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Tradición ‘Latente’ en la Iglesia

Tradición ‘Latente’ en la Iglesia

“Lo que nos fue dado por los apóstoles comprende todo lo que sirve para que la Gente de Dios viva sus vidas en santidad y aumente su fe. De esta forma la Iglesia, en su doctrina, vida y adoración perpetúa transmite a cada generación todo lo que es ella y en lo que ella cree.”

Dei Verbum. ‘Constitución dogmática en la Revelación Divina’ no 8, en Los Documentos del Concilio y Post Concilio, ed. por A.FLANNERY, Dominican Publications, Dublin 1975, p. 754. Ve el capítulo completo aquí.

La historia de la Iglesia demuestra que debemos estudiar cuidadosamente el pasado. Bajo la práctica y textos explícitos, puede haber una Tradición Latente, válida, una Tradición que es fiel a las enseñanzas de los Evangelios y que se trasmite a través de los siglos sin que siempre sea explícitamente reconocida como tal.

Seguiremos estos pasos:

La tradición válida no se debe confundir con la ‘enseñanza común’ o ‘práctica común’

La veneración de algunos santos

No hace mucho tiempo, se consideraban santos a San León el Segundo, Santa Filomena y San Jorge. Sus fiestas se mencionaban en el calendario litúrgico oficial. Se celebraban misas en su honor. A los niños y niñas se les ponían su nombre al ser bautizados. Eran patronos de iglesias o asociaciones y hasta de países. Pese a toda esta devoción, la Congregación de los Sagrados Ritos decidió cancelar a estos santos de las listas litúrgicas. ¿Por qué? Porque se descubrió que se podía dudar de hasta la existencia de estos santos.

“León El Segundo” debió su existencia a una lectura equivocada de antiguos calendarios en los cuales la “segunda Fiesta de León el Grande” (el 3 de Julio) se señalaba como “fiesta de León II”: Las generaciones posteriores empezaron a pensar que había el asunto de un León diferente del celebrado el 11 de Abril. Así fue como se asumió la existencia de León el II. San Jorge tiene un origen diferente. El solamente se presenta en tradiciones legendarias que además, puede probarse que son de origen pagano (“el famoso viejo tema de un héroe que defiende a una virgen contra un dragón”).

¿Qué hay de Santa Filomena? Muchos Papas en el Siglo 19 tenían devoción a Santa Filomena: León XII (1823-1829), Gregorio XVI (1831-1846), Pío IX (1846-1878) y León XIII (1878-1903). Pío X (1903-1914) declaró su veneración irreprensible. Escribió “Para desacreditar las actuales decisiones y declaraciones relacionadas con Santa Filomena como que no son permanentes, estables válidas y efectivas, necesaria de obediencia y en total efecto para toda la eternidad, los registros de un elemento que es nulo y anulado y sin ninguna autoridad. ” (1912).

La carrera de Santa Filomena como santa había empezado al encontrar un sepulcro con la inscripción “filomena” en una piedra rota. Se interpretó que la tumba había contenido a un mártir y que los huesos que estaban en su interior (que arqueológicamente se ha probado que no pueden haber pertenecido a la “filomena” mencionada en la piedra) ocasionó visiones entre súbitos veneradores. De hecho, no se sabe nada definitivo acerca de esta Filomena (si admitimos la existencia de esta persona). Pudo haber sido una cristiana, una santa y una mártir, pero también pudo no haber sido. No sabemos lo que hizo. Ni siquiera sabemos a que edad murió! En resumen, sabemos tan poco para que se permita una veneración pública.

La Congregación para la Liturgia estaba correcta, por lo tanto, cuando en 1961 eliminó de la veneración pública estos santos pese a la ‘enseñanza común’ de los anteriores católicos que incluyeron santos y Papas. Al hacerlo la iglesia no contradijo a la verdadera Tradición válida, sino que corrigió esa ‘enseñanza común’. Dado que estas dos no coinciden!

