La verdadera
Tradición de la Iglesia es Dinámica y Creciente
La tradición que viene de los
apóstoles hace progresos en la Iglesia con la ayuda del Espíritu
Santo. Hay un crecimiento en la comprensión de las realidades y de las
palabras que se transmiten. Esto viene de varias formas. Viene a través
de la contemplación y estudio de los creyentes que meditan estas cosas
en sus corazones (cf. Lk. 2:19 and 51). Viene del sentido íntimo de
realidades espirituales que experimentan. I viene de la prédica de
aquellos que han recibido junto con su derecho de sucesión en el
episcopado, el verdadero carisma de la verdad. Así, con el pasar de los
siglos, la Iglesia siempre avanza hacia la plenitud de la verdad divina hasta
que eventualmente las palabras de Dios se cumplan en ella
Dei Verbum. Constitución
Dogmática sobre Revelaciones Divinas no 8, en Los Documentos
del Concilio y Post Concilio por A.FLANNERY, Publicaciones Dominicas,
Dublin 1975, p. 754. Vea el capítulo completo
aquí.
La verdadera Tradición no es estática. Crece no en
el sentido que difiere substancialmente de la inspiración recibida de
Jesús Cristo y los Apóstoles, sino en el sentido que muchas de
sus últimas implicaciones gradualmente se cumplen con la ayuda del
Espíritu Santo.
En relación a su sustancia la fe no crece con el
paso del tiempo, porque en lo que se ha creído desde entonces estaba
contenida en la fe de los antiguos padres. Con relación a su
explicación, sin embargo, el número de artículos ha
aumentado, porque nosotros, los modernos, explícitamente creemos en lo
que ellos creían implícitamente.
Santo Tomás de Aquino (1225-74)Summa
Theologica, 2-2,2,7.
Seguiremos tres pasos:
Desde los tiempos remotos, la Iglesia ha comprendido que la fe
Cristina no es estática aún si se sostiene en una base firme de
verdad revelada. Existe constante progreso. El clásico texto patriarcal
va hasta San Vicente de Lérins (434 AD) quien resaltó la
fidelidad hacia lo que se recibe y el crecimiento de la comprensión.
Pero, debe decirse, ¿no está la
religión entonces abierta a cualquier progreso en la Iglesia de Cristo?
Por el contrario, debe existir progreso, considerable progreso.
¿Quién sería lo suficientemente hostil a la humanidad y a
Dios para oponerse? Pero se debe hacer una reservación; este progreso
debe constituir un verdadero progreso para la fe y no una alteración: la
característica del progreso es que cada elemento crece y permanece igual
mientras que la característica de alteración es que una cosa se
transforma en otra. Por lo tanto, deje que la inteligencia, el conocimiento y
la sabiduría aumenten y progresen grandemente, así como la de las
personas como las de la comunidad, como las de una sola persona, como de toda
una Iglesia de acuerdo con las edades y los siglos-pero en condición de
que sea grandemente de acuerdo con su naturaleza particular, esto es decir en
la misma enseñanza, el mismo sentido y el mismo pensamiento
Vincent of Lerins, Commonitorium, c. 23. La última
línea fue mencionada por el Primer Concilio Vaticano en Sesión
III, c. 4 (Denzinger, 1800).
El progreso en el mismo sentido y el mismo pensamiento
puede simplemente ser el descubrimiento de una idea que ya está
presente. Por ejemplo, el dogma de Nicea (el Hijo es consubstancial
con el Padre, un termino que no se encuentra en la Escritura) aclaró el
contenido de una idea ya contenida en forma explícita en la Biblia. La
misma es cierto para el dogma de la real presencia de Cristo en la
Eucaristía, para la cual el término
transubstanciación ha sido declarado altamente adecuado. El
progreso en el mismo sentido y el mismo pensamiento puede
también ser el desarrollo de las cualidades latentes de una idea aceptada o
realidad en que se crea . El dogma de la Inmaculada Concepción, por
ejemplo, o el de la Asunción de María Madre de Dios en Cuerpo,
puede apenas pasar como la simple explicación de una declaración
formal de Revelación, que se encuentra en forma explícita en las
Escrituras. Y sin embargo estos dogmas tienen lazos estrechos con la
Revelación por medio de la cual se llama la analogía de la fe.
