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En la Ordinatio Sacerdotalis Roma afirma que la exclusión de la mujer de la ordenación sacerdotal ha sido infaliblemente decidida por el magisterio ordinario universal.
Teólogos de importancia en todo el mundo han rechazado esta afirmación.
Como respuesta a la Ordinatio Sacerdotalis, la Sociedad Teológica Católica de América estableció un Comité especial para estudiar el asunto. El Comité escribió un informe: La Tradición y la Ordenación de la Mujer, que concluía diciendo que la Ordenatio Sacerdotalis está equivocada con respecto a su afirmación sobre la autoridad de su enseñanza y su fundamento en la Tradición.
El 6 de Junio de 1997, la asamblea general de la Sociedad Teológica Católica de América, aprobó esta resolución:
Hay serias dudas con respecto a la naturaleza de la autoridad de la enseñanza [que la falta de autoridad de la Iglesia para ordenar a la mujer al sacerdocio es una verdad que ha sido infaliblemente enseñada y requiere el consentimiento definitivo de los fieles], y su fundamento en la Tradición. El desacuerdo sobre esta cuestión es serio y está ampliamente difundido, no sólo entre los teólogos, sino también dentro de la gran comunidad de la Iglesia...Está claro que se necesita más estudio, discusión y oración sobre este asunto por parte de todos los miembros de la Iglesia de acuerdo con sus dones particulares y vocaciones si la Iglesia se ha de guiar por el Espritu y quiere permanecer fiel a la auténtica Tradición. La resolución fue adoptada después de una votación secreta: con 216 teólogos que votaron SÍ, 22 NO y 10 abstenciones.
Nicholas Lash dice que a pesar de su afirmación en Ordinatio Sacerdotalis, Roma no tiene argumentos válidos de la Escritura o la Tradición. Dar a su opinión un halo de infalibilidad no sustituye la búsqueda de la verdad.
Nicholas Lash escribió muchos libros, entre ellos:
* Theology on Dover Beach (1979)
* Theology on the Way to Emmaus
* Voices of Authority
* Newman on development : the search for an explanation in history
* A matter of hope : a theologian's reflections on the thought of Karl Marx
* Change in focus: a study of doctrinal change and continuity
* Banking Laws and Regulations : An Economic Perspective (1987)
* Easter in Ordinary : Reflections on Human Experience and the Knowledge of God (1990)
* Believing Three Ways in One God : A Reading of the Apostles' Creed (1993)
* The Beginning and the End of 'Religion' (1996)
Ni el Papa ni el cardenal Ratzinger pueden hacer que una enseñanza esté basada en la Palabra de Dios escrita determinando simplemente que está establecido así. Tampoco pueden al afirmarlo hacer de ello un asunto que ha sido mantenido constantemente así y aplicado en la Tradición de la Iglesia. El intento de usar la doctrina de la infalibilidad, para indicar los fundamentos y el carácter de confianza católica en la enseñanza oficial, como un instrumento directo para prevenir que un asunto provoque rupturas en la opinión católica, es un abuso escandaloso de poder, la consecuencia más seria de lo cual será más adelante socavar la autoridad posterior que el Papa busca sostener.
TEXTO COMPLETO: On Not Inventing Doctrine por Nicholas Lash,The Tablet, 2 de Diciembre de 1995, pág. 1544.
Sullivan es la autoridad teológica líder sobre Magisterio. Él escribió: Magisterium: El Magisterio en la Iglesia Católica (Paulist, 1983) y Fidelidad Creativa: Ponderando e Interpretando los Documentos de la Iglesia (Paulist, primavera 1996).
(a) En Diciembre de 1995, Sullivan expresó un fuerte desacuerdo con la afirmación de la infalibilidad hecha por la Congregación para la Doctrina. Sus razones principales eran que las condiciones para tal enseñanza infalible no se habían cumplido.
