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La tradición válida es la de las escrituras

La tradición válida es la de las escrituras

¿Cómo juzgar la Tradición?
* Tradición escritural
* Tradición dinámica
* Tradición latente
* Tradición informada

§ 9. “ La Tradición Sagrada y las Sagradas Escrituras entonces están ligadas estrechamente y se comunican la una con la otra. Para ambas, que fluyen del mismo pozo divino, se unen de alguna manera para formar una cosa y moverse hacia la misma meta. Las Sagradas Escrituras son el mensaje de Dios como es puesto por escrito bajo el hálito del Espíritu Santo. Y la Tradición transmite en su totalidad la Palabra de Dios que ha sido confiada a los apóstoles por Cristo el Señor y el Espíritu Santo. La transmite a los sucesores de los apóstoles de tal manera que alumbrados por el Espíritu de verdad, puedan fielmente preservar, exponerla y diseminarla con sus prédicas. Por lo tanto es que la Iglesia no obtiene su certeza acerca de todas las verdades reveladas solo de las Escrituras. Por lo tanto, ambas, las Escrituras y la Tradición deben ser aceptadas y honradas con iguales sentimientos de devoción y reverencia.”

§ 10. “La Sagrada Tradición y las sagradas Escrituras hacen un solo depósito sagrado de la Palabra de Dios que es confiada a la Iglesia. Al adherirse a ella toda la gente santa, unida a sus pastores permanece siempre fiel a la enseñanza de los apóstoles, a la hermandad, al partir el pan y a las oraciones (cf. Acts 2:42 Greek). Por lo tanto en mantener, practicar y profesar la fe que nos ha sido entregada debería haber una notoria armonía entre los obispos y los creyentes. ”

Dei Verbum. ‘Constitución Dogmática sobre Revelación Divina’ no 9 - 10, en Los Documentos Conciliares y Post Conciliares, ed. por A.FLANNERY, Publicaciones Dominicas, Dublin 1975, p. 755. Vea el capítulo completo aquí.

A fin de ser válida, la tradición debe basarse en las escrituras.

Nótese, sin embargo que una tradición no se convierte en escritura solo porque los padres de la Iglesia, teólogos o el Magisterio de la Iglesia mencionan ciertos textos de las escrituras. A fin de ser válidas en base de las escrituras, el uso de las Escrituras debe ser legítimo. Esto significa que solo aquellas fuentes escritas son fuentes válidas de tradición que emplea las Escrituras de acuerdo con el sentido que le dan sus autores inspirados.

El sentido inspirado de las Escrituras se establece tomando en consideración:
* el ‘sentido literal’ que fue el propósito del autor;
* las ‘formas literarias’ empleadas por el autor;
* el ‘ambito propuesto’ del texto;
* posibles limitaciones tales como ‘racionalizaciones’ en el texto.

La experiencia de la Iglesia en el pasado proporciona excelente material para ilustrar el principio. Me concentraré en dos ejemplos: la falla de la Iglesia durante 19 siglos de discernir la adecuada Tradición relacionada con la esclavitud; y su aseveración que solo los Católicos pueden salvarse. En ambos casos, una de las principales causas de la falsa ‘tradición’ fue una falsa interpretación de las escrituras.

  1. El caso probado de esclavitud
  2. El caso probado de ‘no salvación fuera de la Iglesia’
  3. La progresiva comprensión de la Escritura en la historia de la Iglesia lleva a una comprensión de la verdadera mente de Cristo

El uso de la Escritura en la así llamada ‘tradición’ que favorece la esclavitud

Pese a que muchos Papas condenaron el exceso del tráfico internacional de esclavos, el Magisterio Oficial de la Iglesia respaldó la legitimidad de la esclavitud como tal hasta el Papa Leon XIII en 1888! Examine algunos de los hechos abreviados por falta de espacio:

