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[Respuesta a Ordinatio Sacerdotalis (1994) y
declaraciones del Cardenal Ratzinger
(1995)que el asunto de la ordenación de mujeres está
terminado]por Mary McAleese
De Mujeres que comparten en su totalidad, Actas del Seminario, Dublin 1995, pp. 11-21; B.A.S.I.C., Saint Francois, Avoca Avenue, Blackrock, Co. Dublin; con permiso del editor.
Mary McAleese es Presidenta de la República de Irlanda. Entre sus funciones académicas ella es:
Ellos dicen que el debate está cerrado. Pienso que deberían encender sus aparatos para la sordera.
Para empezar permítanme decir que amo a la Iglesia. Amo sus bases, amo sus piedras...
Amo a mi madre y mi madre me ama. Ninguna de las dos somos perfectas y de tiempo en tiempo nos sentimos obligadas a hablar sobre nuestras imperfecciones con la esperanza que nuestra relación mejore. Es por eso que esta mañana he venido a esta charla para decirle a la Iglesia que la amo, lo que pienso y por qué pienso de la forma que pienso.
Nací en Belfast, entre el Monasterio Pasionista y el Orange Hall. En la antigüedad Dios fue masculino; el altar era terreno de hombres, los sacerdotes eran héroes y toda madre quería un hijo héroe. Mi madre también lo deseó así como todas sus hermanas. Decir mi hijo el sacerdote tenía mucho prestigio que no podía ser emulado por mi hija la monja. Yo entendía eso sin que me lo explicaran. De alguna manera parecía penetrar por mis poros.
Estaba entendido que Dios era el Padre hombre, el Hijo hombre y el Espíritu Santo hombre. De Orange Hall venía otra imagen de Dios, Dios el protector de Protestantes que había ordenado que el noroeste del Norte de Irlanda sea Protestante y Británico. Un Dios que curiosamente parecía ser capaz de odiar a los Católicos.
I también por supuesto, existía el Dios Católico, el Irlandés Católico. Ese Dios también curiosamente parecía ser capaz de despreciar a los Protestantes. Dos Dioses llevando sus cruces como lanzas en una justa. Dos Dioses de perspectivas estrechas y obsesión parroquial. Dioses caprichosos que se preocupaban por pequeñas zonas de la tierra con un abrazo estrecho únicamente para los pocos escogidos y no un amplio abrazo del Dios que he llegado a conocer y necesitar
En esos días, no en la actualidad, en el monasterio había unos cuarenta hombres vestidos con sus hábitos flotantes de tipo femenino.
Ellos dominaban el terreno de mis pensamientos y los amaba a todos. Y ellos dominaron el terreno espiritual de mi infancia. Con ellos tengo una deuda que nunca podrá ser pagada.
Pero existía y existe también un déficit. No deliberado, ni mal intencionado, pero déficit en fin. El día que por primera vez expuse mi ambición de convertirme en abogada, el primero que dijo "no puedes porque eres mujer y porque nadie de tu familia es abogado" fue el párroco nacido en Dublin que semanalmente compartía un whisky o tres con mis padres. Eso fue dicho con una autoridad condescendiente que tenía la intención de silenciar la protesta o el debate. El dueño del conocimiento superior, de la certeza había hablado y eso era todo.
Mi madre nos había inculcado a los nueve hermanos un respeto hacia los sacerdotes que rayaba en adoración. Por lo tanto, me sorprendió cuando mi madre prácticamente levantó en vilo al sacerdote y lo llevó hacia la puerta, aún antes de haber destapado la botella. "Usted", le dijo "fuera", y "tu", me dijo a mi "Ignora el oul eejit". Desde entonces he seguido ese consejo. Ese fue el único consejo respecto a una carrera que recibí de mis padres.
