¿MUJERES SACERDOTES? SI!header

Responsive image

ABRIR

SIETE RAZONES

¿RETAR AL PAPA?!

DEBATE

¿POR QUé NO?

Nederlands/Vlaams Deutsch Francais English language Spanish language Portuguese language Catalan Chinese Czech Malayalam Finnish Igbo
Japanese Korean Romanian Malay language Norwegian Swedish Polish Swahili Chichewa Tagalog Urdu
------------------------------------------------------------------------------------
La mujer lleva también la imagen de Cristo como hija adoptiva de Dios

La mujer lleva también la imagen de Cristo como hija adoptiva de Dios

por John Wijngaards

La mujer también participa de la naturaleza humana que Cristo asumió en la Encarnación

Image of Christ

Women too bear Christ's image Women reflect Christ's feminine traits Women too can act as another Christ Women too represent Christ's love Women are equal 'in Christ'

Roma atribuye un significado teológico especial al hecho de que Cristo se haya encarnado como hombre, como figura masculina.

“Ciertamente, Cristo es el primogénito de toda la humanidad, mujeres y hombres . . . Sin embargo, la encarnación del Verbo se hizo según el sexo masculino: se trata de una cuestión de hecho, pero este hecho, lejos de implicar una pretendida superioridad natural del hombre sobre la mujer, es inseparable de la economía de la salvación: en efecto, está en armonía con el conjunto del plan de Dios, tal como Dios mismo lo ha revelado y cuyo centro es el misterio de la Alianza.” Inter Insigniores § 28

Esta es una declaración peligrosa desde un punto de vista teológico como Elizabeth Johnson ha apuntado. El papel fundamental de la masculinidad de Jesús en el argumento de Roma coloca la idea de representación en el corazón mismo de la Encarnación. Sin embargo, esto tiene ciertas consecuencias según la tradición cristológica de la Iglesia Ortodoxa.

La regla de fe de Capadocia "lo que no está asumido [en la humanidad de Cristo] no es salvado" definió la comprensión correcta sobre la persona humana en la controversia del S. IV acerca de la humanidad de Cristo. Cualquier idea de la humanidad de Cristo que excluyera algo esencialmente humano de su existencia era juzgada como inapropiada según esta regla, puesto que la dimensión humana excluida no participaría de la unión hipostática y por ello no disfrutaría de los efectos salvíficos de esa unión. "Si la masculinidad es constitutiva para la encarnación y la redención," observa Johnson, "la humanidad femenina no está asumida y por tanto no es salvada."

Dar a la masculinidad de Jesús una categoría privilegiada como hace Inter insigniores, particulariza la idea humana de persona en un sentido que la enfrenta con la antigua regla de fe, destruyendo así tanto la idea cristiana de persona humana implícita en la regla como cualquier posibilidad de su legítima representación, y más sobre todo si el objeto de representación es la persona de Cristo. “Una antropología igualitaria que sostiene que la mujer y el hombre son creados igualmente a imagen de Dios, y son igualmente uno en Cristo por el agua del bautismo ofrece una fuente más adecuada para considerar el asunto de la ordenación sacerdotal.”

Elizabeth A. Johnson, She Who Is: The Mystery of God in Feminist Theological Discourse, Crossroad, Nueva York 1992, pág. 153.

La mujer puede ser ‘imagen’ de Cristo porque participa de la misma naturaleza humana

La mayor parte de los católicos siente como por instinto que la idea: ‘sólo un sacerdote varón puede representar a Cristo’ ofende la humanidad que la mujer comparte con Cristo, eso sin hablar de la participación que ella tiene en su vida espiritual.

“Cuando el Papa escribe [en Ordinatio Sacerdotalis] que él también incluye los "otros argumentos teológicos" de Inter insigniores, no está claro si quiere decir que incluye la afirmación de Inter insigniores de que la mujer no actúa y no puede actuar ‘en la persona de Cristo’: puesto que ella no tiene un parecido natural (sexual) con Jesús, la mujer no puede ser signo sacramental de Cristo. He escrito en otra ocasión sobre la sospecha de que los autores de Inter insigniores posiblemente les hubiera gustado más no haber tenido que hacer este argumento, puesto que es claramente contradictorio con la propia teología sacramental de la Iglesia y su antigua tradición. Es también el argumento que ha generado más dolor, frustración y divergencia de pensamiento entre muchos católicos. Mis estudiantes universitarios, al oir este argumento después de pasar tres meses aprendiendo las riquezas que tiene la doctrina de la Trinidad para una antropología teológica, se quedaron estupefactos y profundamente consternados. Dada la deliberada continuidad de la carta apostólica del Papa con Inter insigniores, ¿todavía el Vaticano intenta reclamar que la mujer no actúa en la persona de Cristo? Pues si no, esto sería una corrección muy significativa que habría que hacer a Inter insigniores y se debería explicitar. Pero si es así, entonces el Vaticano está todavía declarando que es voluntad de Dios para la mujer que ella nunca pueda sacramentalizar a Cristo, nunca le represente, nunca permanezca en su persona, en la Eucaristía!”