La Iglesia posee otras fuentes de conocimientos además de
los documentos escritos. Tiene la experiencia de la realidad Cristiana como tal
continuamente presente dentro de ella motivada y dirigida por el
Espíritu Santo, llamado algunas veces
el Evangelio en el
corazón . La Tradición, si se la entiende
adecuadamente, es precisamente el sitio en el cual se realiza la
síntesis entre la transmisión histórica y la experiencia
presente que así unida produce, en el presente y en preparación
para el futuro, un profundo conocimiento de realidad Cristiana que trasciende
el texto de documentos escritos del pasado. La tradición no es
simplemente memoria, es la presencia real y experiencia. No es puramente
conservadora, sino en cierta forma, creativa. Luego de diecinueve siglos de
existencia presenta un cierto valor adicional con relación a sus
declaraciones primarias por lo menos en lo que podemos deducir de estos
documentos. De este aspecto de desarrollo, la Tradición del pasado
más o menos distante ha preparado la tradición de hoy y la
Tradición de hoy preparará la del futuro más o menos
distante. En su rol real como canal dado que no es inerte sino vivo es hasta
cierto punto una fuente. Al alimentar los tejidos del cuerpo la sangre se
rejuvenece en las arterias que la transporta. La Tradición es la arteria
viva que recibe un aumento de la misma vida que comunica en su acto de
transmisión.
Maurice Blondel (1861 - 1949 AD) lo explicaba como sigue:
- La tradición no es simplemente el sustituto de la
enseñanza escrita; retiene su raison dètre aun en
asuntos en los que se habla de las Escrituras; es el entendimiento progresivo
de las riquezas que se poseen objetivamente desde el inicio de la Cristiandad
que se mantienen y se disfrutan en un verdadero espíritu cristiano y
transformado por reflexión de algo que se vive en forma
implícita a algo que se sabe en forma explícita.
- La tradición trae a la superficie de la
conciencia elementos que anteriormente estaban presos en las profundidades de
la fe y de su práctica, antes que expresadas, expuestas y razonadas. Por
lo tanto, esta fuerza conservadora y protectora también es instructiva y
progresista. Mirando con amor hacia el pasado donde su tesoro está en
una urna, avanza hacia el futuro donde está la Victoria y la
gloria
- Aún en su descubrimiento tiene el humilde sentido
de haber retomado fielmente lo que ya poseía. No necesita
innovación puesto que posee a su Dios y es todo: pero su tarea constante
es proporcionarnos enseñanzas frescas porque transforma algo que se vive
en forma implícita en algo que se conoce en forma
explícita.
- Quienquiera que vive y piensa de forma Cristiana de
hecho está trabajando para la tradición, sea el santo que
perpetua la presencia de Jesús entre nosotros, el estudioso que vuelve a
las fuentes puras de la Revelación o el filósofo comprometido en
abrir la vía hacia el futuro y asegurar la producción continua
del Espíritu de renovación. Y esta actividad compartida por los
diferentes miembros, contribuye a la salud del cuerpo, bajo la dirección
de su cabeza, quien unida a la conciencia que recibe ayuda divina solo ordena y
anima su progreso.
Fuente: Maurice Blondel, Histoire et Dogme:
les lacunes de lexégèse moderne in La Quinzaine
56 (Enero y Febrero 1904), pp. 145-167, 349-373,
433-458.
Yves Congar habla del desarrollo de la Tradición en
términos de interés sumado a su capital, el completar
nuestro conocimiento del amor de Dios y un enriquecimiento de la
fe.
La tradición en su jornada histórica, es
tanto desarrollo como memoria y conservación. De esta manera gana
intereses como lo es, durante los siglos que se añade a su base capital.