La cuestión que aún queda es si es un hecho claramente establecido que los obispos de la Iglesia Católica estén tan convencidos por esas razones [contra el sacerdocio de la mujer] como el Papa Juan Pablo evidentemente lo está, y que si al ejercer su propio papel como jueces y maestros de la fe, ellos hayan sido unánimes en enseñar que la exclusión de la mujer de la ordenación sacerdotal es una verdad divinamente revelada a la que todos los católicos están obligados a dar un asentimiento definitivo de fe. Al menos que éste sea manifiestamente el caso, no veo como puede ser cierto que esta doctrina sea enseñada infaliblemente por el magisterio ordinario universal. TEXTO COMPLETO: The Tablet 23/30 de Diciembre 1995, pág. 1646.
(b) En Septiembre de 1997, Sullivan criticó al arzobispo Bertone, secretario de la Congregación para la Doctrina, por hacer tres suposiciones gratuitas: i. que una simple declaración por el Papa pueda establecer una enseñanza infalible por el magisterio ordinario universal del colegio episcopal; ii.que todas las verdades que ciertamente y sin duda lo son pertenecen al objeto de la infalibilidad; y, iii. que para un consenso del colegio episcopal internacional bastaría un consenso del pasado. Es asombroso ver cómo alguien a quien se le ha confiado tan gran responsabilidad en los asuntos diarios del magisterio de Roma cometa tales errores teológicos.
El asunto de si una doctrina ha sido infaliblemente enseñada no es materia de doctrina sino materia de hecho, que tiene que ser establecida explicitamente (Canon 749 §3). Lo que se debe establecer explicitamente cuando se hace la afirmación de que una doctrina ha sido enseñada infaliblemente por el magisterio ordinario universal, es que no sólo el Papa, sino también el cuerpo entero de los obispos católicos, están proponiendo la misma doctrina como algo que los fieles están obligados a tener como definitivo. No veo como se podría decir que una declaración papal, por sí misma y sin más evidencia, sería suficiente para establecer este hecho.TEXTO COMPLETO: Theological Studies, vol. 58, Septiembre 1997, págs. 509-515.
Elizabeth A. Johnson, C.S.J., es la autora de muchos libros como por
ejemplo:
* Consider Jesus: Waves of Renewal in Christology (1992);
* Women, Earth and Creator Spirit (1993);
* She Who Is:
The Mystery of God in Feminist Theological Discourse (1993);
* How
to Paint Miniatures (1994);
* Pauline Theology: Looking Back,
Pressing On (Editor, 1997);
* Friends of God and Prophets: A
Feminist Theological Reading of the Community of Saints (1998).
Elizabeth Johnson afirma que ninguna de las tres razones presentadas por Roma: de la Escritura, la Tradición o la Teología, pasa un examen riguroso. Teólogos competentes tienen el deber de expresar su desacuerdo, aunque muchos lo que quieren es respetar al propio magisterio.
Las razones [que Roma da] no se sostienen, por mucho que uno intente considerarlas. Según la enseñanza tradicional católica, la facultad humana del juicio no es libre, a diferencia de nuestra voluntad. Sólamente podemos dar auténtico consentimiento a aquello que en nuestra mente se presenta como verdadero: "La verdad no se impone de otra manera que por la fuerza de la misma verdad, que penetra suave y a la vez fuertemente en las almas." (Vaticano II, Declaración sobre Libertad Religiosa, 1). Si una enseñanza declarada o continuamente practicada aprisiona nuestra mente hasta perder la identidad, como en el caso presente, es nuestra responsabilidad investigar y expresar las razones de por que. Esta resistencia no se puede equiparar a ser desleal o rebelde, o incluso a una falta de fe, sino a una forma de lealtad y servicio. TEXTO COMPLETO:Commonweal, vol. 123, 26 de Enero de 1996, págs. 8-10.
Aquí están algunos de los libros que Greshake ha escrito:
* Gottes Heil, Glück des Menschen: Theologische Perspektiven (1983)
* Die Neuzeit (1989)
* Priestersein (1991)
* Resurrectio Mortuorum (1991)
* Geschenkte Freiheit (1992)
* Die Gegenwart (1993)
* Erlöst in einer unerlösten Welt (1995)
* Quellen geistlichen Lebens (with others, 1995-1996)
* Der dreieine Gott. Eine trinitarische Theologie (1997)
* An dem dreieinen Gott glauben. Ein Schlüssel zum Verstehen (1998)
* Die Wüste bestehen. Erlebnis und geistliche Erfahrung (1999).