  • El Concilio local en Gangra en Asia Menor, en 362 AD, excomulgó a cualquiera que le dijera a un esclavo que desprecie a su amo o se retire de su servicio;
  • El mismo decreto se repite en un Concilio bajo el Papa Martín I en 650 AD;
  • El noveno Concilio de Toledo en 655 AD impuso la esclavitud a los hijos de los sacerdotes;
  • El Sínodo de Melfi bajo el Papa Urbano II en 1089 impuso la esclavitud a las esposas de los sacerdotes;
  • El Tercer Concilio Luterano de 1179 impuso la esclavitud a aquellos que ayudaban a los Sarracenos;
  • La legitimidad de la esclavitud se incorporó en el Corpus Iuris Canonici, oficial basado en el Decretum Gratiani, que se convirtió en la ley oficial de la Iglesia desde el Papa Gregorio IX en 1226;
  • En 1454, mediante la bula Romanus Pontifex, el Papa Nicolás V autorizó al rey de Portugal que esclavice a los Sarracenos y los paganos que conquisten por las armas;
  • Pese a que como dije anteriormente, algunos subsiguientes Papas condenaron los excesos del tráfico de esclavos, no condenaron la esclavitud como tal;
  • De hecho, la Santa Oficina en Roma todavía declaraba el 20 de Junio de 1866: “La Esclavitud misma, considerada como tal en su naturaleza esencial, no es totalmente contraria a la ley divina y natural, y puede haber varios títulos justos de esclavitud y a estos se refieren los teólogos y comentaristas aprobados de los cánones sagrados.... No es contrario a la ley natural y divina que un esclavo sea vendido, comprador, cambiado o regalado”.

Lea acerca de esto en: J.F.MAXWELL, ‘El desarrollo de la Doctrina Cristiana en relación con la Esclavitud’, World Jurist 11 (1969-70) pp.147-192 y 291-324.

Note que el Santo Oficio en 1866, declaró que ‘no es contrario a la ley divina’. En términos teológicos esto significa: la esclavitud está en armonía con el sentido inspirado de las Escrituras.

Entre las pruebas bíblicas que apoyan la legitimidad de la tradición se encuentran los siguientes textos de las Escrituras:

1. El uso de textos del Antiguo Testamento

El Antiguo Testamento toma como un hecho la institución de la esclavitud. Vea por ejemplo Sirach 33,25-30.

Los Israelitas pueden ser esclavizados por otros Israelitas como pena por robo (Ex 22,3), para pagar deudas (Ex 31,2-6; Lev 25,39), por compra hecha por un extranjero (Lev 25,47-55), y por venta de una hija por su padre (Ex 21,7-11). Esta clase de textos se convirtieron en la fuente sobre la cual los abogados canónicos y los teólogos construyeron los cuatro ‘títulos justos de la esclavitud’ (vea el texto del Santo Oficio que se menciona arriba): capturas en guerra, justa condena, compra y venta y nacimiento (el hijo de una madre esclava es un esclavo!).

Comentario: Pablo ha mostrado claramente que la Ley del Viejo Testamento ha sido anulada. El principio de igualdad en el Cristo de los Judíos y Griegos, esclavos y libres, hombre y mujer, se ha enunciado con claridad. Lea Galateos 3,28. Por lo tanto, estos argumentos son no válidos!

2. El uso de los textos del Evangelio

Supóngase que uno de ustedes tiene un esclavo que regresa de los campos después de arar o atender las ovejas le dirá: ‘Siéntate y sírvete tus alimentos’?
No será más probable que le diga: ‘Alista mis alimentos. Limpia y sírveme mientras como y bebo. Tu puedes servirte tus alimentos después’?
¿Le agradecerá a su esclavo por hacer lo que se le dice?
De la misma manera, cuando usted ha hecho todo lo que se le ha ordenado hacer dirá: ‘sólo somos esclavos. No hemos hecho otra cosa que nuestro deber’.

Lucas 17,7-10; Vea también Mateo 10,24-25; 13,27-28; 18,25; etc.

Algunos Padres de la Iglesia, teólogos y Papas han usado pasajes de los Evangelios para probar que la esclavitud es un deseo de Dios. Jesus mismo, dice, aceptó la esclavitud. Jesús da ejemplos de esclavitud que mostraba que tomaba la subordinación de los esclavos como un hecho. Lo que es mas, Jesús admirable el servicio de los esclavos sumisos y humildes. Por lo tanto es algo hermoso que no es contrario al deseo de Dios!

Comentario Jesús adujo el ejemplo de esclavitud para resaltar un hecho. El no abolió la esclavitud , como no abolió la dependencia social de las mujeres, pero no es legítimo concluir de tales textos que respaldaba la esclavitud. Esto se deduce de la forma literaria que el usa así como su ámbito de intención.

3. El uso de las Cartas del Nuevo Testamento

“Los esclavos obedecen en todo a quienes son sus dueños terrenales no con servicio visual como contentando a la gente, sino con unidad de corazón complaciendo al Señor.
No importa cual sea su tarea trabaje con compromiso como sirviendo al Señor y no a seres humanos, etc. . . .”

Colossians 3,22-25; vea también Efesos 6,5-9; Tito 2,9-10; 1 Pedro 2,18-20.