Estudios bíblicos

Si los teólogos medioevales hubieran podido observar una moderna introducción a la Biblia, de seguro que se habrían quedado sorprendidos y dudosos. ¿Qué? ¿No fueron los salmos compuestos por David? ¿Fue el Libro de la Sabiduría escrito solo después del exilio? ¿No existió Judith? ¿Debería quedar la historia de Jonás y la ballena relegada al ámbito de mitos inspirados? Podemos imaginarnos como los teólogos dejarían el libro sumamente indignados. “Estas opiniones” sin duda dirían “ofenden los oídos píos! Van en contra de la enseñanza común de la Iglesia!”

Es cierto que en esa época todos por igual, sean Papas, obispos teólogos o doctores de la Iglesia coincidían que el mismo David había compuesto todos los salmos, que la historia de Judith en realidad sucedió, que a Jonás se lo tragó un monstruo marino. Tales ideas se creía que eran verdaderas. Así se predicaba desde el púlpito. Así se enseñaba en las escuelas monásticas. Si, muchos incluso consideraban estas verdades una parte inalienable de la doctrina revelada! El oponerse a ellas podría haber sido causa de que la Inquisición misma los condenara.

Los siglos precedentes tal vez estuvieron convencidos que Moisés escribió el Pentateuco o que Dios creó al mundo exactamente en seis días. Tales convicciones representaban la enseñanza universal y común en la Iglesia. Los Teólogos, Obispos y Papas las consideraban parte de una tradición ininterrumpida. Sin embargo, al tener a disposición nueva información y habiendo nuevo entendimiento, la Iglesia tuvo que desdeñar tales opiniones dado que oscurecían su verdadera Tradición ya que la ‘enseñanza común’ no señala una creencia como Tradición válida de la Iglesia! En ciertas épocas la ‘enseñanza común’ de la Iglesia sostenía que la tierra era plana y que el sol se movía a su alrededor! y sin embargo, dejaríamos de creer en un Telstar o cancelar un viaje “alrededor del mundo” debido a esto?

Confesión

En los primeros siete siglos de la Iglesia la confesión era normalmente considerada un sacramento público. La absolución Sacramental era además concedida una o dos veces en la vida de cada persona. Para ciertos pecados graves, tales como adulterio, apostasía y asesinato, la absolución se demoraba hasta el momento de la muerte. La enseñanza común en ese tiempo se hubiera sorprendido de las “confesiones frecuentes” tales como las conocemos en la actualidad. Sin embargo, pese a esta enseñanza común Antigua, la Iglesia comprendió en el curso del tiempo cuan valiosa puede ser la confesión como medio de santificación. La confesión no solo ofrece reconciliación pública: también ayuda al Cristiano penitente a ser gradualmente más parecido al Cristo sin pecado. Este aspecto de la confesión no ha sido explícitamente aceptado por los creyentes en la Iglesia Temprana, pero estaba contenido en forma implícita en su fe en relación con el sacramento. La confesión frecuente podía, por lo tanto parecer contraria a su práctica y la ‘enseñanza común’ que prevalecía en la Iglesia; no era contraria a la ‘Tradición Latente’válida.

Existe una Tradición válida implícita, latente

Henry Cardenal Newman lo explicó en forma elocuente en ‘Sermón Universitario dado sobre la Purificación’, Oxford 1843. Se puede leer aquí el texto completo. Usaré algunos extractos en los cuales las itálicas son mías.

