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En una Tradición Católica válida podemos distinguir cuatro
Para que sea informada, los portadores de la Tradición deben haber entendido correctamente la cuestión y los asuntos que están en juego. Como Pío XII afirmó en Divino Afflante Spiritu (1943): "Hay muchos asuntos, especialmente históricos, que han sido desarrollados insuficientemente o no han sido desarrollados por los comentaristas de siglos pasados, ya que carecían de casi toda la información necesaria para su elucidación".
La historia de la Iglesia demuestra que debemos estudiar el pasado con cuidado. Bajo la práctica y escondidos bajo textos explícitos, puede haber una Tradición latente, contraria pero válida. Una Tradición que es fiel a las enseñanzas del Evangelio y que es transmitida a través de los siglos sin que sea explícitamente reconocida como tal.
La verdadera Tradición no es estática. Crece, no en el sentido de que difiera sustancialmente del mensaje inspirado recibido de Jesucristo y los Apóstoles, pero sí en en sentido de que muchas de sus implicaciones latentes son gradualmente comprendidas con la ayuda del Espíritu Santo.
Traducción: Ivelisse Colón-Nevárez

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