los catolicos no ha asumido la prohibicion, al tiempo que algunos teologos, teologas, obispos y sacerdotes se encuentran en abierto conflicto con el magisterio.

Juan Pablo II ha publicado en 1998 un nuevo documento, Ad tuendam fidem, que prohibe a los teologos catolicos disentir de la doctrina oficial sobre algunas verdades presentadas como definitivas, a pesar de no ser objeto de definiciones dogmaticas. Ademas, la "nota explicativa" de la Congregacion para la Doctrina de la Fe adjunta al documento citado considera que la prohibicion absoluta del aborto y de la eutanasia, asi como el rechazo del acceso de la mujer al ministerio sacerdotal, son ejemplos de estas doctrinas definitivas, y que disentir de ellas implica apartarse de la comunion de la Iglesia y deja la puerta abierta a la excomunion.

En los ultimos anos ha habido una larga discusion, dentro del catolicismo, sobre estas cuestiones. El mismo Papa, bien recientemente, ha tenido el coraje de cambiar las declaraciones oficiales oponiendose con claridad y sin distingos a la pena de muerte. ? Por que no esa misma libertad y valentia para otras cuestiones? Para justificar la exclusion de las mujeres del sacerdocio se recurre a argumentos de las Sagradas Escrituras, tradicion, historia y antropologia, en los que, a juicio de muchos teologos y teologas, no aparece clara la "presunta" voluntad de Jesus contra dicha exclusion. A pesar de la insistencia de Pablo VI y Juan Pablo II en rechazar el sacerdocio femenino, se trata, creemos, de una "cuestion disputada", que aconseja dejar tiempo para la reflexion y la investigacion teologica, huyendo de decisiones apresuradas que podrian agravar la actual crisis de la Iglesia, en vez de aliviarla. Por eso resulta lacerante que el documento vaticano comience apelando al mandato de Jesus a Pedro de "confirmar a sus hermanos en la fe" (Lc 22, 23), cuando no hace mas que poner en crisis la fe de muchos hermanos por su modo autoritario de proceder.

Observamos con preocupacion como el magisterio ha ido perdiendo credibilidad y plausibilidad ante muchos cristianos y cristianas por asumir posturas definitivas sobre temas controvertidos que no son de indole dogmatica. No hay que olvidar las repetidas condenas de los papas de los siglos XIX y XX contra la libertad de conciencia y de religion, la separacion de la Iglesia y el Estado o el movimiento ecumenico.

Dichas condenas antimodernistas se han rectificado demasiado tarde. El mismo Juan Pablo II ha rehabilitado recientemente a Galileo indicando que el cientifico italiano condenado tuvo mas razon que muchos de sus adversarios eclesiales. Paradojicamente, sin embargo, hoy se sigue amenazando y condenando a teologos y teologas que disienten en cuestiones que son opinables.

Resulta ironico, ademas, que se rechace el sacerdocio de la mujer apoyandose en la tradicion, cuando se abandona, simultaneamente, el viejo principio de la misma tradicion segun el cual en la Iglesia solo es definitivo e irreformable lo que no ha sido objeto de formulacion dogmatica. Lo que un Papa considera definitivo, pero no objeto de definicion dogmatica, puede ser tenido por otro Papa como cuestion abierta, segun demuestra la historia. Hace ya muchos anos escribio K. Rahner estas palabras que el documento Ad tuendam fidem parece desconocer: "En el pasado se ha pensado y obrado no pocas veces como si una doctrina fuera ya irreformable en la Iglesia porque durante largo tiempo ha sido ensenada de manera universal, sin contradiccion claramente perceptible. Esa concepcion no solo contradice a los hechos, puesto que muchas doctrinas difundidas un dia de manera general han resultado problematicas o erroneas, sino que es falsa en principio" (Sacramentum mundi, IV, 392).

Para imponer algo como definitivo en la comunidad cristiana hay que recurrir a los documentos fundacionales del cristianismo, al consenso universal de la Iglesia, al sentir de los cristianos y cristianas o a una tradicion continua y valorada como tal por la teologia y el magisterio. Ninguna de estas circunstancias parecen darse en lo concerniente al sacerdocio de la mujer. El problema se agrava si se tiene en cuenta la marginacion de la mujer en la Iglesia, hecho que contrasta con su emancipacion en el terreno social y politico. Ello esta produciendo en la Iglesia una fractura que puede ser tan grave o mas que la de la clase trabajadora en el siglo XIX y la de los/las intelectuales y el mundo de la cultura en relacion con el cristianismo en el siglo XX.

El documento Ad tuendam fidem es un paso mas en la involucion de la Iglesia y una grave hipoteca para los teologos y las teologas. Se vuelve al viejo adagio Roma locuta, causa finita de la epoca preconciliar y se impone una doctrina no en base a argumentos teologicos, sino bajo la amenaza de sanciones. Se pasa asi de la autoridad de la fe a la fe en la autoridad, de la fundamentacion teologica a la autoridad del cargo, del dialogo conciliar con la modernidad a una uniformidad doctrinal impuesta, que cierra toda posibilidad de disentir. Asi, en muchos casos, los profesionales de la teologia se rigen por el principio del miedo, que lleva a una doble actuacion: en privado muestran su desacuerdo con el magisterio eclesiastico, mientras que en publico dan el problema por zanjado expresando su adhesion. Frente a esta situacion, los teologos y las teologas debemos asumir la prohibicion evangelica del doble lenguaje y pedimos a la jerarquia que recuerde el planteamiento paulino, que no busca dominar sobre la fe de la comunidad, sino que defiende el discernimiento y la libertad de todos los cristianos y cristianas.

Jose Maria Diez Alegria y Juan Jose Tamayo son teologos.

Apoyan este articulo:

E. Aguilo, X. Alegre, E. Bautista, J. M. Bernal, J. Bosch, L. Briones, J. M. Castillo, J. Centeno, C. Dominguez, J. Equiza, J. A. Estrada, C. Floristan, B. Forcano, M. Fraijo, M. Garcia-Ruiz, J. Garcia Roca, J. I. Gonzalez Faus, J. M. Gonzalez Ruiz, J. Lois, J. Llopis, E. Malvido, C. Marti, F. Martin, E. Miret, A. Moliner, G. Mora, M. Navarro, M. Parmentier, F. Pastor, J. Pelaez, M. Pinto, J. Rius Camps, J. Ruiz-Diaz, F. Saez, J. Vitoria, R. Velasco, E. Villar, A. Torres-Queiruga.

<


This website is maintained by the Wijngaards Institute for Catholic Research.

John Wijngaards Catholic Research

since 11 Jan 2014 . . .

John Wijngaards Catholic Research

Sírvase mencionar este documento como publicado por www.womenpriests.org!