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‘Ordenes Eclesiásticas’ y el asunto de las Mujeres Sacerdotes

‘Ordenes Eclesiásticas’ y el asunto de las Mujeres Sacerdotes

Roma dice que la ‘tradición’ de no ordenar mujeres está confirmada por un pasaje en la así llamadas Ordenes Eclesiásticas, la Didascalia y las Constituciones Apostólicas.

Esto es lo que dice Roma: “Pero por sobre todas las consideraciones inspiradas por el espíritu de la época, uno lo encuentra expresado-especialmente en los documentos canónicos de la tradición de Antioquia y Egipto - su razón esencia, esto es que llamando solo a hombre a las Ordenes sacerdotales y ministerio en su verdadero sentido, la Iglesia intenta permanecer fiel al tipo de ministro ordenado que deseaba el Señor Jesús Cristo y cuidadosamente mantenido por los Apóstoles.

Didascalia Apostolorum, ch. 15, ed. R. H. Connolly, pp.133 y 142; Constitutiones Apostolicas, bk. 3, ch. 6, nos. 1-2; ch. 9, nos. 23-4: ed. F. H. Funk, pp. 191, 201.Las versiones Cópticas, Etíopes y Árabes de los Sínodos han sido traducidas y publicadas especialmente por G. Homer, Los Estatutos de los Apóstoles o Cánones Eclesiásticos, Oxford University Press, 1915 (=1904). ” Inter Insigniores, § 7 ; Comentario, § 32.

Juzgando los hechos del caso en la Didascalia

El texto real de la Didascalia dice como sigue:

. . . . “ No es correcto ni necesario por lo tanto que las mujeres sean profesoras y especialmente en lo que se refiere al nombre de Cristo y la redención de Su pasión. Porque ustedes no han sido nominadas para esto, o las mujeres y especialmente las viudas, que ustedes deban enseñar, pero que deban rezar y estar en gracia del Señor Dios. Porque Él, el Señor Dios, Jesús Cristo, nuestro Maestro nos mando a Doce para instruir a la Gente y a los Gentiles; y con nosotros habían discípulas, María Magdalena y María la Hija de James y la otra María; Pero El no las mando para que instruyan a la gente que estaba con nosotros. Porque de haber sido necesario que las mujeres enseñaran, nuestro Señor mismo nos habría ordenado que dieran instrucción con nosotros. Pero dejen que la viuda sepa que ella es el altar de Dios; y déjela que se sienta en casa y que no se aparte ni que vaya a las casas de los fieles que la reciban. Porque el altar de Dios nunca anda perdido por todos lados, sino que está fijo en un sitio. Didascalia, ch. 15.

Evaluación:

  1. Pese a que el texto menciona ‘mujeres’ en general que no han sido escogidas por Cristo para enseñar, su propósito es restringir la enseñanza por parte de las viudas.
    • Esto que aclarado del contexto total del capítulo 15 que trata exclusivamente con viudas;
    • Del texto mismo: ‘no ha sido nominada para esto, O mujeres y especialmente las viudas’;
    • Y de toda la sección precedente que explica cómo la instrucción deficiente por parte de las viudas llevó a divisiones entre los paganos.
  2. La Didascalia recomienda la ordenación de mujeres diaconisas que sabemos han sido sacramentalmente válidas y parte de las Ordenes Sagradas. Las prohibiciones relacionadas con las viudas no afectan a las diaconisas.
  3. El texto en la Didascalia no se relaciona directamente con el sacerdocio. Pero si lo hace en forma indirecta haciendo referencia a los Doce, la razón de no permitir que las mujeres se hagan sacerdotes es entonces porque las mujeres no pueden enseñar. ¿Es en realidad una razón válida? De acuerdo a la actual Ley Canónica , a las mujeres se las encarga de leer las Escrituras durante la liturgia, dar sermones, enseñar o presidir otros servicios litúrgicos.
  4. La verdadera razón de la desconfianza en las mujeres como ‘profesoras’ no se debe a la alusión de Jesús de escoger solo hombres, sino a los prejuicios generales de la época. Recuerden que las mujeres no podían desempeñar puestos públicos y eran consideradas inferior es. Este prejuicio contra las mujeres está claramente expresado en el párrafo anterior el que está siendo analizado que dice: “Porque cuando los Gentiles que están recibiendo instrucción escuchan la palabra de Dios dicha en forma no adecuada como debería serlo, a la edificación de la vida eterna—y aun más que le es dicha por una mujer-- . . . , se burlarán y desdeñarán en lugar de aplaudir la palabra de la doctrina; y ella incurrirá en un juzgamiento por pecado.”

El texto en el Didascalia prohíbe que las viudas enseñen. Ordena que las diaconisas enseñen. Si la prohibición para que las mujeres enseñen está ligada a la falta de deseo de ordenar mujeres para el sacerdocio, su base es el prejuicio social y cultural de la época.