Todos mis estudios los hice en escuelas religiosas, por lo que sería falso decir que no tenía modelos de funciones femeninas para las mujeres trabajadoras, porque de hecho, toda mi vida había vivido entre mujeres trabajadoras. Entre las monjas, mi madre y sus hermanas, había muchos ejemplos, pero también había líneas demarcatorias tan claras y tan definidas que aún décadas después la misma madre que con tanta facilidad había despachado al sacerdote puede decir con mucha humildad "No apoyo a las mujeres sacerdotes, pero no se por qué" Me apena lo primero, pero lo segundo es un alivio. Si ella supiera por qué si estaría realmente preocupada.
Esas mismas líneas demarcatorias en un lado de las cuales estaba la autoridad y en la otra la deferencia, también me permitió años después cuando el asunto de las mujeres y el sacerdocio empezó a debatirse, decir con igual humildad, no entiendo la exclusión de mujeres del sacerdocio, pero yo no soy una teóloga.
Los paralelos históricos con las razones de por que las mujeres no podían ser abogados, no podían ser admitidas a las universidades, no podían votar, tenían que sacrificar sus carreras por el matrimonio no se me escapaban. Simplemente los enterraba debido a que desafiar la autoridad de la jerarquía parecía abrir una Caja de Pandora de cosas que serían difíciles de aceptar. Si la iglesia estaba equivocada en un asunto como este sobre el cual hablaban con tal fría claridad, entonces cuantos otros errores podría yo desenmascarar? Y de ustedes los que hayan luchado por la fe y conocen el lado oscuro de la fe, sabrán cuan duro es temer y enfrentar la duda.
Las monjas Dominicanas a quienes les debo mi feliz educación secundaria me enseñaron acerca del gran coloso intelectual y filósofo, Santo Tomas de Aquino, quien aparece durante nueve centurias de la Iglesia pensando como un coloso. Pero fue 20 años después que salí de donde las Dominicas en Falls Road que descubrí que solo me habían presentado aspectos editados y resaltados de Santo Tomás, sin hacer mucho énfasis en esto. Cuando leí el Summa Theologica en el original y cuando leía la frase, "las mujeres tienen defectos y son mal concebidas", no puedo explicar cuan traicionada me sentí.
Entonces empecé a entender la conexión de pensamiento a través del tiempo, enseñanza y cultura que ha conformado y circunscrito los roles permitidos a las mujeres, pero era más fácil fingir ignorancia que enfrentar la verdad. Sin embargo, la semilla de la duda había sido plantada.
Por una simple observación había llegado a aprender acerca de la verdad y es que rehúsa desparecer. Encuentra espacios por los que se filtra, preocupa en los espacios más mínimos hasta que hace camino hacia la luz. El mejor ejemplo que puedo encontrar en los tiempos modernos para hacer una comparación con lo que pienso que está sucediendo en relación con la discusión de las mujeres en la Iglesia es algo que está muy cerca de mi corazón, la vindicación de la familia Maguire y de los Birmingham Six y Guildford Four.
Todo el poder, medios, cortes y simpatía pública estaban contra ellos como una pared impenetrable. Sin embargo por encima y a través de esa pared, las voces de personas tranquilas, personas que escuchaban una verdad insistente en sus corazones aunque otros corazones no lo escuchaban, gente sin poder empezo a ser escuchada y su persistencia literalmente derribó esa enorme pared. Cuantas cortes, cuantas cartas ejecutivas y dictámenes se usaron para detener para siempre el creciente debate público y preocupación y cuan poco poder tuvieron al final.
Y existen paralelos entre las campañas para la familia Maguire y las campañas para admitir mujeres a todos los ministerios de la Iglesia. Al principio los pocos que intervenía eran extraños, gente de poco poder e influencia. Hablaban desde el exterior un paradigma muy fuerte y no auto crítico que no estaba sintonizado las voces de disensión del interior.
Cuando escucharon voces que eran un desafío externo, aquellos con el poder y la autoridad que seleccionan unos pocos lo hicieron con desprecio. Las voces afuera eran fuertes, sin orientación, no así las voces de los de adentro. A esas voces se las denominó malas voces, gente mala. Y aquellos dentro del paradigma se hicieron aun mas sordos y usaron su defensa para ahogar las voces que hacía preguntas.
