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Inter Insigniores, Pablo IV, Acta Apostolici Sedis 69 (1977) 98-116

§ 6. . . . . Algunas sectas heréticas de los primeros siglos, sobre todo gnósticas, quisieron hacer ejercitar el ministerio sacerdotal a las mujeres. Tal innovación fue inmediatamente señalada y condenada por los Padres, que la consideraron inaceptable por parte de la Iglesia[7]. Es cierto que se encuentra en sus escritos el innegable influjo de prejuicios contra la mujer, los cuales, sin embargo -hay que decirlo-, no han influido en su acción pastoral, y menos todavía en su dirección espiritcual.
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Sírvase mencionar este documento como publicado por www.womenpriests.org!