Juzgando el texto como está copiado en las Constituciones Apostólicas

Está casi literalmente copiado en las Constituciones Apostólicas:

“No permitimos a nuestras "mujeres que enseñen en la Iglesia," sino solo orar y escuchar a los que enseñan; porque nuestro Maestro y Señor, Jesús Mismo, cuando nos envió a los doce a hacer discípulos de la gente y las naciones, no envió a mujeres a predicar, pese a que El no quería tal cosa. Porque estaba con nosotros la madre de nuestro Señor y Sus hermanas; también María Magdalena y María, la madre de James y Martha y María las hermanas de Lázaro; Salomé y otras. Porque de haber sido necesario que las mujeres enseñen, El Mismo hubiera en principio ordenado a estas que instruyan a la gente con nosotros. Porque “si la cabeza de la esposa es el hombre” no es razonable que el resto del cuerpo gobierne a la cabeza. Deje a la viuda por lo tanto que se tenga como “Altar de Dios” y déjela que se siente en su casa y no entre a las casas de los creyentes, bajo ninguna pretensión a recibir nada; porque el altar de Dios nunca anda por ahí, sino que está fijo en un sitio. Deje por lo tanto que la virgen y la viuda sean eso y que no anden deambulando ni vayan a las casas de aquellos que son extraños a nuestra fe....” Constituciones apostólicas, libro 3, § 6.

Evaluación:

  1. Como en el Didascalia, pese a que el texto menciona ‘mujeres’ en general como que no han sido escogidas por Cristo para enseñar su propósito principal es restringir la enseñanza por parte de las viudas.
    • Esto es claro del contexto total del Libro 3, Sección 1 que trata exclusivamente de las viudas
    • Y de toda la sección precedente que explica cómo la mala instrucción por parte de las viudas lleva a burla entre los paganos.
  2. La Constitución Apostólica recomienda la ordenación de mujeres diaconisas que sabemos que han sido sacramentalmente válidas y parte de las Santas Ordenes. Las prohibiciones referente a las viudas no afectan a las diaconisas.
  3. .La referencia 1 Timoteo 2,11-15 como fuente para la prohibición contra la enseñanza de las mujeres, es más explícita que en la Didascalia. Como ha sido explicado en mi comentario sobre ese pasaje , el texto de las escrituras solo puede significar una exclusión temporal de las mujeres para hablar en la asamblea.
  4. Las Constituciones Apostólicas también han añadido otra razón: que el hombre es la cabeza de la mujer, una referencia de 1 Corintios 11,2-16. Aquí también, el significado del texto de las escrituras debe ser cuidadosamente analizado. El extender lo que dice Pablo para fijar la condición de la mujer va más allá del sentido inspirado.
  5. Aún mas que en la Didascalia, la razón para no permitir que las mujeres sean sacerdotes, si es que este asunto es considerado, es que las mujeres no pueden enseñar. Ciertamente ¿no es esta una razón válida? De acuerdo a la Actual Ley Canónica a las mujeres se les puede encargar la lectura de las Escrituras durante la liturgia, orar, enseñar o presidir los servicios litúrgicos.
  6. La razón subyacente para desconfiar de las mujeres como ‘profesoras’ no son los textos de las escrituras que se aducen, sino los prejuicios generales de la época. Recuerden que las mujeres no podían ocupar puestos públicos y eran consideradas inferiores

El texto en las Constituciones Apostólicas prohibía que las mujeres enseñen. Los textos de las escrituras se citan para apoyar esta prohibición, pero su interpretación va mas allá del sentido de los mismos. Probablemente es cierto que la prohibición para que las mujeres enseñen estaba relacionada con la falta de voluntad de ordenar a las mujeres para el sacerdocio, pero su base final descansa en los prejuicios sociales y culturales de la época.

Juzgando el texto en autores posteriores

Siguiendo la pauta del Didache, tanto la Didascalia (Siglo Tercero) y las Constituciones Apostólicas (Siglo Cuarto) que se decían fueron escritas por los Apóstoles mismos.

La atribución a los Apóstoles no fue un fraude deliberado. La idea detrás de esta atribución era sin duda que el contenido general del documento estuviera en armonía con la enseñanza de los Apóstoles. Pero en generaciones posteriores tanto la Didascalia como las Constituciones Apostólicas se creyó que eran las palabras de los Apóstoles y por lo tanto fueron tomadas como fuentes confiables de doctrina. Parecen haber sido afirmadas como tales en el Concilio de Trullo (692 AD) y el Segundo Concilio de Nicea (787 AD).

Estos textos también fueron tomados como guías confiables en la forma en la cual se deben interpretar 1 Timoteo 2,11-15 y 1 Corintios 11,2-16,esto es, implicando la imposibilidad de que las mujeres sean ordenadas.

El Statuta Ecclesiae Antiqua incorporó este texto de las Constituciones Apostólicas. A través de la Collectio Hispana, de la cual era parte, se convirtió en el principal texto de fuente para los teólogos medievales y abogados canónicos.

El problema con la ‘tradición’ es que los errores se incrementan en el curso del tiempo. Este texto de la Didascalia contribuyó mucho a la oposición no garantizada de las mujeres sacerdotes en la Iglesia.

John Wijngaards

Traducción: Lola de Varas


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