Gisbert Greshake dice que él mantiene una mente abierta con respecto a la ordenación de la mujer al sacerdocio. Sin embargo, rechaza totalmente la afirmación de la Ordinatio Sacerdotalis sobre la cuestión de que haya sido infaliblemente decidido por el magisterio ordinario universal.
No podemos simplemente asumir que la imposibilidad de ordenar a la mujer permanezca en una tradición de fe que fue y es presentada como algo que obliga definitivamente. Debe ser probado sobre la base del canon 749 §3, de manera que sea establecido claramente. Pero también eso es al final y lo que es más importante, un asunto histórico. No conozco ningún documento relevante del magisterio con el que se pudiera concluir que la posibilidad de la ordenación de la mujer fuera rechazada como algo definitivamente obligatorio, incluso menos como algo definitivamente obligatorio a lo largo de toda la historia. Y exactamente esta es la realidad como algo definitivamente obligatorio es lo que importa. TEXTO COMPLETO: Pastoralblatt 48 (1996) 56.
Ann O'Hara Graff publicó In the Embrace of God: Feminist Approaches to Theological Anthropology (1995).
Ann O'Hara Graff, al mismo tiempo que destaca los defectos en la afirmación de la Ordinatio Sacerdotalis, presta especial atención a la propia historia de la ordenación sacerdotal. Como otras instituciones de la Iglesia surgió como respuesta a la creencia en el Señor Resucitado, más que de los grandes designios del propio Jesús. Y además la postura de Roma en cuanto a su papel autoritario pertenece a una cultura jerárquica de la Edad Media.
Que la autoridad del Papa tenga la última palabra en su enseñanza (el magisterio) es consistente con las nociones medievales de jerarquía que reconocen la cabeza de la misma como la suma de los miembros (claramente una idea diferente a la que los participantes en una democracia sostendrían)...Se entiende que el Papa habla de la fe de toda la Iglesia y nunca habla en contra de ella...Nos guste o no la proclamación de la infalibilidad papal, no es arbitraria, y está en consonancia con una particular manera cultural de entender la jerarquía que en un primer momento fue la norma aceptada. Que este papel fuera puesto de relieve en un momento en el que la jerarquía en toda Europa finalmente se estaba desmoronando (es decir en 1870) es ciertamente una de las paradojas de la historia.TEXTO COMPLETO:U.S. Catholic, vol. 61, Abril 1996, págs. 6-11.
Estas son algunas de las publicaciones de Peter Hünermann:
* Streitgespräch um Theologie und Lehramt (1991)
* Wissenschaft, kulturelle Praxis, Evangelisierung (1993)
* Das neue Europa (1993)
* Demokratie (1993)
* Armut (1993)
* Jesus Christus, Gotteswort in der Zeit. Eine systematische Christologie (1994)
* Ekklesiologie im Präsens. Perspektiven (1995)
* Gott, ein Fremder in unserm Haus? Die Zukunft des Glaubens in Europa (1996)
* Diakonat. Ein Ambt für Frauen in der Kirche (with others, 1997)
* Papstamt und Ökumene. Zum Petrusdienst an der Einheit aller Getauften (1997)
* Und dennoch . . . (1998)
* Das Zeite Vatikanum. Christlicher Glaube im Horizont globaler Modernisierung (1998)
En un libro sobre La discusión del Sacerdocio de la Mujer en la Iglesia Católica (Frauen Ordination. Stand der Diskussion in de Katholischen Kirche, ed. Walter Gross, Erich Wewel Publications, Munich 1996), Peter Hünermann juzga la posición de Roma en tres capítulos (ver págs. 83-96; 120-127; 129-146). Él rechaza las razones de la escritura, de la tradición y de la teología que Roma usa. Expresa su consternación y sorpresa sobre la afirmación de una decisión infalible por el magisterio ordinario universal. Finalmente considera la necesidad de una ulterior mejora en el entendimiento del magisterio, precisamente porque a menudo ha fallado -como está pasando ahora.