Y aquellas del exterior tuvieron que hacerse más fuertes a fin de ser oídos. Y su mismo tono confirmó los prejuicios de aquellos dentro del paradigma seguro, que estos eran en realidad gente mala en la que no se debía confiar, a quienes no valía la pena escuchar.
Recuerdo muy bien las cosas desagradables que se dijeron con tanta seguridad acerca de dos hombres a los que admiro por encima de todos los demás en esta isla - Fr. Denis Faul y Fr. Raymond Murray cuando ellos empezar su solitaria batalla. Yo estaba presente cuando de ellos se dijeron cosas que no solo eran difamatorias sino poco cristianas en sumo grado. Sin embargo, ellos tenían valor. La llama de la verdad estaba en sus corazones y no huían.
Y entonces empezaron a progresar porque dentro del paradigma Cristo también trabajo, aunque le es más difícil. Solo cuando unas pocas almas valientes de dentro del paradigma decidieron escuchar y habiendo escuchado decidieron actuar fue que el paradigma empezó a pensar en las voces del exterior y entonces el paradigma se unió a las voces del exterior y el monolito se desmoronó.
El asunto de las mujeres y su papel en la Iglesia es muy similar. Consideremos la forma de estructura en la que estamos debatiendo y el sistema de comunicación dentro de esa estructura. El modelo más cercano en el que puedo pensar para crear una imagen viene de Fisher Price.
Recuerdan el juguete infantil que tiene un soporte central en el cual se ponen aros que van disminuyendo de tamaño? Si imaginan el soporte central como el Cuerpo de Cristo en el cual ponemos pequeños anillos plásticos para representar a la gente de Dios reunida alrededor de Cristo. El anillo mas grande va en la parte inferior y ese anillo mas grande es la mayoría de nosotros, los hombres y mujeres del laicismo. Tenemos influencia en nuestras familias, las Sociedades de la Iglesia, escuelas, y concilios pastorales, pero me parece que esa influencia tiende a girar únicamente dentro de este anillo.
No existe un foro oficial que yo conozca al que pueda hacer llegar mis comentarios para que sean transmitidos hasta el tope del sistema. De hecho, es muy interesante que cuando Soline trató de enviar la solicitud en favor de la ordenación de las mujeres al Cardenal, Su Eminencia se sintió incapaz de recibirla. Debo ser justa al reconocer que su Santidad el Papa siempre ha aceptado y acusado recibo de mi correspondencia sobre el mismo asunto.
El no está de acuerdo conmigo, pero sin duda les interesará conocer que en muchas ocasiones ha ofrecido rezar por mí. Yo hago lo mismo.
El siguiente anillo está hecho por los religiosos, sacerdotes y monjas. Es un anillo más pequeño pero tiene notoria influencia en la educación y entrenamiento del anillo inferior al cual, por supuesto, alguna vez pertenecieron sus miembros. Sin embargo se presenta una forma de lo que caritativamente llamaré amnesia distribuida en forma diferencial entre mas se asciende por el soporte central.
En la forma de sacerdotes, párrocos y educadores, la influencia de este nivel ha sido históricamente extenso y aunque disminuye porque su número se contrae y el laicismo llena los crecientes espacios, sin embargo, es una parte extremadamente importante de la estructura. Tiene vínculos no solo efectivos y bien establecidos con el anillo inferior ocupado por la mayoría de nosotros, sino que también tiene vínculos razonablemente bien establecidos, formales e informales, con el nivel superior.
Es interesante notar que los dos niveles que acabo de mencionar son los únicos niveles de géneros mezclados. El nivel del que voy a hablar es exclusivamente masculino.
A partir de este punto, tomamos el siguiente juego de anillos y los colocamos en el soporte, hay dos cosas que son notorias, son exclusivamente masculinas y virtualmente contienen todo el poder de decisión dentro de la Iglesia. No estoy segura si necesito la palabra virtualmente.