Estos textos se usaran para probar que los Apóstoles respaldaban la práctica de la esclavitud. Los Teólogos continuaban repitiendo esta clase de argumentos hasta fines del siglo diecinueve. Los llevaba a una firme conclusión: ‘Es ciertamente un asunto de fe que la esclavitud en la cual un hombre sirve a su amo como esclavo, es totalmente legal. Esto puede ser probado en base a las Santas Escrituras.’ De un trabajo estándar LEANDER, Questiones Morales Theologicae, Lyons 1692; Volumen 8, De Quarto Decalogi Precepto, Tract.IV, Disp. I, Q.3.

Comentario: el argumento es inválido dado que en los así llamados ‘códigos domésticos’, los autores de estas cartas tratan la situación inmediata de sus audiencias (en las cuales la esclavitud social era un hecho). Deduciendo principios generales relacionados con la esclavitud a base de los textos va más allá de su ámbito de intención.

Lección: En nuestro tiempo la Iglesia, incluyendo el Magisterio ha llegado al reconocimiento que la esclavitud está contra los derechos humanos y es ‘contrario a la intención de Dios’ (Vaticano II, Gaudium et Spes, no 29).

Este reconocimiento tiene las siguientes implicaciones:

  • La así llamada ‘tradición’ que se pensaba que respaldaba la esclavitud y en la cual el Magisterio basaba su justificación de esclavitud no fue de hecho, parte de la real Tradición transmitida de Cristo.
  • La así llamada ‘tradición’, que se decía que era de las escrituras (vea el Santo Oficio en 1866: “la esclavitud no es contraria a la ley divina”) se ha probado que no se basa en las escrituras. Los textos bíblicos se usaron en forma ilegítima. Su interpretación iba más allá del sentido inspirado y de su propósito.
  • La verdadera Tradición que procedía de Cristo y de los Apóstoles estaba contenida en el principio de igualdad fundamental para todo comprendido en el bautizo universal de Cristo aplicado a los hombres y mujeres, esclavos y libres por igual; como también explícitamente lo enseñó Pablo.
  • Solo esta Tradición válida era verdaderamente bíblica!

El uso de las Escrituras en la así llamada ‘tradición’ que no hay salvación fuera de la Iglesia

Hasta por lo menos 1854, la enseñanza oficial de la Iglesia era que no había salvación fuera de la Iglesia. Aquí veremos algunas frases del Magisterio:

  • En una profesión de fe prescrita por el Papa Inocencio III en 1208 leemos: “Creemos que fuera de la única, la santa Iglesia Romana Católica nadie se salvará” (Enchiridion Symbolorum, Denzinger (=abbr. Denz) no 423).
  • En el IV Concilio Luterano de 1215: “Hay una Iglesia Universal de los creyentes fuera de la cual nadie se salvará” (Denz. 430).
  • Bonifacio VIII en forma solemne definió en su Bula Unam Sanctam de 1302: “Declaramos, proclamamos, definimos que es absolutamente necesario para la salvación que cada criatura humana esté sujeta al Romano Pontífice” (Denz. 468).
  • El Concilio de Florencia en 1442, bajo el Papa Eugenio IV: “(La Santa Iglesia Romana) cree firmemente, profesa y predica que nadie que esté fuera de la Iglesia Católica, no solo los paganos, sino también los Judíos, herejes o cismáticos pueden convertirse en parte de la vida eterna; pero irán al ‘fuego eterno preparado por el Demonio y sus ángeles’ (Mt. 25:41), a menos que antes del término de su vida sean recibidas en ella. Porque la unión con el cuerpo de la Iglesia es de tan gran importancia que los Sacramentos de la Iglesia son válidos solo para los que permanecen en ella, y los ayunos, la caridad y otros trabajos de piedad y ejercicios de una vida Cristiana militante produzcan recompensas solo para ellos. Y nadie puede salvarse, aun si da su sangre por el nombre de Cristo a menos que permanezca en el seno y unidad de la Iglesia Católica” (Denz. 714).

El uso de las Escrituras

Para los Padres de la Iglesia, teólogos y Papas, la ‘tradición’ se basaba principalmente en los siguientes textos de las Escrituras:

  • “Te doy las llaves del Reino del cielo. Lo que unas en la tierra será unido en el cielo. Lo que desunas en la tierra será desunido en el cielo” (Mateo 16,19; véase también 18,18).
  • “El que cree y se bautiza será salvado. El que no crea será condenado” (Marcos 16,16).

El argumento dado era que estos textos eran exclusivos en lo que decían. Atribuían poder universal a la jerarquía y hacía del bautizo el único medio de salvación.