Pese a vivir en un momento subsecuente a éste, lo que recibo es la
herencia apostólica: la fe que ha sido transmitida, una vez por
todas a los santos (Jude 3), pero ha sido vivida por la Iglesia en la
comunión de los santos. No es dada, pero también se nos pide con
todos los santos, medir en todo su ancho y largo y alto y profundidad, el
amor de Cristo, para saber lo que pasa conocimiento. Y estar lleno con toda la
plenitud que Dios tienen para dar (Eph. 3. 18-9). Soy llamado a vivir hoy
en una relación religiosa en la forma dada por Jesús Cristo de
una vez por todas, pero también en la forma que fue presentado y en
ciertos respectos enriquecidos por haber vivido, expresados por
generaciones de creyentes habitados y vivificados por el Espíritu de
Pentecostés. (El Significado de Tradición,
Hawthorne, New York 1964, p. 114).
Algunas de las mejores exposiciones del crecimiento
dinámico de la Tradición Cristiana han sido escritas por John
Henry Cardinal Newman. Aquí veremos algunos extractos de su
clásico Un Ensayo en el Desarrollo de la Doctrina Cristiana
(1845), edición publicada por la Prensa de la Universidad de Notre Dame
, 1989.
- Concediendo que existen algunas grandes variaciones en su
largo curso de 1800 años de existencia, sin embargo, estas luego de ser
examinadas se encontrará
..que proceden según una ley y con
una armonía y una tendencia definitiva y con una analogía a las
revelaciones de las Escrituras, que
..constituyen un argumento en su
favor, según testimonio a una Providencia y un gran Designio. (pp.
vii-viii).
- El Principio es una mejor prueba de herejía que la
doctrina. Los herejes son fieles a sus principios pero cambian de aquí
allá y de adelante hacia atrás en opiniones; dado que las
doctrinas muy opuestas serán ejemplos del mismo principio . . . (
pp.181-182. Parte 2, ch. 5, sección 2, no. 3).
- Se hace necesario . . . ceder ciertas
características de desarrollo fiel
.la presencia de los cuales
sirve como prueba para discriminar entre ellos y las corrupciones . . . Me
aventuro a fijar Siete Notas . . . como sigue: - No existe corrupción si
retiene uno y el mismo tipo, los mismos principios, la misma
organización; si sus comienzos anticipan sus fases subsecuentes y su
fenómeno posterior protege y subsirven sus iniciales; si tiene un poder
de asimilación y de revivir y una acción vigorosa de primero al
final. (pp.170-171. Parte 2, capítulo 5, nos. 2, 4).
¿Qué es tradición?
- Es ese sentido de quienes somos como gente de Dios, ese sentido
de lo que Dios nos ha revelado, que encontramos en la vida, la adoración
y la enseñanza de la comunidad Cristina que es la Iglesia a lo largo de
los siglos y a través del mundo.
- Toda la verdad y realidad originalmente comunicado por
Cristo y el Espíritu a los apóstoles, preservado y presentado sin
cesar por la totalidad de la Iglesia en toda su vital existencia y
operación (Walter J. Burghardt, Tradición Cristiana,
un video casete Paulista (New York, 1984).
- La Tradición normativa es una fuerza viva cuyas
expresiones contingentes . . . pueden cambiar (Robert Taft, "La
frecuencia de la Eucaristía a través de la Historia,"
Concilium 152 (1982), 21).
- Tradición es entendida por el Segundo Concilio
Vaticano como algo dinámico, no estático, un sentido encontrado
en la continuidad de la vida el pensamiento, la oración y la
adoración de la comunidad Cristiana. Involucra progreso y desarrollo y
cambio. Ya los católicos no pueden aceptar los dictados de Vicente de
Lerins del Quinto Siglo que lo que es Católico es lo que se ha
creído en cualquier lugar, siempre y por todos." (Commonitorium
II: 3). Esa forma de pensar filosóficamente "substancialista" ya no es
aceptable. Producía una imagen de la Iglesia como invariable y que
permitía solo cambios accidentales externos en el paso de la Iglesia a
través del tiempo. "Tradición," en este entendimiento era un tipo
de tesoro del arcano una trova de afirmación de propósitos que
esperaba la enunciación autorizada. Ya no se lo ve de esta manera
(James Hennesey, En búsqueda de la Tradición, en
Católico Sur Oeste, 1992). Lea el artículo completo
aquí.