La experiencia histórica de la Iglesia con respecto a su propia fidelidad al Evangelio muestra que se ha caracterizado por frecuentes fallos y malentendidos. Es verdad que la Iglesia, como cuerpo, no perdió la fe en su conjunto. El Espíritu Santo la ha mantenido de algún modo en la verdad del Evangelio. Pero esto no significa que el Espíritu preservara a la Iglesia de caer en numerosos errores y confusiones. La promesa del Espíritu Santo a toda la Iglesia se refiere claramente a las verdades centrales y fundamentales de la fe. De este centro la Iglesia siempre ha sacado -- con la ayuda del Espíritu y gracias al compromiso de muchos santos y santas -- la fuerza para distanciarse ella misma de los desvíos y errores, y al mismo tiempo para renovarse. [La misma limitación debería aplicarse también al objeto de la infalibilidad.]TEXTO COMPLETO: Frauen Ordination, págs. 145-146.
Sidney Cornelia Callahan ha escrito varios libros de pastoral entre los
que se incluyen:
* The Magnificat: The Prayer of Mary
*
Parenting: Principles and Politics of Parenthood
* The Working
Mother.
Sidney Callahan habla de millones de católicos cuando expresa su frustración por la insensibilidad teológica y pastoral de Roma. Y no son sólo los argumentos teológicos lo que cuenta. Sabe en su interior que la ordenación de la mujer no se opone a las intenciones de Dios (o de Cristo). Para hacer una llamada incluso más fuerte, formula su queja en una carta personal dirigida al cardenal Ratzinger.
Las contradiciones y las inconsistencias en su posición explican por que la mayor parte de los teólogos católicos e incluso algunos obispos, han juzgado que seríamos más fieles al Espíritu Santo si se ordenara ahora a la mujer. El laicado americano está de acuerdo con ello. Cuarenta años de oración, estudio, culto y meditación sobre el asunto, me han llevado a estar convencida en conciencia de que es voluntad de Dios que la mujer sea ordenada. En este punto muerto, la orden que usted me da de que yo someta mi conciencia y creencia de que lo que usted define es verdadero es psicológicamente imposible, es en efecto un suicidio moral. No puedo hacer otra cosa que creer de todo corazón que la fe, la razón, el corazón, el consejo de los expertos y la experiencia de toda una vida me dicen que es verdad y de acuerdo con los deseos de Cristo para la Iglesia.TEXTO COMPLETO:Commonweal, vol. 123, 9 de Febrero de 1996, págs. 6-7.
El padre David Knight es teólogo pastoral y pastor en la Iglesia
del Sagrado Corazón de Mencis, Tennessee. Es muy conocido por sus libros
prácticos y populares, entre los que destacan:
* His Way (1981,
1997)
* Cloud by Day/ Fire by Night (1985)
* Confession
Can Change Your Life (1985)
* His Word, Letting it Take Root and
Bear Fruit in our Lives (1986, 1998)
* Best True Ghost Stories of
the 20th Century (1986)
* Lift Up Your Eyes to the Mountains. A
Guide to the Spiritual Life (1988)
* Make Me a Sabbath of Your Heart
(1988)
* Mary in an Adult Church: from Devotion to Response (1988)
* Blessed are They: Call to Conversion (1988)
* Chastity
Who Lives It? The Baptized Christians Call to Conversion
(1990)
* Good News About Sex (1991)
* Armchair Retreat
(1994)
* Reaching Jesus: Five Steps to a Fuller Life (1997)
* I Can Read about Alligators and Crocodiles (1999)
*
Living Gods Word (1999)
David Knight dice que su principal objetivo es pastoral: evitar que los católicos que no están de acuerdo con la afirmación de Roma con respecto a la ordenación de la mujer se marchen de la Iglesia. Él explica que la Ordinatio Sacerdotalis no es infalible, a pesar del lenguaje confuso y de las propias palabras de la Congregación para la Doctrina o de los comentarios equivocados de algunos obispos. Termina con un aviso.