No 11. “Ahora, aquí observo primero que nada que naturalmente cuando la idea interior de la verdad divina como ha sido descrita pasa a la forma explícita por la actividad de nuestro poder reflexivo, sin embargo no es esencial una delineación real para que sea genuina y perfecta. Un campesino puede tener tal verdadera impresión, aunque no esté en condiciones de hacer una relación entendible de la misma, como puede fácilmente comprenderse.- Pero lo que es notorio a primera vista es esto que hay Buena razón para decir que la impresión en su mente ni siquiera debe ser reconocida por las partes que la tienen. No es prueba que las personas no son poseídas debido a que no están conscientes de una idea. Nada es algo mas frecuente sea en cosas sensibles o intelectuales que la existencia de tales impresiones no percibidas. ¿Qué queremos decir cuando mencionamos que ciertas personas no se conocen, sino que están regidos por puntos de vista, sentimiento, prejuicios objetos que no reconocen? Cuan común es estar contento o deprimido, no recordamos por que, pese a que estamos concientes de que se nos ha dicho algo, o ha sucedido algo bueno o malo que es la causa de nuestros sentimientos, en caso de que lo podamos recordar! ¿Qué es la memoria mismo, sino una gran revista de tales ideas durmientes pero presentes y que pueden causarnos excitación? O consideren cuando una persona puede recordar la historia de sus propias opiniones en los años anteriores y cuan sorprendidos están si intentan fijar una fecha para esta o esa convicción, siendo que su sistema de pensamiento ha sido en todo momento una expansión continua, gradual y tranquila; de tal forma que fuera tan fácil como seguir el crecimiento de los frutos de la tierra “first the blade, then the ear, after that the full corn in the ear," como los cambios crónicos que involucran no una revolución o reacción abrupta ni una duda de la mente, sino que ha sido el nacimiento de una idea, el desarrollo en forma explícita de lo que ya estaba latente dentro de si

“O, las disquisiciones críticas a menudo se escriben acerca de la idea que este o ese poeta pueda tener en su mente en ciertas de sus composiciones y caracteres; y llamamos a tal análisis la filosofía de la poesía, no implicando de esta manera la necesidad que el autor escribió sobre su teoría en su real delineación, o sabía lo que estaba haciendo, pero eso, decía, estaba poseído, guiado y normado por una idea inconsciente. Además es un asunto de si el raro o doloroso sentimiento de irrealidad que los hombres religiosos experimentan de tiempo en tiempo, cuando nada parecía cierto o bueno, o correcto, o rentable, cuando la Fe parecía un nombre y la obligación una burla, y cuando todos los esfuerzos para hacer las cosas correctamente, absurdo y sin esperanza y todas las cosas pesadas y sin interés como si la religión hubiera sido borrada del mundo no puede ser el efecto directo del oscurecimiento temporal de alguna visión principal que inconscientemente proporciona a la mente vida espiritual y paz.”

No 12. “O, usar otra clase de casos que son al punto tan lejos como este que por lo menos son impresiones reales, aunque no pueden tener influencia. Cuan común es lo que se denomina visión vacante, cuando los objetos están a la vista sin ningún esfuerzo del juicio para medirlos o localizarlos; y esa ausencia de mente que recuerda minutos después de que se suscite algún ruido, el reloj que marca la hora, o el asunto de una compañía que pasó sin ser tomada en cuenta cuando se suscitó! Como así mismo, sucede en sueños que de pronto pasamos de un estado de sentimientos o un ensamble de circunstancias a otra, sin ninguna sorpresa ante la incongruencia, excepto que mientras nos sorprendemos inicialmente de esta manera, luego en la otra, no tenemos un reconocimiento activo de la impresión? Y tal vez esta es la vida de animales inferiores, una especie de sueño continuo, impresiones sin reflexiones; eso también parece ser la primera vida de los infantes; tal vez en el cielo mismo podría ser la existencia de ciertas órdenes exaltadas de espíritus bendecidos, como los Serafines quienes se dice que son, no conocimiento sino Amor. ”