La Iglesia es una realidad que cambia, que encuentra diferentes
formas de acuerdo con las cambiantes demandas de tiempo y lugar que comprende,
,como decía el gran teólogo Francés Dominico, Ives Congar,
el contenido de fe que se diversifica y encuentra expresión en
diversos contextos culturales." Congar también ha mencionado que este
enfoque histórico al entendimiento de la Iglesia ha sido resaltado por
el énfasis del Concilio en la descripción de la comunidad
Cristiana como La Gente de Dios (Yves Congar, "Historia de la
Iglesia, como una rama de la Teología," Concilium57 (1970), 87).
Para que la Tradición sea válida necesita
vivir en la Iglesia. Esto significa que necesita descansar en el
sensus fidelium, una apreciación espontánea, supernatural
de la fe por los creyentes.
Esta sección se basa en el razonamiento de John E.Thiel,
Tradición y razonamiento autorizado: una perspectiva no
fundacionalista, Estudios Teológicos 56 (1995) p. 627-51.
Lea todo el texto aquí.
De acuerdo con el Segundo Concilio Vaticano, el cuerpo
completo de los creyentes que tienen una unción que viene del santo ...
no pueden errar en asuntos de creencia. Esta creencia aparece en la
apreciación supernatural de la fe (sensus fidei) de toda la
gente, cuando ... ellos manifiestan un consentimiento general en asunto de fe o
moral (Lumen Gentium no. 12).
El sensus fidei no es una creencia auto subsistente aislada
de otras dimensiones de la vida y práctica eclesiástica,
incluyendo la oficina de enseñanza jerárquica. De hecho, el
sentido de infalibilidad de la fe está guiada por el magisterio, que se
basa en su enseñanza para la preservación de su fe.
Sin embargo, al mismo tiempo, el sentido de la fe, es la fe de "la
gente de Dios, ... desde los obispos al ultimo de los creyentes,"(Lumen
Gentium no. 12) y así no puede simplemente reducirse a la
enseñanza del magisterio.
La enseñanza magisterial que ha sido recibida en
creencia y práctica por un amplio segmento de los creyentes ofrece un
criterio más confiable pero sin embargo incompleto para juzgar si la
doctrina está en la actualidad en un estado de dramático
desarrollo.
Este criterio no deja de tener sus ambigüedades. Los
hallazgos sociológicos pueden ser útiles en ubicar
enseñanzas no recibidas por los creyentes pero los resultados por si
solos no pueden establecer la extensión de la recepción
doctrinaria. Además queda el asunto del problema teológico de
cómo uno entiende la referencia del Lumen Gentium's a "todo el cuerpo de
creyentes" en el cual reside la infalibilidad.
¿Se refiere esta frase a ser bautizado, a
ser prácticamente de la fe, o mas auto referencial a aquellos que no
intentan poseer el sentido sin error de la fe, no importa cuan difícil
sea determinar su carácter o su número? Este asunto se refiere a
las dificultades inherentes con relación a los juicios acerca de la
recepción doctrinaria. Pese a que se puede hacer una invocación a
los datos científicos sociales en probar la recepción de la
doctrina en la Iglesia, uno debe finalmente confiar en el sentido de la fe
misma en juzgar si la doctrina ha sido recibida por los creyentes, quien a su
vez evalúa la legitimidad del juicio. En cualquier caso, el definir la
fe sin equivocación como aquellos que reciben toda la enseñanza
magisterial en fe y la práctica en forma equivocada equipara la
infalibilidad de la Iglesia con la obediencia al magisterium en cualquier
momento histórico específico e ignora tanto la dinámica
del desarrollo doctrinario y el hecho del desarrollo dramático en la
tradición. El criterio de recepción, entonces, permanece ambiguo
aunque por naturaleza y no por falla.
