Academic Council

La Iglesia como Comunidad de Liberación del Patriarcado: La Praxis del Ministerio y Discipulado de Iguales

Rosemary Radford Ruether,
Ottawa, 23rd July 2006

English

Francais

Mi tema de hoy es el entendimiento de la iglesia como una comunidad de liberación del patriarcado y la praxis del ministerio de dicha comunidad de liberación. Primero, quiero decir algo sobre la ecclesiología de comprender la iglesia como comunidad de liberación del patriarcado, y después algo a cerca de cómo la praxis de ministerio debe ser entendida en el contexto de tal entendimiento de iglesia.

Desde su principio, la iglesia cristiana fue definida como una comunidad de liberación de la esclavitud y la opresión, tomando el tema antiguo del pueblo de Israel como una comunidad de éxodo de la esclavitud en Egipto y su peregrinaje para entrar a la Tierra Prometida. El bautismo fue, en sus principios, acojado como el sacramento de conversión y transformación por medio del cual la persona entraba en esta comunidad de liberación que sobrepasaba todas las jerarquías sociales étnicas, de clase y género, un bautismo en la naturaleza de Cristo en quien no hay mas judío o griego, esclavo o libre, masculino o femenino. No obstante, esta visión de comunidad de discipulado de iguales fue rápidamente espiritualizada y la referencia concreta al cambio emergente en las jerarquías sociales fue negada.

Muy pronto la voz patriarca fue reinstituida en los códigos de hogar: Esposas obedezcan a sus esposos, hijos as sus padres, esclavos a sus amos, una orden reiterada de obediencia para súbditos a sus señores en los textos del Nuevo Testamento, el mismo texto que fue testigo al hecho que muchos cristianos entendieron el bautismo como entrada a la iglesia para verdaderamente sobrepasar estas relaciones de dominación social como también dominación espiritual..

Esta visión de la iglesia como comunidad libertadora en la cual todos sus miembros, de alguna manera, compartían el ministerio de forma egalitaria ha venido siendo recuperada continuamente en la historia del cristianismo, en las comunidades medievales de Beguine, en reuniones de los Quakers y en plenarias de clase de los Metodistas. Mas recientemente el desarrollo de las Comunidades Cristianas de Base, como expresión de la teología de la liberación en Latinoamérica, ha redescubierto este entendimiento de iglesia. Aunque la crítica al patriarcado ha sido implícita en las reclamaciones de pequeños grupos comunitarios en sus reflexiones de cara-a-cara de lo que significa ser iglesia, esto no ha sido hecho explícito suficientemente. Por ello, la iglesia-mujer o las formas feministas de Comunidades Cristianas de Base representan un gran paso nuevo en el entendimiento del patriarcado como una expresión de los poderes y principalidades de distorsión pecaminosa de la existencia humana en el planeta y del entendimiento de la iglesia como comunidad libertadora del patriarcado.

Esto significa que el patriarcado es rechazado como una expresión de la voluntad de Dios y del orden de la creación deseada por Dios. El patriarcado es nombrado como un sistema históricamente construido por el cual los hombres de la clase dominante (masculina) se han establecidos ellos mismos en una posición de dominio sobre las mujeres y las clases dependientes en la familia y sociedad, esclavos, niños, grupos raciales y étnicos inferiorizados. Los hombres de la clase dominante han construido estructuras sociales e ideologías de justificación cultural de estas mismas estructuras sociales para monopolizar el poder social, cultural y económico en la sociedad. Los demás, mujeres, esclavos, grupos raciales inferiorizados, fueron prohibidos al acceso a este poder y confinados a un estatus auxiliar como obreros en producción y reproducción, mientras los hombres de la clase dominante adueñan, mandan y disfrutan de lo mejor de los frutos de esta labor.

El rechazo al patriarcado como el orden de creación para la sociedad, también obviamente significa rechazarlo como el orden apropiado en la iglesia. Si la iglesia, en su naturaleza esencial, es una comunidad liberadora del patriarcado, debe ser un testigo más particular de un patrón alternativo de relaciones entre sus miembros basado en el discipulado de iguales y mutua autorización. La iglesia puede testificar a una relación alternativa entre los seres humanos y el resto de la creación en la sociedad solamente si ella misma se presenta como ejemplo de esas relaciones alternativas en su propio proceso básico de vida, en el ministerio de sus sacramentos, educación, administración y misión ante la sociedad. Una iglesia que se dice ser el sacramento de liberación en la sociedad, mientras que ella misma incorpora los peores patrones de opresión internamente, amaza su propia distorsión de pecado e hipocresía y queda simplemente sin ninguna credibilidad.