No 13. “Ahora, es importante insistir en esta circunstancia debido a que sugiere realidad y permanencia de conocimiento interno diferente de la confesión explícita. La ausencia, o ausencia parcial, o lo incompleto de las aseveraciones dogmáticas no es prueba de la ausencia de impresiones o juicios implícitos en la mente de la iglesia. Aun pueden pasar siglos sin la expresión formal de una verdad, que ha sido siempre la vida secreta de millones de almas creyentes. Por lo tanto, no hubo hasta el siglo trece ninguna admisión directa y específica por parte de la Iglesia, de la Unidad numérica de la Naturaleza Divina, que el idioma de algunos de los principales padres griegos, prima facie, aunque no lo niegan realmente. Nuevamente la doctrina de la Doble Procesión no era un dogma católico en los primeros tiempos a pesar que mas o menos así lo expresaban claramente los Padres; ahora debe ser recibido, como seguramente debe serlo, como parte del Credo siempre se lo mantuvo desde el principio, y por lo tanto, en cierta forma sostenido meramente como una impresión religiosa y tal vez como algo inconsciente.”

No 14. “Pero además, si las ideas pueden ser latentes en la mente Cristiana por la cual es animada y formada, no es sorprendente que deba ser difícil enunciarla y definirla; y de esta dificultad tenemos pruebas abundantes en la historia o de la Iglesia o de las personas. En realidad no es precioso que cuando las personas intentan analizar sus propias creencias, deben encontrar la tarea en extremo difícil, si no totalmente fuera de su alcance; o, un trabajo de muchos años; o se sorprenden de la verdadera situación si se le ofrece a ellos, como extraño a sus pensamientos. Esto puede ser ilustrado en diferentes formas.”

No 15. “Sucederá a menudo, tal vez dada la naturaleza de las cosas, que es imposible dominar y expresar una idea en un corto espacio de tiempo. En lo que hace a las personas, algunas veces comprenden que no lo pueden hacer; a lo mucho, talvez, reconocen en algún escritor que conozcan con el mismo recuento de sus propios pensamientos, que ellos anhelan; y ellos dicen que "aquí está lo que han sentido y deseado decir, pero no han podido hacerlo" o "lo que siempre han sostenido, solo que mejor expresado." Nuevamente, ¿cuántos hombres llevan consigo una idea que les persigue gran parte de sus vidas, y que después de mucho trabajo la logran eliminar? Supongo que la mayoría de nosotros hemos sentido en ocasiones la irritación y que durante un gran período de pensamientos y puntos de vista que sentimos y creemos que son ciertas, que solo se atisban y se muestran levemente ante nosotros; que a lo largo entendemos que no deben ser forzados sino que deben poder expresarse y si así fuera ordenada, vendría a iluminar su propio tiempo. La vida de algunos hombres y aquellos no menos evidentes entre divinidades y filósofos, han centrado en el desarrollo de una idea; ni tampoco quizás se han quedado cortos en el proceso. Nuevamente, cuan frecuentemente sucede que al oír por primera vez una doctrina propuesta, un hombre duda, luego la acepta, luego la rechaza; luego dice que siempre ha creído en ella, pero encuentra fallas en la forma en que le ha sido presentada acusándola de paradoja o extremo refinamiento, esto el, al momento no puede analizar sus propias opiniones y no sabe si comprende o no la doctrina dada la dificultad de dominar su pensamiento.”

No 16. “Otra característica como he dicho, de las afirmaciones dogmáticas es la dificultad de reconocerlas aun cuando se adopten como la verdadera representación de nuestro significado. Esto sucede por muchas razones; algunas veces por la tenue aceptación de la impresión misma, sea que su naturaleza sea Buena o mala y así nos retraemos de los principios en sustancia que aceptamos en influencia. Muchos hombres, por ejemplo actúan de acuerdo a principios utilitarios aunque se sorprenda de ellos en los tratados y los ignore. Nuevamente en asuntos sagrados, la misma circunstancia que un dogma profesa como contemplación directa, y si así fuera, una definición de lo que es infinito y eterno es doloroso para mentes serias. Además, de la hipótesis, es la representación de una idea en un medio no nativo al mismo, no como se concibió originalmente, sino como fue en su proyección; no es sorprendente, entonces que aunque haya una íntima correspondencia, parte por parte, entre la impresión y el dogma, sin embargo haya aspereza en la presentación del último, como por ejemplo, una falta de proporción armoniosa; y sin embargo, esto es inevitable dada la debilidad de nuestros poderes intelectuales.”

