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Los Derechos Humanos y la Ordenación de las Mujeres

Los Derechos Humanos y la Ordenación de las Mujeres

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Women too bear Christ's image Women reflect Christ's feminine traits Women too can act as another Christ Women too represent Christ's love Women are equal 'in Christ'

La exclusión de las mujeres al sacerdocio católico es vista cada vez más como un acto de discriminación a pesar de las declaraciones opuestas de Roma. Las últimas décadas han visto un fenómeno creciente de sensibilidad a nivel internacional con respecto a los derechos de las mujeres y la necesidad de reparar las injusticias cometidas en el pasado. El Reino Unido aprobó la Ley de Discriminación Sexual en 1975. La Comunidad Económica Europea aprobó una ley en 1976 que incluía el principio de igualdad de trato para hombres y mujeres. El 18 de Diciembre de 1979 la Asamblea General de las Naciones Unidas refrendó una Convención Internacional sobre la eliminación de toda forma de discriminación contra las mujeres. Esto ha sido ahora ratificado y aprobado como ley en la mayoría de las naciones miembro. Ante cualquier excusa o laguna jurídica que los tradicionalistas puedan alegar en contra, un sacerdocio exclusivamente masculino sonará en el futuro a anacronismo discriminatorio.

Esto se ha dicho repetidamente a Roma. El caso más célebre fue la intervención de la Hermana Theresa Kane a Juan Pablo II en Octubre de 1979. Como presidenta de la Conferencia Directiva de Mujeres Religiosas, ella se dirigió al Santo Padre durante su visita a Washington con las siguientes palabras:

‘Como mujeres, hemos oído los poderosos mensajes de nuestra Iglesia que declara como algo importante la dignidad y el respeto para todas las personas. Como mujeres, hemos considerado estas palabras y nuestra reflexión nos lleva a plantear que la Iglesia, en su lucha por ser fiel a la llamada al respeto y dignidad hacia todas las personas, debe responder dando la posibilidad a las mujeres de ser incluidas en todos los ministerios de nuestra Iglesia’. Origins 18 de Octubre de 1979, p. 285.

El Papa rechazó entrar en el diálogo. Incluso en los años siguientes la Hermana Kane intentó varias veces conseguir una entrevista con el Santo Padre y no pudo. La versión Vaticana del hecho fue que ella había sobrepasado sus límites. Pero la enorme publicidad dada al acontecimineto por los medios de comunicación mundiales y el gran apoyo que recibió, muestran que ella había expresado algo que muchas mujeres católicas sienten: ‘la Iglesia nos trata injustamente’.

Cuando escribí ¿Cristo dictaminó sobre el Sacerdocio de las Mujeres? en 1976, reflexioné sobre la cuestión de la igualdad de los derechos. Decidí no entrar en esa discusión. Quería que Roma se encontrara en su propio campo teológico. También me di cuenta que no era fácil asociar ordenación y derechos. Pensé y todavía pienso que una persona debe ser llamada al ministerio - una llamada que es hecha por la comunidad, la Iglesia. Nadie puede reclamar el ‘derecho’ a ser ordenado, aunque también se pueden entender los ‘derechos’ desde otro punto de vista.

Hay una cuestión importante y es que ningún individuo tiene derecho a ser ordenado, pero menos se debe rechazar la ordenación porque él o ella pertenezcan a un grupo particular, clase o nación. ¿No deberíamos hablar de discriminación si todos los chinos, los mejicanos o los neocelandeses fueran excluidos del ministerio del sacerdocio simplemente porque pertenecen a esas naciones?. Excluir a las mujeres por el hecho de ser tales es un acto similar de discriminación.

Una Comisión Especial de la Sociedad Teológica Católica de América, en su informe sobre ‘La Tradición y la Ordenación de las Mujeres’, menciona otra razón importante de la teología moral: la prohibición a las mujeres ‘no tiene sentido’.

“El argumento de ley divina, de que ‘Cristo estableció las cosas de este modo’ (Ordinatio Sacerdotalis § 2), no es suficiente para satisfacer cuestiones de discriminación injusta. Esto no se debe tanto a la fragilidad de la escritura o a las justificaciones históricas para este argumento, cuanto a la falta de exigencias por parte de la tradicional teología moral Católica. Así pues, la tradición moral Católica ha insistido constantemente en la creencia de que la voluntad divina no es arbitraria, y que las normas morales deben por tanto tener “pleno sentido”. No basta entonces con decir simplemente: ‘Esta es la ley”. Dios no sólo pide que obedezcamos sino también y en cierto modo que comprendamos.”

El Informe ‘Tradición y la Ordenación de las Mujeres’ fue refrendado por la Sociedad Teológica Católica de América el 6 de Junio de 1997.

Pretender que no haya discriminación ‘porque era la voluntad de Cristo’, no hace más que echar la culpa a Cristo. El es entonces presentado como uno de los peores discriminadores en la historia del mundo -uno de los peores, puesto que discrimina a muchas personas y les priva de tales valores profundamente espirituales. Está claro en todo esto por la evidencia presentada en está página que esta reclamación sería absurda. No es Cristo quien ha impedido a las mujeres ejercer el ministerio de su poder salvífico.

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