Esta ambigüedad puede ser mitigada de alguna manera por otro
criterio. Un segundo criterio para juzgar los actuales desarrollos
dramáticos es que el magisterium también invoca argumentos
teológicos en la presentación de sus enseñanzas. La
práctica magisterial de apoyar la enseñanza con u ofreciendo
enseñanza a través del argumento teológico se puede
encontrar tan temprano en la tradición como en el Tomo en la Persona de
Cristo(FN7) de Leo I del siglo quinto, o tan reciente como la encíclica
de Pablo VI (Humanae Vitae) y una instrucción de la
Congregación para la Doctrina de la Fe (Inter Insigniores). El
uso magisterial del argumento para transmitir la auténtica
enseñanza no es necesariamente un síntoma de su carácter
infalible como lo testifica la ilustración del Tomo de Leo, una fuerte
influencia textual sobre el Decreto Calcedonia. Pero el uso del argumento
teológico en la enseñanza magisterial es un síntoma
confiable que la doctrina que se enseña está en un estado de
desarrollo que por si invita la necesidad de un argumento.
Existen tres razones para esta necesidad
argumentativa a la cual nos podemos referir respectivamente como la
circunstancial, la lógica y la retórica. Primero, se juzga
necesario el argumento porque la enseñanza enfrenta circunstancias
culturales cambiantes en las cuales una simple reiteración de la
doctrina tradicional no será suficiente. El argumento sirve como una
forma de mediar el significado tradicional a los aspectos problemas o
situaciones nuevas. Segundo se juzga que es necesario el argumento porque esta
enseñanza meditada requiere una aplicación específica y
convincente de las creencias más básicas de la tradición,
una aplicación que representa un movimiento a una doctrina más
derivativa, aunque no necesariamente menos autoritaria. Lógica
(aquí siguiendo sus reglas tradicionales!) sirve al magisterio
demostrando lo razonable de sus aplicaciones mostrando como la
conclusión de las enseñanzas derivan su autoridad de una premisa
importante (creencias más básicas) adecuadamente modificada por
sus menores (circunstancias culturales cambiantes) (FN9) Tercero, se juzga que
el argumento es necesario porque la unanimidad de la Iglesia carece de la
doctrina en cuestión. El argumento, por lo tanto, tiene la meta
retórica de la persuasión.
Estos dos primeros criterios para un desarrollo dramático,
cuando se toman en conjunto la enseñanza magisterial que uno juzga
que no ha sido ampliamente recibida por los creyentes y que presenta su
enseñanza a través del argumento teológico- proporciona
buena dirección para determinar claramente la doctrina en un estado de
desarrollo.
Se debe añadir un tercer criterio, sin embargo, para
distinguir el desarrollo que es más posible que sea dramático.
Ese criterio en si mismo, un suplemento de los dos anteriores es que el
argumento teológico mediante el cual se apoya o proporciona la
enseñanza magisterial no prueba en forma convincente a un amplio
segmento de teólogos católicos. Si el magisterio apoya o
proporciona sus enseñanzas por la aplicación lógica de las
creencias más básicas a circunstancias cambiantes a fin de
persuadir a los creyentes que no están inclinados hacia su
recepción y que el argumento no convence a un amplio segmento de
aquellos de la Iglesia que conocen acerca de la tradición a la cual
invocan y evalúan la viabilidad de la aplicación argumentativa a
las circunstancias actuales, entonces hay una mayor posibilidad que tal
enseñanza se desarrolle dramáticamente si tales condiciones no
prevalecen.
Se puede animar un desarrollo dramático en tal eventualidad
como los teólogos ofrecen críticas de la actual enseñanza
mostrando como y por qué el argumento doctrinario avanzado no
justificaba la enseñanza o el ofrecimiento de argumentos alternativos
que adelantaran otra versión de consistencia con creencias tradicionales
y con las creencias actuales de muchos en la Iglesia.
El principio aplicado a INTER INSIGNIORES
Inter insigniores, que representan una
racionalización para la práctica largamente establecida de la
Iglesia de ordenación sacerdotal solo a varones,
.parece que no ha
recibido una amplia recepción entre los creyentes. De hecho, la
evidencia sociológica sugiere que la aceptabilidad de la
ordenación de mujeres entre los católicos en los años
desde la publicación del documento ha aumentado en forma substancial.