No17. “Nuevamente, otra peculiaridad similar en el desarrollo en general, es lo remoto de los resultados separados de una idea común, o aún a primera vista la ausencia de cualquier conexión. Por lo tanto, sucede a menudo que el espíritu de parte se imputa a las personas simplemente porque están de acuerdo entre ellos en ciertos puntos de opinión y conducta, que se consideran demasiado minucioso, distante y diferente en el gran campo de la doctrina religiosa y disciplina para proceder de una influencia externa y una regla positiva; por lo tanto una comprensión del maravilloso poder expansivo y virtud penetrante de las ideas teológicas y filosóficas habría mostrado que lo que es aparentemente arbitrario en escuelas rivales de pensamiento, después de todo está rígidamente determinado por la hipótesis original. Por ejemplo se ha hecho la aseveración que es muy raro que las personas hayan mantenido el alma durmiente antes de la Resurrección sin caer en errores más graves; nuevamente aquellos que niegan la doctrina Luterana de la justificación a menudo tienen tendencias hacia una religión ceremonial; nuevamente es un hecho serio que el Protestantismo en varias ocasiones se ha desarrollado sorprendentemente en una permisividad o vindicación de la poligamia; y los herejes en general, no importa como se opongan, tienen una inexplicable simpatía entre si, y nunca se despiertan de su topor sino para intercambiar cortesíaa y meditar la coalición. Se debe hacer otra aseveración y se relaciona con la amplitud con la que se hacen las aseveraciones antes de haberlas tratados y creemos que nuestra idea podría ser expresada en una o dos oraciones. Las explicaciones exceden nuestra capacidad pese a que nos esforzamos por comprenderlas. Este también es el contraste entre correspondencia epistolar y conversación. Expresamos lo que queremos decir con muy poca dificultad; nuestra voz, maneras, y medias palabras lo hacen por nosotros; pero al escribir, cuando se deben mencionar detalles y anticipar malas interpretaciones, parece que nunca estamos libres de la responsabilidad de nuestra tarea. Siendo este el caso, es sorprendente que los Credos sean tan cortos ni sorprende que requieran un comentario”