El siguiente anillo está conformado por obispos, el siguiente por cardenales y el ultimo es por supuesto, su Santidad el Papa. Es irónico que éste sea el anillo mas pequeño.
Los conductos de comunicación entre estos tres poderosos grupos masculinos datan de mucho tiempo y son variados. De todos los niveles ellos tienen las estructuras más formales de transmisión de información hacia arriba y hacia debajo de su propia vía de información. Pero no hay una perfecta compenetración entra la vía ascendente y la descendente.
La ascendente empieza con los Obispos pasa a través de los Cardenales y llega al Papa. La descendente viene del Papa a los laicos. Pero esa es prácticamente de una vía aparte de la correspondencia ocasional de las personas como yo. Esto significa que dentro de las estructuras de poder de la Iglesia la voz del laicismo generalmente y de mujeres en particular, rara vez se escucha a través de cualquier conducto formal interno dado que no existe ninguno que sea significativo.
Por supuesto existen contactos informales y ad hoc ocasionales grupos de trabajo, Comisiones de la Iglesia, participación en algunos consejos selectos, y similares. Pero dado que la membresía de estos cuerpos es seleccionada por quienes están más arriba, en su mayor parte por aquellos que están en las tres partes superiores del soporte, ellos pueden en forma efectiva decidir que voces desean escuchar e inclusive el mensaje que desean que den estas voces.
El efecto neto de esta estructura es que para que las mujeres hagan escuchar sus voces significa inevitablemente que griten hacia arriba a través de canales no oficiales, usando la prensa, reuniones como estas, grupos de presión, cartas, campañas, siempre desde afuera. Y el efecto es el mismo que el experimentado por Fr. Faul, Fr. Murray y aquellos que hicieron campaña en los días iniciales de la familia Maguire y las campañas Birmingham Six y Guildford Four
La gente a la que deseaban dirigirse, la gente a quienes estaba dirigido el mensaje de verdad formaban lo que voy a describir con un grupo sellado herméticamente, casi una subcultura, formada por gente de mucho éxito, confianza y en ocasiones muy arrogante, los que mueven y los que agitan. No el tipo de gente que recibe la crítica, especialmente la crítica contra ellas en forma ligera. Y en particular, que no la recibían de la bulla originada fuera de su círculo cerrado.
Porque a menudo así es como lucen aquellos que hacen campañas a aquellos que están en el interior. La misma ausencia de estructuras internas efectivas para debate y para comunicación ascendente forzan un interfaz de confrontación que simplemente crea resentimiento, reafirma posiciones e inhibe el diálogo. I debo preguntar si la ausencia de un foro para comunicación y debate, el forzar a la gente que debata en foros como este con casi una subcorriente subversiva no es en si misma una falla en el mandamiento amaos los unos a los otros.
En ciertos momentos pareciera que el círculo hermético no tiene puntos débiles y Dios sabe que ha presentado una imagen de no tener puntos débiles en este asunto junto con otros. Así como parecía que el rechazo del Papa hacia quienes hacían campaña para que cesen junto con las amenazas hechas el año pasado por uno de nuestros cardenales que aquellos que continuaban este debate se colocarían en situación de excomunicación con la Iglesia ha solidificado las defensas externas, signos importantes de que la batalla puede estar "medio ganada".!
La mayoría de la deserción por supuesto se ha experimentado en nuestras hermanas Iglesias Cristianas donde el argumento por lo menos es virtualmente impedir una minoría entronizada que se evapora en forma rápida. Hay mucho que aprender del enfoque paulatino de esas Iglesias hermanas.
Por largo tiempo el imperativo teológico que excluía a las mujeres del ministerio parecía tener un gran halo que no solo las excluía del sacerdocio, sino de ser monaguillas y por supuesto del diaconado. Y sea cual fuere el punto de vista implícito o expresado de las mujeres sacerdotes, fue cada vez más difícil sustentar la exclusión de monaguillas en base o de tradición o de doctrina. Parecía lo que era: asunciones antiguas y desvirtuadas acerca de las esferas adecuadas de hombres y mujeres traducidas en percepciones fijas, reglas fijas y papeles fijos. Y bajo presión que cada vez es más sensible y educada acerca de los problemas de igualdad de oportunidades, se implementó la regla. Una primera pequeña victoria para las feministas Cristianas dentro de la Iglesia Católica entre las cuales debe mencionarse una generación altamente educada de hombres y mujeres jóvenes que no toleran con alegría a los sexistas tontos.
