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Roma mantiene que la prohibición del sacerdocio a la mujer ha sido infaliblemente decidida por el magisterio ordinario universal. Sin embargo, Roma está equivocada sobre esta supuesta enseñanza infalible por el magisterio ordinario universal sobre el sacerdocio de la mujer, ya que las cinco condiciones requeridas por los documentos del Concilio no se han cumplido.
Jesucristo confió el magisterio al Papa y a los obispos, que son los sucesores de Pedro y los apóstoles. La pregunta surge enseguida: ¿sólo enseñan infaliblemente cuando están reunidos en concilio general?. La respuesta es: no. El colegio episcopal, unido al Santo Padre, puede enseñar con plena autoridad también cuando los obispos están dispersos por todo el mundo.
El término magisterio ordinario universal se refiere a la enseñanza concordante de todos los obispos Católicos junto con el Papa, además de aquellas ocasiones menos frecuentes en las que los obispos están reunidos en un concilio ecuménico.
El Concilio Vaticano I presuponía este magisterio ordinario universal cuando declaró en su Constitución Dogmática sobre la Fe Católica: Se ha de creer con fe divina y Católica que todas esas cosas están contenidas en la Palabra de Dios, escrita o transmitida oralmente, y son propuestas por la Iglesia bien por juramento solemne o por su magisterio ordinario universal como algo divinamente revelado y para ser creído como tal(Denzinger-Schönmetz, núm. 3011).
Nota.Está claro en las Actas del Vaticano I (Mansi 51, 322) que el término magisterio universal se refiere a la enseñanza de todo el espiscopado con el Papa y no a la enseñanza del Papa sólo, incluso cuando se dirige a la Iglesia universal.
El Concilio Vaticano II describió el magisterio ordinario universal de una manera más precisa y expresó las condiciones bajo las cuales actúa:
Aunque cada uno de los obispos no goce por sí de la prerrogativa de la infalibilidad, sin embargo, cuando, aun estando dispersos por el orbe, pero manteniendo el vínculo de comunión entre sí y con el sucesor de Pedro,enseñando auténticamente en materia de fe y costumbres, convienen en que una doctrina ha de ser tenida como definitiva, en ese caso proponen infaliblemente la doctrina de Cristo. Lumen gentium § 25d.
De este texto del Concilio y de otros textos de los que depende, se pueden reconocer claramente 5 condiciones:
Se ve claramente que estas condiciones no se han cumplido en el caso de la prohibición del sacerdocio de la mujer.
El principio teológico que se debería aplicar es que ninguna doctrina es entendida como infaliblemente definida a menos que sea claramente establecida como tal.Canon 749, § 3.
Conclusión: Por tanto, la cuestión no ha sido decidida infaliblemente por el magisterio ordinario universal.
¡Obedece a tu párroco-- como ha sido infaliblemente enseñado por mi magisterio ordinario universal!
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