Por ejemplo (y uno típico de Norte América y países de
Europa Occidental), una encuesta Gallup de 1977 determinó que 41% de los
Católicos Americanos estaban a favor de la ordenación de mujeres,
una estadística que en 1993 había subido a 63%.
Una encuesta Gallup de 1993 encontró que
el 33% de los Católicos que respondieron "estaban fuertemente de
acuerdo" y 30% "estaba moderadamente de acuerdo" que sería "una buena
cosa si a las mujeres se les permitiera ordenarse como sacerdotes " (La
Encuesta Gallup: Opinión Pública 1993 144). Una encuesta de
1994 del New York Times/CBS estableció que el 59% de los
Católicos Americanos estaban en favor de la ordenación de mujeres
para el sacerdocio (The New York Times [1 Junio 1994]
B8).
Como lo indicáramos anteriormente, uno debe estar al tanto
de reducir el sensus fidei en lo que establecen los sociólogos y
doblemente cuidadoso acerca de las creencias de los Católicos sobre
ciertas nociones que aparecen como la creencia de toda la Iglesia. Sin embargo,
este aumento de la creencia en la ordenación de mujeres es revelador y
suficiente para juzgar que la enseñanza de la iglesia en cuestión
no ha sido ampliamente recibida por los creyentes. La explicación
más posible para este aumento es una mayor comprensión de las
injusticias hacia las mujeres en las sociedades tradicionales, la fortaleza de
los movimientos para los derechos iguales de las mujeres, y una resultante
expansión del papel de la mujer en estructuras sociales y
responsabilidades usualmente reservadas para los hombres. Uno no puede
descontar por completo, sin embargo, la influencia de los argumentos de
documentos mismos en la cada vez mas amplia falta de recepción de la
enseñanza entre los creyentes durante este período de tiempo.
Encontramos en Inter insigniores las tres
razones, circunstancial, lógica y retórica para apelar al
argumento en la promulgación de la enseñanza magisterial. La
ordenación exclusiva de hombres para el sacerdocio es después de
todo, una práctica que data en alguna forma de la iglesia del Primer
Siglo. La necesidad que se siente de justificar tales prácticas antiguas
surgen de las cambiantes circunstancias en las cuales se usa el argumento para
enfrentar los desafíos a la tradición. Los párrafos
iniciales del documento identifican esas circunstancias cambiantes como el
total reconocimiento de la total igualdad de las mujeres, la mas amplia
participación de las mujeres en el apostolado de la Iglesia, la no
calificada admisión de mujeres a la oficina pastoral en algunas iglesias
Protestantes y los argumentos de los teólogos católicos para la
ordenación de mujeres al sacerdocio. La mediación lógica
se juzga necesaria en Inter insigniores para llevar las creencias más
básicas de la tradición sobre estas cambiantes circunstancias.
Hay varios argumentos de apoyo en el documento
que sirven para regular las defensas de la ordenación de mujeres en base
de las Escrituras y la historia. Las notas de enseñanza, por ejemplo que
la Innegable influencia de prejuicios desfavorables a las mujeres
en las escrituras de los Padres de la Iglesia tuvo efectos negativos en su
práctica pastoral y dirección espiritual. El argumentode
los orígenes continua observando que Jesús no
convocó a ninguna mujer a forma parte de los Doce aunque su
actitud hacia las mujeres no esta de acuerdo con esto y de hecho aun
deliberadamente y con valor rompió con ellas las costumbres
de su tiempo. Además, los apóstoles no consideraron mujeres
candidatos para completar los Doce en la Iglesia de Pentecostés, aunque
María mismo ocupaba un lugar privilegiado en su círculo. Tampoco
Pablo extendió poderes ministeriales completos a las
mujeres.