El siguiente punto en la agenda, me parece, debe ser mujeres como diaconisas. Aquí el respaldo bíblico está de nuestro lado. No que piense que no está de nuestro lado en relación con las mujeres sacerdotes, pero consideremos a esta gente poco a poco. Ellos se mueven muy lentamente.
El Nuevo Testamento contiene un número de referencias interesantes sobre las mujeres como diaconisas, una sorprendente de San Pablo. Y pese a que los teólogos pueden discutir sobre el contexto bíblico y la función histórica de las diaconisas como un paso previo a la ordenación, el asunto es un terreno fértil para debatir acerca del papel creciente de la mujer en la Iglesia.
Me encanta ver que el Papa ha hecho una gran contribución a este debate en varios recientes pronunciamientos respecto a la necesidad de romper las barreras de la esclavitud que atrapan a las mujeres en todo el mundo. Lamentablemente su perspectiva parece ser totalmente hacia el exterior.
Lo que sugiero es tratar de iniciar un debate con él acerca de los problemas en su propio terreno y sugerir que cuando habla en sus documentos acerca de la dignidad de las mujeres y pienso que de muchas maneras son hermosos documentos tenemos derecho de preguntar ¿que hay del mandamiento de amar a las mujeres? ¿Contribuye a la dignidad de las mujeres que seamos excluidas del sacerdocio , del diaconado? ¿Contribuye a nuestra dignidad que a fin de promover nuestra causa, que después de todo es la causa de la humanidad y de la cristiandad preguntar si podemos participar completamente en esta Iglesia y si esta Iglesia compartirá en forma total sus gracias, estamos forzadas fuera del paradigma, a mecanismos no oficiales, formas no oficiales de cabildeo que nos hace sonar a sus oídos estridentes?
Aquí hay una oportunidad perfecta para un gesto real de compromiso con las mujeres, justo en el propio terreno de la Iglesia, un gesto respaldado por precedente bíblico y de hecho por el reciente precedente en la tradición Anglicana donde las mujeres fueron primero admitidas al diaconado permanente mientras que la prohibición tradicional sobre la admisión al sacerdocio permanece intacto.
La Iglesia reconoce dos formas de diaconado una es la forma transitoria en el camino a la ordenación completa en el sacerdocio y otra es un diaconado permanente en el cual no se contempla una ordenación total. Quiero hacerle la pregunta esta mañana a aquellos que no son miembros de nuestra jerarquía, ¿ por qué entonces es que el código de ley canónica abre el diaconado permanente solo a los hombres sean casados o solteros?
Sería interesante que nos mencionen las bases teológicas y doctrinarias de esa exclusión y podemos hacer algo peor que montar una campaña en honor de Phoebe, la diaconisa a quien San Pablo recomienda en Romanos, capítulo 16, verso 1. Tal vez debamos llamarla el Empuje de Phoebe
En momentos que el número de los que desean ingresar a la vida sacerdotal está muy reducido, cuando los conventos y monasterio se cierran o se convierten en centros de conferencia, parece un extraordinario acto de ingratitud decirles a aquellas del género femenino que desean desempeñar su papel en el futuro de la Iglesia como pastores, sean diaconisas o sacerdotes y cuya recientemente liberada energía espiritual pueda renovar la faz de una Iglesia cansada y sin energías y en ciertos momentos una Iglesia desmoralizada que no se requiere de sus servicios.