Comentario: La forma absoluta de hablar es una forma literaria específica la hipérbole, característica de la forma Judía de hablar. Lea otros ejemplos: Mateo 7,4; 23,24; 5,29; 5,34-35; 24,36; 12,30 (contraste con Marcos 9,40!). Esta forma literaria debe ser tomada en consideración.
Además Jesús no analizó el asunto más amplio de cómo se salva la gente virtuosa y a través de sus propias religiones. La interpretación exclusiva iba más allá de su ámbito de intención.

Lección: En el siglo 19 la Iglesia empezó a modificar sus enseñanzas indicando que uno podía pertenecer a la Iglesia también ‘en deseo’ y que esto era suficiente para la salvación. El Vaticano II completó este proceso indicando claramente que existe salvación para aquellos que están fuera de la Iglesia, ‘todos aquellos que buscan a Dios con un corazón sincero’ (Lumen Gentium 15-17) y que sus varias religiones son también, hasta cierto punto, medios de salvación (Nostra Aetate, en relación con Religiones No Cristianas.

Este reconocimiento tiene las siguientes implicaciones:

  • La así llamada ‘tradición’ que se pensaba que limitaba la salvación a los Católicos y en la cual el Magisterio basaba su justificación doctrinaria de hecho no era parte de la verdadera Tradición dada por Cristo.
  • La así llamada ‘tradición’, que se decía que era de las escrituras se ha probado que no era de las escrituras. Los textos bíblicos se mencionaron en forma ilegítima. Su interpretación iba más allá del sentido inspirado.
  • La verdadera Tradición que viene de Cristo y los Apóstoles estaba contenida en otros textos de las Escrituras, tales como el respecto de Cristo para la sinceridad religiosa de los Romanos (Mateo 8,5-13), Samaritanos (Juan 4,7-26; Lucas 10,29-37) y Siro Fenicios (Mateo 15,21-28; Marcos 7,24-30); y las enseñanzas de Pablo que Dios juzga a todos, Judíos y no Judíos de acuerdo con los dictados de su propia conciencia (Romanos 2,6-16).
  • Solo esta Tradición válida era verdaderamente bíblica!

La comprensión progresiva de las Escrituras en la historia de la Iglesia que lleva a una comprensión de la verdadera mente de Cristo

Dado que las Escrituras y Tradición son una fuente de Revelación, ‘un único depósito de la Palabra de Dios’ (Vaticano II, Revelación Divina’ no 9 - 10 ), se entiende que se deben desarrollar juntos en el conocimiento espiritual y teológico de la Iglesia.

  • La tradición no es algo adicional a las Escrituras (en el sentido que transmite doctrina apostólica no contenida en las Escrituras) sino otra forma de impartir las verdades de las Escrituras – siendo las Escrituras mismas “absolutamente soberanas”.
  • La tradición es una thésaurisation o constante acumulación de meditación en el texto bíblico hecho por una generación después de la otra, “la continuidad viva de la fe de la gente de Dios” – un tipo de midrash [reflexión] o gemara [comentario].
  • Muchas partes de las Escrituras significan más para los Cristianos en la actualidad que lo que significó para sus predecesores en los siglos antes de Cristo debido a lo que han significado a las generaciones de Cristianos.
  • La tradición es la interpretación acumulativa de las Escrituras que acumula un interés compuesto a lo largo de los siglos sin obtener más de las Escrituras que lo que por lo menos está implícito. Vea F.F. Bruce, Tradición, Antigua y Nueva, Paternoster Press, New York 1970, pp. 167-168.

Yves M.J. Congar, el experto sin discusión de la tradición, describe el proceso como un entrejuego entre las palabras originales y los hechos de Cristo por un lado y la continua actividad del espíritu en la otra (Tradición y Tradiciones, London, Burns & Oates, pp. 338-347). Resumiré aquí sus pensamientos.

El contenido dogmático de la Tradición consiste en la correcta interpretación de las revelaciones de las escrituras en términos de su objeto central: Cristo y la salvación que trajo. Ahora, de acuerdo con el Nuevo Testamento, pese a que Cristo es el contenido de la Escritura, nos da el entendimiento de la misma a través de su Espíritu Santo. Es el Espíritu que nos permite decir “Jesús es el Señor” (1 Corintios 12,3); los textos de las Escrituras son oscuros hasta que pedimos entendimiento al Señor bajo la influencia de su Espíritu Santo (2 Corintios 3,12-18). Sin lugar a dudas es por eso que San Pablo exhortó a Timoteo a “guardar la verdad que le ha sido confiada por el Espíritu Santo que vive dentro de nosotros” (2 Timoteo 1,14).