Tan importantes como son estos argumentos
de los orígenes en el documento para defender la continuidad
de la práctica eclesiástica contra los contra argumentos para el
cambio, son secundarios a lo que llamaremos su argumento de
representación. Pese a que Inter insigniores establece su
razonamiento de representación como un asunto de
aclarar sus enseñanzas por la analogía de la fe y no como
un asunto de presentar un argumento demostrativo la forma en que
esta premisa lleva a su conclusión parece involucrar deducción
elemental. La mayor premisa es la enseñanza constante de la
Iglesia que el obispo o el sacerdote, en el ejercicio de su
ministerio no actúa en su propio nombre, en persona propia: el
representa a Cristo, quien actúa a través de el
. En
el ministerio, entonces, el sacerdote actúa no solo a
través del poder efectivo conferido a el por Cristo, sino en la persona
de Cristo. Esta importante premisa es calificada por la premisa menor que
la encarnación de la palabra se hizo de acuerdo con el sexo
masculino, un hecho que no implica una superioridad de los hombres sobre
las mujeres pero que sin embargo proporciona una armonía en el plan de
salvación revelado por Dios y simbólicamente importante para la
economía de la revelación.
La mediación lógica proporciona la conclusión
de la enseñanza que las mujeres no pueden ser sacerdotes porque como
mujeres no pueden actuar ministerialmente en la persona de Cristo puesto que el
salvador fue un hombre. La premisa menor de este argumento presenta cambios
culturales contemporáneos en los cuales las sensibilidades feministas no
asumen mas que las concepciones metafísicas como personas son
intrínsicamente masculinas o insisten que tales concepciones trasciendan
las dualidades sociales (y eclesiásticas) solo cuando se entiendan en
una forma que incluya los géneros. La retórica del argumento
exhibe un conocimiento de las aseveraciones de estas sensibilidades y de la
necesidad de convencer a aquellos que encuentran increíble la creencia
tradicional - aun al punto que el documento anticipa y rechaza los contra
argumentos de la centralidad que concede a la masculinidad de Cristo. Como
encontramos en el caso de Humanae vitae, tantos teólogos han
encontrado que la argumentación de Inter insigniores es
problemática que demostrar su falta de coherencia a un amplio segmento
de sus números se convierte en una tarea redundante.
Ambas enseñanzas entonces, Humanae Vitae y Inter
Insigniores, parecen adaptarse a nuestro criterio de una doctrina de
desarrollo dramático principalmente porque no parece que haya sido
ampliamente recibida por los creyentes y en forma secundaria, pero igualmente
importante, porque ellos también mejoran su enseñanza mediante
argumentos que no han sido probados como convincentes para aquellos que la
Iglesia que están profesionalmente comprometidos a la tarea de dar
entendimiento a la fe.
Como conclusión:
Los cambios en la doctrina de la Iglesia que han tenido
lugar en el curso de la historia muestran que una tradición puede
mantenerse firme hasta que los avances en el conocimiento humano o la cultura
obligaron a la iglesia a considerar el asunto en una nueva visión.
Mediante una re reexaminación honesta de su tradición en esta
nueva luz, la iglesia en algunas ocasiones ha comprendido que las razones para
mantener sus posiciones previas no eran después de todo
válidas.
FRANCIS A. SULLIVAN, Guias de la
Tradición Católica. Doctrina de la Infalibilidad mencionado en
una declaración contra la ordenación por la Congregación
para la Doctrina de la Fe, America 173 (Dec. 9 '95) pp. 5-6.
Sullivan fue profesor de eclesiología en la Universidad Pontificia
Gregoriana en Roma por 36 años antes de retirarse en Junio 1992. El es
autor de Magisterium: Autoridad de la Enseñanza en la Iglesia
Católica (Paulist, 1983) y Fidelidad Creativa: Pesando e
interpretando los Documentos de la Iglesia (Paulist,
1996).
Conclusión
La Tradición de la Iglesia no es estática. Crece.
Se enriquece por nuevos conocimientos de la verdad y nuevas experiencias
espirituales. La tradición por lo tanto, rechaza las falsas
interpretaciones y descubre en forma explícita lo que siempre mantuvo en
forma implícita en su tesoro de fe. Este crecimiento en el entendimiento
se lleva adelante por la incesante actividad del Espíritu Santo en la
Iglesia.
John Wijngaards
Traducción:
Lola de Varas
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