Catherine Mowry LaCugna, ‘Women's ordination’, Commonweal 121 (Julio 15 '94) págs. 10-13. LaCugna es profesora de teología en la Universidad de Notre Dame y autora de God for Us: The Trinity and Christian Life (HarperCollins, 1991).

“Esta declaración ha perdido claramente de vista la pregunta teológica más importante, que es si el parecido del ministro con Cristo ha de asemejar la sexualidad de la persona o su humanidad. Obviamente cuando se hizo esta declaración no se hizo referencia a Gálatas 3, ni al hecho de que la semejanza del ministro con Cristo reside en la humanidad de la persona y no en su género sexual como el requerimiento básico para ser ministro de la Iglesia.”

Yuri Koszarycz , ‘Ethics and Feminism’.

“ ¿Está Inter insigniores diciendo que el que una mujer esté en el altar sería lo mismo que utilizar pizza en lugar de pan o coca-cola en lugar de vino? ¿Se nos está diciendo que el valor del signo sería defectuoso porque la mujer es fundamentalmente de una naturaleza diferente a la del hombre y por tanto a la de Cristo? ¿Tenemos que entender que una mujer no puede semejar a Cristo suficientemente para que los fieles vean en ella a Cristo, para que ella pueda ser sacramento de Cristo? Seguramente no es eso lo que se está sugiriendo. Digo seguramente, porque cualquier negación del poder de Cristo por su pasión, muerte y resurrección para transformar a un creyente en su imagen es irreconciliable con la Tradición. ¿Cuál sería la reacción si alguien dijera que una raza o nacionalidad concreta no podría ser adecuadamente imagen de Cristo? Y todavía en otra época y entre ciertos grupos, esto hubiera sido aceptable. La sacramentalidad del sacerdocio no puede pedir una presencia masculina del mismo modo que la celebración de la Eucaristía requiere los elementos del pan y el vino. Cristo es el destino y la identidad última de cada ser humano y todos somos llamados a renacer en su imagen. Por tanto, la mujer no está llamada a ser una imagen de Cristo inferior a la del hombre.”

Rose Hoover, ‘Consider tradition. The case for women's ordination’, Commonweal 126 núm. 2 (29 de Enero, 1999), págs. 17-20. Hoover está entre los miembros retirados del Cenacle en Metairie, Louisiana.

Insistir en el sexo de Cristo para su representación es reducir un símbolo a un estereotipo

Esto lo ha explicado muy bien Thomas More Newbold.

“La ‘semejanza natural’ de un ‘símbolo natural’ no requiere que la persona simbólica o función u objeto sea una copia literal de la persona, función u objeto simbolizado. Como ha señalado Jung, la manifestación simbólica o expresión de un arquetipo pierde vigor y viabilidad, significado y vitalidad si se convierte en un estereotipo. Entender la ‘semejanza natural’ del ‘símbolo natural’ en este sentido reducido empobrecería su significado y amenazaría su viabilidad, haciéndolo un estereotipo que no acaba de representar todo el alcance del significado y de la posibilidad que tiene. Por tanto, es ciertamente un hecho como la Declaración afirma, que Cristo el Señor, en Su Personalidad masculina, es el símbolo arquetípico del sacerdocio; pero concluir que este hecho requiere un sacerdocio exclusivamente masculino es un reducionismo estereotipado cuando se considera en el contexto del simbolismo de la sexualidad y personalidad humanas.”

“Antes que todo, un hombre es una PERSON A masculina y una mujer es una PERSONA femenina. Esto significa que ambos, hombres y mujeres tienen siempre en común esa capacidad para una humanidad completa y para el contexto completo de acción simbólica y función que la primacía de la personalidad implica. El valor y la validez del acercamiento simbólico a la sexualidad humana está precisamente en esto: que nunca deniega el destino fisiológico de ser hombre o mujer, pero al mismo tiempo nunca pierde de vista la primacía y el significado de la PERSONALIDAD en el hombre y la mujer. Apreciar ese valor y respetar esa validez requiere, por tanto, que el simbolismo de la sexualidad sea aplicable al estado y a la función ministeriales, no dentro de la perspectiva limitada fisiológico-sexual sino dentro de un contexto más amplio y adecuado de lo personal.”

Thomas Newbold, ‘Symbolism of Sexuality: Person, Ministry and Women Priests’, en Women and Priesthood. Future Directions, Liturgical Press, Collegeville 1978, págs. 133-141; aquí págs. 138-139.

Traducción: María Teresa Salamanca

¡Gradualmente traduciremos al español todos nuestros documentos!
¡Por favor, ayúdenos! Necesitamos a más voluntarios.


This website is maintained by the Wijngaards Institute for Catholic Research.

John Wijngaards Catholic Research

since 11 Jan 2014 . . .

John Wijngaards Catholic Research

Sírvase mencionar este documento como publicado por www.womenpriests.org!