No 18. “La dificultad entonces y el riesgo de desarrollar doctrinas recibidas en forma implícita debe ser totalmente permitido; y esto a menudo es un terreno para inferiores que no tienen un desarrollo adecuado en absoluto; que no hay conexión natural entre ciertos dogmas y ciertas impresiones y que la ciencia teológica es un asunto de tiempo, y lugar y accidente aunque la creencia interna es por siempre y en todo lugar una y la misma. Pero de seguro el instinto de cada Cristiano rechaza tal posición dado que el primer impulso de su fe es tratar de expresarse acerca de la “gran visión” que le es concedida; y esto parece argumentar que existe una ciencia sea que la mente este a la par de su descubrimiento o no. Y de hecho, que ciencia está abierta a todo investigador circunstancial? Cual no es recóndita en sus principios? Cual no requiere dones especiales de la mente para su justa formación? Todos los asuntos admiten historias falsas y verdaderas, y las falsas no constituyen un prejuicio para las verdaderas. Por que esta clase de ideas son diferentes de las demás? Los principios de filosofía, física, ética, política, gusto admiten tanto la recepción implícita como la afirmación explícita; por que las ideas que son la vida secreta de los Cristianos no pueden ser reconocidas como fijas y definitivas en si mismas y como capaces de un análisis científico? Por qué no puede haber una real conexión entre la ciencia y su asunto en religión que existe en otros departamentos del pensamiento? Nadie puede negar que la filosofía de Zeno o Pitágoras fue el exponente de una cierta forma de ver las cosas; o afirmarían que los seguidores de Platón y los Epicúreos actuaban en una y la misma idea de la naturaleza, vida y deber y querían decir la misma cosa, pese a que diferían verbalmente solo porque se requería de un Platón o un Epicúreo para detectar los elementos obstrusos de pensamiento a base de los cuales eventualmente se construyó cada filosofía. Un hombre puede tener sentimientos, puntos de vista, metas y actos Peripatéticos o Académicos y nunca haber escuchado los nombres. Concediendo entonces que en casos extremos cuando las personas que analizan sus puntos de vista o religión están totalmente en su propia razón y encuentran que esa razón no equipara a la tarea, esto no será argumento contra una correspondencia general, natural y ordinaria entre el dogma y la idea interna. De seguro, si el Supremo Dios es siempre uno y el mismo, y nos es revelado como uno y el mismo, la verdadera impresión interna de El que se hace al que recibe la revelación, debe ser una y la misma; y puesto que la naturaleza humana procede sobre leyes fijas, la afirmación de tal impresión debe ser una y la misma, a fin de que podamos decir que hay dos Dioses y dos Credos. Y considerando los fuertes sentimientos y actos enérgicos y severos sufrimientos que durante años han estado involucrados en el mantenimiento de dogmas católicos, es de seguro una filosofía muy poco profunda para responder por tal mantenimiento un simple concurso acerca de las palabras y una filosofía muy abyecta para atribuirle parte de espíritu o rivalidad personal o a ambición o disimulo”.

Esta tradición ha sido conocida en la teología tradicional como “El Evangelio en el corazón”

Siempre ha sido reconocido en la historia de la Iglesia que el verdadero Evangelio no era un texto escrito. Pablo dijo “Son una carta de Cristo no escrita con tinta sino con el Espíritu del Dios viviente, no en las tablas de piedra sino en los corazones humanos” (2 Corintios 3,3; compare especialmente con Jeremías 31,31-34).

En términos de la tradición de fe esto significa que Cristo ha confiado a su comunidad de creyentes una comprensión interna de su revelación que excede todo lo escrito sea en el Nuevo Testamento o en los escritos posteriores de la Iglesia. Era la realidad en la conciencia de la comunidad creyente, el “Evangelio en el Corazón”. Clemente de Alejandría se expresó de esta manera: “Por las enseñanzas del Salvador dadas a los apóstoles, la tradición no escrita de las tradiciones escritas nos han sido dada escritas por el poder de Dios en nuevos corazones que corresponden a las novedades del libro de Isaías” Stromata Libro 6, capítulo 15, 131, 4-5. Nicéforo de Constantinopla dijo: “Todo lo que se hace en la Iglesia es Tradición, incluyendo los Evangelios, dado que Jesús Cristo no escribió nada pero puso su palabra en los espíritus de la gente.” Antirrheticus, III, 7; PG 100, 385cd.

Santo Tomás de Aquino dice, con San Agustín que todas las Escrituras, incluyendo el Nuevo Testamento lo son cuando se las considera como escritas y por lo tanto externa al corazón de la gente, una simple letra que mata. Los medios externos de comunicación continúan siendo usados bajo la Nueva Dispensa, pero estas son únicamente realidades secundarias cuyo papel es únicamente producir la fruta interna, la realidad principal: Espíritu Santo, ie la gracia en la cual consiste adecuadamente la nueva ley, la ley del espíritu no se escribe en tinta sino por el Espíritu del Dios viviente, no en tablas de piedra sino en las tablas de los corazones humanos.

Augustine, De Spir. et Litt., 14, 23 and 17, 30 . Thomas Aquinas, Summa Theologica I-II, q. 106, a. 2. See ST I-II, q. 106, a. I, sed cont.; a. 2, ad 3 III, q. 42, a. 4, ad 2, q. 72, a 1l; Comm. in 2 Cor., c. 3, lect. I; In Hebr., c. 8,lect. 3 end.