Como ha dicho el teólogo Franciscano Leonardo Boff , "En los momentos críticos siempre es la mujer la que muestra mas coraje". Justo cuando parece que la Iglesia no tiene suficientes líderes que comanden las barricadas contra el asalto del secularismo, el cinismo justiciero y el retiro del sacerdocio, aquí hay mujeres diciendo, déjennos ayudar. Y se escuchan esas voces muy familiares que dicen No al cambio, una voz muy familiar en el Norte de Irlanda en un contexto diferente. No al cambio, no al diálogo, no a compartir el poder y aun no a escuchar y no a hablar.
Ustedes los que están familiarizados con las políticas del Norte conocerán el paralelo sin que tenga que entrar en detalle. El Dios del No divino tiene muchos aliados raros en Irlanda y de hecho en todo el mundo. ¿Como es diferente, piensa uno. la voz que argumenta a favor de la circuncisión femenina en África porque es como siempre ha sido así la tradición, de la voz levantada alguna ocasión en el Lejano Oriente por vendar los pies femeninos porque así como ha sido siempre la tradición y cuan diferente es de la voz que rechaza la admisión de mujeres en el sacerdocio porque es como siempre ha sido la tradición?
Yo vivo en el Norte de Irlanda donde la tradición nos ha involucrado en una confusión que causó 3,000 muertes y daños no cuantificables. Hacemos un gran esfuerzo para dejar atrás esa tradición hacienda una línea en la arena detrás de esta y creando un nuevo tipo de tradición. Hay algunas tradiciones que merecen estar en la basura.
En cuanto a las objeciones doctrinarias, fundamentalmente el argumento es que es el deseo de Cristo que se deduce de y está implícita en su conducta cuando estuvo en la tierra. Ahora tengo considerables dificultades para enfrentar a un Dios que es negativo, quien deliberadamente desperdicia los recursos humanos, un Dios que por razones que lucen muy sospechosas disfrazadas de misoginia ha confinado el sacerdocio a los hombres, un Dios que nunca ha cambiado su forma de pensar, aun cuando la marea se ha vuelto totalmente contra el.
Los argumentos teológicos y los argumentos doctrinales y de hecho los argumentos tradicionales cuando se toma el trabajo de buscarlos causan vergüenza como la ropa nueva del emperador y he decidido correcta o incorrectamente que no voy a dignificarlas con un intento de hablar sobre ella. Pienso que se han gastado muchas palabras y se ha desperdiciado mucha emoción en tomarlas seriamente. Son una farsa, son tontas, no han sido tomadas en serio.
Si creo fielmente que Cristo era la autoridad para la propuesta de que a las mujeres se las excluya del sacerdocio simplemente en virtud de su género, tendría que decir enfáticamente que este es un Cristo en cuya divinidad no creo, no creeré ni podré creer. Y el decirlo es algo muy importante para mí. No lo digo con ligereza.
Este Cristo es de mente demasiado estrecha, de corazón demasiado mezquino para ser el Cristo de la Iglesia en quien creo y a quien conozco, y quisiera pensar que por lo menos tan bien como lo conoce el Papa. Después de todo también es mi padre y mi madre.
Ese Cristo es suficientemente pequeño para creer que los Católicos son inferiores, que los negros no son racialmente puros, que los Judíos merecen desprecio, porque el ha sido llamado en ayuda de todos los seguidores de El que claman en Su nombre que es lo que cree enfáticamente porque El les habló y se los dijo en forma tan exclusiva. Un Dios hecho a imagen y semejanza de algunas de las ideas mas represensibles y las personalidades que han oscurecido la tierra cuyas acciones y pensamientos tomadas por sus inevitables conclusiones se han retorcido, distorsionado y llenado la tierra de miseria, no de esperanza, no de alegría , no de amor.
Pero por suerte no creo en ese tamaño ni en esa forma de Cristo. Este Cristo, este Dios celebra a toda la humanidad y trajo un solo mensaje simple que el amor de Dios y de su vecino realmente vive puede y podrá transformar el mundo. Era un mandamiento, no una invitación, un mandamiento nada menos. Y ahora uno tiene que preguntar si la Iglesia en su actitud hacia las mujeres no está violando a su más alto nivel ese mandamiento.