La construcción de una iglesia de liberación del patriarcado requiere un clericalismo desmantelado. Esto significa que tenemos que comprender la gran incompatibilidad del clericalismo con el concepto libertador de la iglesia y su ministerio. El clericalismo es la separación del ministerio y la mutua autorización en la comunidad y su distorsión en castas jerárquicamente ordenadas que sobreponen al clero sobre los laicos. El clero, entonces, monopoliza la acción sacramental, la educación, la administración y liderazgo en misión, convirtiendo a los laicos en dependientes pasivos quienes solamente reciben estos servicios por el clero y obedecen sus órdenes, pero sin participar en la formación, definición e incorporación de las mismas actividades. El ministerio llega a ser una reserva especial de los ordenados en lugar de estar basado en la comunidad y ser articulado en y por la misma comunidad.

En los orígenes mitológicos clericales católicos, la ordenación episcopal es declarada como haber sido establecida por Cristo, representante de Dios, quien fundó una jerarquía para delegar su poder divino a través de una línea de sucesión. Así, los obispos dispensan este poder a los sacerdotes en su ordenación y los sacerdotes, as su vez, dispensan el perdón y el acceso a la gracia y la vida divina a los laicos si ellos se someten a las reglas impuestas desde arriba por la jerarquía. De esta manera la estructura entera, la vida sacramental y educacional de la iglesia se distorsiona al convertirse en un elemento de poder del clero sobre los laicos, sin mencionar los altos niveles del mismo clero sobre los niveles bajos, obispos sobre sacerdotes, en el sistema católico romano, el papa sobre los obispos.

El clericalismo está construido sobre y reduplica el patriarcado. El símbolo básico y la forma de la relación clerical de cada nivel de la jerarquía en relación a los que están en el nivel inferior es el del sabio y todo-poderoso esposo sobre una esposa pasiva y dependiente, combinado con el sabio y todo-poderoso padre sobre el hijo dependiente y subdesarrollado. Esto significa que, en lugar del esposo-padre clérigo asistiendo a su esposa-hijo a desarrollar y llegar a ser un adulto-igual, el modo básico del ministerio es de inculcar dependencia, ignorancia y subdesarrollo.Obviamente, este es el mismo patrón de relaciones en todos los sistemas modelados al patriarcado, como el del médico que subestima a sus pacientes y los mantiene en la oscuridad sobre su salud, o el colonialista que da forma al conquistado de un subdesarrollado explotado o del esclavo-amo que trata de convertir al esclavo en una herramienta pasiva de labor.

Detallaré brevemente cómo el patriarcado despoja al laico del poder sacramentalmente, educacionalmente y políticamente. En la vida sacramental todos los símbolos de la vida de la comunidad, como una vida engendrada el lo divino y experimentada comunalmente, son alienadas afuera del laicado y son convertidos en amuletos mágicos poseídos por el clero por medio de su ordenación desde "arriba." Por ejemplo, el bautismo debe manifestar la victoria sobre la alienación y modos opresivos de relaciones humanas y la re-unión de una auténtica potencialidad de vida de la persona como su obsequio de Dios en creación, entrando en la comunidad la cual confirma y nutre la capacidad redentora de nuestra naturaleza humana. Pero el clericalismo convierte el bautismo en un rito por medio del cual la persona rechaza su vida natural, derivada de sus padres al nacer, y experimenta un renacimiento visto como victoria y trascendencia sobre la vida mortal y de pecado recibida al nacer por ser el resultado de la relación sexual de sus padres. La clave teológica de tal alienación de la vida sacramental es el casi Maniqueanismo Agustino que separa la gracia de la naturaleza, la redención de la creación. Una vez que la gracia es definida como algo trascendente de la naturaleza lo cual rechaza la naturaleza como algo del "mal", es entonces que la gracia puede ser redefinida como un poder poseído por los representantes ordenados jerárquicamente de una institución que, solo ella, media este poder supernatural.