El concepto de ‘Evangelio en el corazón’ fue tomado muy en serio por los teólogos Católicos en su defensa de la doctrina tradicional contra los Reformistas quienes limitaron la revelación solo a esas verdades declaradas en forma explícita en las Sagradas Escrituras. Vea, Tradición y Tradiciones de Ives Congar, Burns & Oates, London 1965, pp. 494 - 508.

Joseph Ratzinger, el actual Cardenal Prefecto de la Congregación para la Doctrina ha demostrado que el ‘Evangelio en el corazón’ se analizó en el Concilio de Trento(1601 - 1612 AD). El Cardenal Cervini propuso al Concilio tres principios y bases de nuestra fe:

  1. Los libros sagrados que fueron escritos bajo inspiración del Espíritu Santo.
  2. El evangelio que no lo escribió nuestro Señor pero que lo enseñó verbalmente y lo implantó en los corazones de la gente y parte de los cuales los Evangelistas escribieron posteriormente mientras que fue sencillamente confiado a los corazones de los creyentes
  3. Debido a que el Hijo de Dios no iba a permanecer con nosotros físicamente por siempre, envió al Espíritu Santo que debía reveler los misterios de Dios en los corazones de los creyentes y enseñar a la Iglesia toda la verdad hasta el fin de los tiempos.

Ratzinger muestra que todo el debate influencia en gran parte los decretos del Concilio (J. Ratzinger, ‘Sobre la Interpretación del Decreto Tridentino sobre Tradición’, en Revelación y Tradición por K. Rahner y J. Ratzinger, Burns & Oates, London 1966, pp. 50-68.

El tema del ‘Evangelio en el corazón’ fue desarrollado por un grupo de teólogos Católicos del siglo 19 conocidos como la Escuela de Tübingen. “Para Möhler y los teólogos Católicos de Tübingen “tradición viviente” significaba o una convicción expresada en toda su amplitud por toda una forma de vida, con énfasis en vida en comunidad, o más sencillamente, el crecimiento a través del tiempo de la verdad confiada por la Iglesia, como el crecimiento de una planta viviente. Esta ultima interpretación es la más adecuada. La tradición vive porque es cumplida por mentes vivientes-mentes que viven en el tiempo. Estas mentes enfrentan problemas o adquieren refuerzos en el tiempo que les llevan a respaldar la Tradición o la verdad que contiene con las reacciones y características de un ser viviente: adaptación, reacción, crecimiento y fructificación. La tradición es viviente porque reside en las mentes que viven de acuerdo a ella en una historia que comprende actividad, problemas, dudas, oposición, nuevas contribuciones y preguntas que necesitan ser contestadas” (Yves Congar, El Significado de Tradición, Hawthorne, New York 1964, p. 75).

Otra expresión favorita elaborada por ellos fue: el espíritu Católico (sensus catholicus), el espíritu de fe (sensus fidei), el espíritu eclesiástico (phronema ekklesiastikon), la mente de la Iglesia, Ecclesiae Catholicae sensus, o algunas veces consensus Ecclesia, recordando que en estas últimas expresiones ‘Iglesia’ quiere decir la comunidad de todos los creyentes.

En otras palabras: el ‘Evangelio en el corazón’ lleva la tradición latente de la que habla Newman. En el curso de tiempo la Iglesia comprende este tesoro latente y lo reconoce en forma explícita.

De lo que conozco, los escritos de la escuela de Tübingen no son fácilmente accesibles en Inglés. En Aleman, J.R. Geiselmann los ha puesto a disposición: Die katholische Tübinger Schule. Ihre theologische Eigenart, Herder de Freiburg 1964; Lebendiger Glaube aus geheiligter Überlieferung (acerca de Johann Möhler), Mainz 1942; Die lebendige Überlieferung als Norm des christlichen Glaubens (acerca de Kuhn), Freiburg 1959; Geist des Christentums und des Katholizismus (acerca de von Drey), Mainz 1940.