Supongamos que dejamos a los católicos con la impresión -- que se les está dando ahora, intencionadamente o no -- de que esta doctrina ha sido declarada como verdadera por un ejercicio de enseñanza infalible de la Iglesia. Y supongamos que el próximo papa decide ordenar a la mujer después de todo -- que podría ocurrir fácilmente si de hecho la opinión del papa actual y de su comité sobre la doctrina es equivocada. Si la gente entonces comenzara a dejar la Iglesia a montones, diciendo que contradice su propia enseñanza, estaríamos en una posición complicada al intentar explicar después del hecho, que la enseñanza de Juan Pablo y su comité doctrinal nunca fueron realmente infalibles, y que de hecho siempre lo supimos pero nunca dijimos nada. Hay tanto error en la afirmación excesiva como en la negación. Hay tanto error en decir que hay cuatro personas divinas en la Santísima Trinidad como en decir que sólo hay dos. Y es tan falso hacer al papa más infalible como hacerle menos. Dar la impresión intencionadamente o no, de que algo se está enseñando infaliblemente cuando en la práctica no lo es, es pastoralemente irresponsable y peligroso.TEXTO COMPLETO: U.S. Catholic, vol. 61, Abril 1996, págs. 11-13.
Richard Gaillardetz es especialista en asuntos sobre Magisterio e infalibilidad. Para su tesis investigó sobre la Teología del Magisterio Ordinario Universal de los Obispos. Escribió un ensayo clásico:Enseñar con Autoridad: Una Teología del Magisteio en la Iglesia, Collegeville: Prensa Litúrgica, 1997. Al estudiar la Ordinatio Sacerdotalis y el Responsum ad Dubium, Gaillardetz llega a la conclusión de que la Congregación para la Doctrina no ha establecido claramente la naturaleza infalible de la prohibición de la ordenación de la mujer. Créditos.
Sería apropiado en este punto apelar al principio canónico citado al comienzo de este artículo: ninguna doctrina se entiende como infaliblemente definida a menos que sea claramente establecida como tal. Se infiere de este canon que el acento recae en el magisterio eclesial, no sólo para afirmar que la enseñanza de la Iglesia al excluir a la mujer del sacerdocio ha sido enseñada infaliblemente por el magisterio ordinario universal sino para "establecer claramente" ese hecho. Las preguntas que me han surgido en este artículo sugieren que la afirmación de la Congregación para la Doctrina de la Fe, hasta este momento, no ha sido "claramente establecida." TEXTO COMPLETO, Louvain Studies 21 (1996) págs. 3-24.
·¿Pero qué hay respecto a la afirmación de que la enseñanza es infalible según las reglas del magisterio ordinario universal? ¿Se han cumplido las cuatro condiciones para el legítimo ejercicio de esta autoridad? La respuesta es no. Con respecto al primer requisito, deben ser los obispos quienes ejerzan este tipo de infalibilidad. Excepto a los obispos que pudieran ser miembros de la Congregación para la Doctrina de la Fe, a ningún obispo que conozcamos se le ha consultado en ningún momento lo que están enseñando o lo que creen sobre la ordenación de la mujer. Incluso si se preguntó la opinión a algunos obispos, está claro que el segundo requisito no se ha cumplido, es decir que los obispos están enseñando así por estar en unión con los demás obispos y el papa. El asunto no surge simplemente cuando los obispos están reunidos en concilio solemne donde tales asuntos son traidos por el cuerpo. Tercero, hay lugar a serias dudas de que la enseñanza sobre la ordenación de la mujer fuera considerada una cuestión de fe o de costumbres. Muchos teólogos de reputación, incluyendo aquellos reunidos por el mismo Vaticano para estudiar si había alguna base en la Escritura para la prohibición de la ordenación de la mujer, simplemente no encuentran una base en el Evangelio para su enseñanza. Cuarto y finalmente, sería difícil demostrar que los obispos estén de acuerdo en una opinión que sería la que debe ser tenida por los fieles sobre este asunto. Muchos obispos en este pais sólo, han dado a conocer sus opiniones para asegurarnos de las mínimas diferencias de opinión en este asunto. Ni siquiera se ha dado una de las cuatro condiciones necesarias para un ejercicio de este tipo de infalibilidad. Diane M. Caplin, Doctora en Filosofía, profesora y directora asociada en el Centro Teológico para la Mujer del Monte San Agnés, Baltimore, Maryland.