Las cartas de San Pablo y los Actos de los Apóstoles de San Lucas, atribuyen toda la vida de la Iglesia y el trabajo de sus ministros al Espíritu. La promesa del don del Espíritu que hizo el Señor a los Apóstoles (Juan 14,18; 14,16; 15,26; 16,12-13) no solo estaba dirigido a los Doce. Por el contrario, tenemos razones para creer que aplica también a la Iglesia en todas las edades. Note la recurrencia en Juan 14 y 16, de la palabra “usted”: Le daré a usted, le mandaré a usted, el lo guiará a usted, el le dará a usted el entendimiento. Este “usted” se refiere tanto a las personas (los apóstoles) y a la comunidad. De hecho, en Pentecostés el Espíritu les es dado a todos los discípulos, en un número de ciento veinte (cf. Actos 1,15; cf. Lucas 24,33: “Los once . . y aquellos que estaban con ellos”). El espíritu prometido le fue dado a la comunidad de aquellos que estaban presentes; cuando se unieron nuevos miembros al primer núcleo de un grupo, entonces la Iglesia, con el transcurrir del tiempo recibiría a su vez el Espíritu que construyó el cuerpo de Cristo (cf. 1 Corintios 12,13). Básicamente, este don del Espíritu está a la par con la economía salvadora como un todo: el hecho, una vez que se suscita, se relaciona con todas las generaciones sucesivas, trabaja en ellas.

El rol así impuesto en el Espíritu Santo es la actualización e interiorización de lo que Cristo dijo y vivió. La fe viva en Cristo tiene que ser vivida por seres humanos que se suceden en el tiempo, coexistiendo por separado en el espacio. El patrón de verdad y vida fijado una vez y por todas y para toda la gente debe convertirse en un patrón personal para cada persona, y un patrón común para las multitudes no mencionadas de gente que lidera cada una su vida individual en el espacio y el tiempo. Se debe hacer una apropiación personal, no simplemente por una decisión tomada por la gente que no sería ni un principio de unidad ni un principio de vida divina sino un nuevo acto de Dios mismo, no visible encarnado en un momento de historia humana sino que se da interiormente a cada uno y todos. Este es el trabajo del Espíritu.

Dado que el es Espíritu, actúa en personas en forma espiritual sin forzarlos de ninguna manera. Las escrituras caracterizan esta intervención comparándola como un pensamiento, un aceite que penetra una inspiración interior que escasamente puede ser distinguible del trabajo normal de nuestra mente, una conciencia que por si solo puede trabajar en las profundidades de nuestra vida personal (1 Corintios 2,10ff.). Y sin embargo, está en toda la gente, trabajando desde el interior para crear unidad y unanimidad. Dispone de cada uno de acuerdo con su naturaleza, vocación y lugar para buscar y promover la comunión de todos. Sus dones son hechos “para el bien común” (1 Corintios 12,7), “para construir el cuerpo de Cristo” (Efesios 4,12; cf. 1 Corintios 12,13). Esto es como el ‘sensus fidelium’ puede llevar una tradición latente que se explica posteriormente en la Iglesia.

La estructura de nuestra fe resulta de la unión de una energía espiritual o inspiración recibida directamente de Dios con la aceptación de una enseñanza dada por la Iglesia, de Cristo y de los apóstoles a lo largo de un proceso histórico. En nuestra fe están unidos una transmisión histórica del patrón de creencias y un “evento” espiritual que el Espíritu saca a luz en cada nueva conciencia. Lo que se produce a nivel personal, se reproduce analógicamente a nivel eclesiástico, donde el gran Sequentia sancti Evangelii [=el desdoblamiento de los Santos Evangelios] deben comprenderse en forma progresiva. La iglesia misma está perfectamente al tanto de esto; testifica tanto en las palabras de los Padres o teólogos y en esos momentos privilegiados de auto comprensión y toma de decisiones colectivas que se llaman concilios. El aspecto dinámico en la Tradición por lo tanto debe su origen a la duradera actividad del Espíritu Santo.

Conclusión

Para que una ‘tradición’ sea parte de la Tradición genuina de la Iglesia debe basarse en las escrituras. Esto significa que debe basarse en un entendimiento correcto del significado inspirado de los textos de las escrituras. En la historia de la Iglesia tal entendimiento correcto a menudo iba de la mano de nueva comprensión de asuntos importantes. La nueva y correcta interpretación de las Escrituras se produce mediante la siempre viva actividad del Espíritu Santo en la Iglesia.

Traducción: Lola de Varas


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