El disentir con la ‘enseñanza común’ puede posteriormente resultar ser la Tradición latente válida

Bajo la ‘opinión común’ que muchos perciben en la Iglesia como equivalente a su ‘enseñanza común’, la verdadera Tradición latente que es fiel a la inspiración de Cristo y los Apóstoles puede manifestarse como disención.

“(Debemos) ... escuchar la posibilidad que ha sido verificada en un número de aspectos, que una doctrina en la cual existe consenso en el pasado ya no disfruta del mismo. En otras palabras lo que inicialmente fue una opinión de disensión en ocasiones se ha convertido en la doctrina más común y aún la doctrina oficial. Un ejemplo obvio es el consenso que existió hasta el siglo 15 acerca de la absoluta necesidad de la fe Cristiana explícita para la salvación. A la luz de los descubrimientos hechos en los siglos 15 y 16 acerca de grandes poblaciones que no tenían la posibilidad de conocer la fe Cristiana antes de que llegaran los misioneros, los teólogos empezaron a reconsiderar el asunto y la Iglesia gradualmente llegó a lo que ahora es la enseñanza del Vaticano II sobre la posibilidad de salvación para aquellos que sin culpa de su parte carecen de fe Cristiana.”

“Por lo tanto puede suceder, y ha sucedido que lo que al inicio fue disensión de las enseñanzas comunes subsecuentemente ha sido aceptada como la doctrina de la Iglesia. Uno puede nombrar varios otros aspectos tales como el juicio de la Iglesia sobre la moralidad de poseer y usar humanos como esclavos, o recibir interés sobre los préstamos, sobre libertad religiosa y sobre religiones no Cristianas donde lo que al inicio fue una opinión de disensión se ha convertido en la doctrina de la Iglesia. Se puede encontrar un ejemplo interesante en la encíclica Evangelium Vitae.”

“ No sería difícil mostrar que durante muchos siglos los papas y los obispos siguiendo las enseñanzas del Papa Inocente II que "el castigo del pecado original es la falta de visión de Dios"(Carta Maiores ecclesiae causas del año 1201; DS no. 780.), concordaron en la enseñanza que los infantes que morían sin bautismo no gozarían de la visión beatífica. Aun recientemente en 1954, William A. Van Roo publicó un artículo demostrando la fuerza de sensus ecclesiae en este aspecto.("Infantes que Mueren sin Bautizo: Una investigación de literatura Reciente y Determinación del estado del Asunto," Gregorianum 35 (1954) 406-73.) Y aún, en Evangelium Vitae, dirigiéndose a las mujeres que han tenido un aborto, el Papa Juan Pablo II dice "El padre de merced está listo a darle su perdón y su paz en el sacramento de reconciliación. Entenderán que nada está definitivamente perdido y también podrán pedir perdón a su hijo que ahora vive con el Señor"(Evangelium Vitae no. 99; Origins 24 (Abril 6, 1995) 723). También se puede comparar lo que se dice en el Catecismo Romano emitido por San Pío V en 1566 (II.ii.35), con lo que se dice en el Catecismo de la Iglesia Católica emitido por Juan Pablo II en 1992 (no. 1261). )

Francis A. Sullivan, ‘Recientes observaciones teológicas sobre documentos magisteriales y disensión pública’, Estudios Teológicos 58 (Sept. '97) p. 509-15.

Conclusión

La Tradición Genuina en la Iglesia puede ser ‘latente’ bajo las prácticas y textos del pasado. Está preservado por el ‘Evangelio en el corazón’, la comprensión de la verdadera mente de Jesús mantenido vivo por el trabajo del Espíritu Santo en los corazones y mentes de la comunidad de creyentes.

John Wijngaards

Traducción: Lola de Varas

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