·Se supone que los obispos colectivamente se han comprometido en investigaciones diligentes sobre el depósito de la revelación divina de antemano, y la enseñanza no puede ser nueva o añadida al depósito original de la fe. Los obispos no pueden inventar simplemente una nueva doctrina sobre la que generaciones previas de obispos no tenían conocimiento de que estuviera contenida en el depósito de fe. ¿El colegio episcopal como entidad moral, aunque dispersados por el mundo pero en comunión unos con otros y con el sucesor de Pedro, ha tomado decisiones en algún momento sobre el hecho de que la mujer no pueda ser ordenada y de que esto sea una doctrina que pertenece al depósito de la fe, y que ha de ser sostenida como algo definitivo o conclusivo como tal?. Visto así, esto nunca ha ocurrido. Recordemos que ellos tienen que enseñar esta doctrina con unanimidad moral, como algo perteneciente a la divina revelación y como doctrina que ha de ser tenida como definitiva por todos los fieles. ¿Dónde y cuándo ha ocurrido esto?.Peter Burns SJ.
·La Coalición Nacional de Monjas Americanas se sorprendió y molestó profundamente de que la Congregación para la Doctrina de la Fe del Vaticano haya utilizado la afirmación de la infalibilidad para apoyar y perpetuar la injusticia de la enseñanza de la Iglesia que excluye a la mujer de la ordenación sacerdotal. La Coalición Nacional de Monjas Americanas sostiene que esta enseñanza no puede ser infalible por que es injusta y, por tanto, falsa...Puesto que no hay consentimiento universal todavía por parte de los obispos, teólogos o fieles sobre la cuestión de la ordenación de la mujer al sacerdocio, cualquier afirmación que reclame ser infalible sobre esta materia es prematura e inapropiada. Resolución adoptada por La Coalición Nacional de Monjas Americanas el 8 de Diciembre de 1995.
·¿Puede una oficina vaticana declarar infalible una afirmación papal? ¿Y puede hacerlo ex post facto? ¿Y en cualquier momento que quiera? ¿Incluso cientos de años más que de meses después de que estuviera escrito? ¿Por qué cuando los obispos de todo el mundo piden que se discuta este asunto, se les ignora sin más? Cuando, por otro lado, una de las congregaciones vaticanas dirige unilateralmente el asunto -- incluso define sus términos indefinibles -- sin consultar al cuerpo mundial de los obispos y sin tener en cuenta al pueblo de Dios, el asunto se abre tranquilamente para luego cerrarse. Y sin un obispo presente. ¿Hemos llegado al punto de que los obispos de la Iglesia son incluso más ignorados que la mujer en la Iglesia? Hermana Joan Chittister OSB.
·Es significativo que la declaración reclamara que tal enseñanza reflejaba la infalibilidad no de un especial pronunciamiento papal, sino del magisterio ordinario. Pues tal reclamación de confianza del propio magisterio ordinario depende de que una idea tenga total aceptación en la historia de la Iglesia, incluyendo la Iglesia contemporánea. Pero es precisamente tal consenso amplio lo que está faltando hoy. No sólo lo tienen la mayor parte de las iglesias protestantes, incluida la comunión anglicana, que cuidadosamente examinó esta prohibición y la rechazó en sus fundamentos en la escritura, teológicos y morales, sino un amplia número de teólogos, muchos sacerdotes y obispos que se sienten además cercanos a una gran mayoria de católicos que están cuestionando tal prohibición. En tal caso, cuando una idea ya no tiene más consenso en la Iglesia, es claramente imposible declarar que es infalible sobre la base de que disfruta de un consenso. Rosemary Radford Ruether.
Con respecto al magisterio ordinario universal, leer aquí una discusión detallada de las cinco condiciones para su infalibilidad, y por que no se han cumplido.

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