Existe una demonización de aquellos que proponen el derecho de la mujer a una total dignidad en la Iglesia. En el editorial de Fr. Kevin Donlon en la edición de este mes de Intercom hay una referencia a la escuela del resentimiento. Y no puedo sino pensar a quien se ha dirigido este artículo. El dice "Lo que la iglesia no necesita, nadie lo necesita, es un comentario con pocas señales de calidad y todo signo de hacer un inmenso daño a la fe y la verdad de las generaciones más jóvenes".
No les puedo mencionar nuevamente cuan deprimida me puse cuando leí el editorial. De muchas formas es una llamada al silencio y espero que esté mal interpretando a Fr. Donlon. Espero que no sea eso lo que el pensaba. Pero eso es lo que se lee. Aquellos de nosotros que criticamos a la Iglesia pertenecemos simplemente a una escuela del resentimiento, presentes para destruir sin ningún sentido constructivo, y quiero decir que en lo personal me disgusta esa denominación.
Quiero construir. Quiero una Iglesia que pueda darles con alegría y con todo el corazón a mis hijos. Esa demonización a mis oídos del Norte suena horriblemente similar a lo que el gran poeta Presbiteriano W.R. Rodgers describe en su poema Pensamientos del hogar desde el exterior. W. R. Rodgers fue un ministro Presbiteriano que murió a inicios de 1969, antes de que realmente se iniciaran los problemas. El había estado viviendo en California a inicios de los sesenta y desde lejos había escuchado lo que sucedía en el Norte de Irlanda cuando el Reverendo Ian Paisley atacó al dragón del sectarismo y luego se declaró San Jorge
En su poema Pensamientos del Hogar desde el Exterior escribió esto casi proféticamente:
Escuchando en este día de Junio el ligero trueno
de la lejana invectiva y las viejas denuncias
Lambasting y Lambegging
la tierra nativa,
Pienso en ese valiente hombre Paisley, sin visión
En Gaza con un collar de ruedas de molino
Alrededor de su cuello;
agarrándose como el ciego Sansón
de los resbalosos pilares y
los engrasados polos de luz
Para bajarlos en lluvias y rugidos de
borborigmos
de retórica... Ahí solo por la gracia de Dios,
va Dios.....
Algún día por supuesto el será uno
con los grandes Gigantes de Irlanda.
colocado en forma segura en las
perchas
de la memoria, preservado en tinta, cáscara de nogal
Alcohol, aspic, piedad, pensamiento....
En memoria amada de su ultima
posición
le dedico esta píldora anticonceptiva
de
poesía de sus seguidores no nacidos
y coloco
Este ramillete de
no me recuerdes en su tumba".
Creo que esta poesía pudo haber sido fácilmente escrita respecto a algunos de los pronunciamientos en el asunto de mujeres y sacerdocio de muy arriba del soporte del juguete de Fisher Price. También podría ser con facilidad un epitafio al Dios de la misoginia y al Dios del sectarismo, porque sus raíces son las mismas.
Están a punto de decidir que les desagrade, que desprecien, odien y ejerzan control sobre alguna parte de la creación de Dios.
Déjenme terminar con los menciones del gran poema de Rodgers "Resurrección" tan a propósito este día de cuaresma dado que describe el lamento de María Magdalena por la pérdida de Crista así como lamentamos la pérdida de mujeres preparadas que fluyan por las venas de la burocracia de la Iglesia. Rogemos por la solución que pronto debe llegar.
Siempre son las Mujeres las que Vigilan y las que
Despiertan
Lentamente su voz oscurecida que parecía dudar
despertándose en la tarde; las abejas veraneras
Montaban y se
arremolinaban sobre las flores de campana.
Sal de tu jaula María
dijo el, las puertas están abiertas.
Mary McAleese
Vaya a Mary McAleese No se lavará con Mujeres?
Regrese a el deber de hablar?

Sírvase mencionar este documento como publicado por www.womenpriests.org!