De la misma manera, la eucaristía debe ser un símbolo de nuestra participación en una vida auténtica, la cual es nuestra verdadera naturaleza, nuestro alimento y crecimiento en esa vida. Sin embargo, la eucaristía ha sido transformada en el símbolo sacramental más radicalmente alienado y alejado de los fieles y transformado en una poderosa herramienta clerical. Sobre todo, la eucaristía, es el sacramento más rígidamente protegido como una herramienta clerical y definida como una acción que ningún laico puede ejercer. La excomulgación, o prohibición de recibir la eucaristía, es la herramienta principal por la cual una persona es castigada por resistir el control clerical. La ordenación es el poder transmitido jerárquicamente de "confeccionar" la eucaristía. Por eso, el simple acto de bendecir y distribuir comida y bebida como un símbolo de dar y nutrir vida es convertido en una herramienta para controlar el acceso a Dios y mantener una relación redentora con Dios.

El despoje de poder al pueblo educacionalmente es un segundo aspecto del clericalismo. El clero monopoliza la educación teológica poniéndola en un lugar inaccesible para el pueblo. La educación teológica es desarrollada en un lenguaje desconocido por el pueblo, sea en la forma de un idioma extranjero y muerto, como el Latín, el cual tradicionalmente no fue enseñado al laicado o tampoco hasta a monjas, o en la forma de una jerga que la mayoría del pueblo no entiende. La gente (laicos) de ende se hacen sentir impotentes y dependientes del clero para la interpretación de la escritura y para analizar ideas y símbolos teológicos. Esto se ha compuesto por muchos siglos por la retensión de las mismas escrituras a los laicos. Aunque el protestantismo ha representado la reapropiación de la Biblia al respecto del laicado, él también pronto desarrolló formas de exégesis bíblicas esotéricas por medio de las cuales la gente sintió ser incompetente y por ello regresaron a una dependencia a sus predicadores para su comprensión. Así podemos ver un patrón en los movimientos de renovación eclesiástica el cual inicialmente dichos movimientos egalitarios de renovación laicalizaron el acceso a las escrituras, pero pronto se reclericalizaron por la medida en que estos movimientos llegaron a ser instituciones.

La teología de la liberación y las comunidades de base en Latinoamérica se basan significantemente con su centro en la reapropiación de una lectura popular accesible al laicado. También existe un gran movimiento del laicado en la educación teológica en un contexto ecuménico, lo que significa que muchos laicos católicos tienen ahora un conocimiento más moderno y sofisticado de teología, de la iglesia, de la historia y de la Biblia que la mayoría de sacerdotes y obispos educados tradicionalmente. Esta situación es muy amenazante para el clericalismo, y no es sorprendente ver obispos y el Vaticano tratando de impedir que laicos y especialmente mujeres enseñen en seminarios católicos, particularmente enseñando a sacerdotes o incluso a atender seminarios católicos

El clericalismo en la política interna de la iglesia es una tercera área del control clerical sobre el pueblo. En la iglesia más clerical, el catolicismo romano, el laicado no tiene, tradicionalmente, ningún lugar en la administración de la iglesia. El laicado no puede participar en la llamada (vocación), mucho menos en la ordenación de sus pastores. Los laicos no son elegidos a un consejo eclesial a nivel diocesano, mucho menos al nivel nacional o internacional. Tampoco pueden asistir a escribir o votar sobre las leyes que regulan la iglesia o participar en su gobierno. El Consejo Vaticano II atentó cambiar el patrón estratificado de gobierno eclesial por una relación más colegial del papa con obispos, extendiéndolo en colegialidad de obispos con sacerdotes y sacerdotes con laicos.

Sin embargo el Vaticano rechazó rápidamente compartir el verdadero poder con los obispos y los obispos con sus sacerdotes. Esto se atribuye en parte a la extrema escasez clerical, ha habido algo de progreso en ministerio laico en parroquias y en la participación de laicos en consejos eclesiales. Pero aquí también el pastor (párroco) jurídicamente toma las decisiones finales y puede ignorar el consejo del laicado y desmantelar el concejo parroquial a su gusto. De esta manera el sistema completo continúa siendo despótico, a pesar de que algunos sacerdotes voluntariamente ablandan el camino por su deseo o necesidad de más colaboración de su gente. No obstante, porque no existe una verdadera responsabilidad para con la gente, esta voluntad se resigna a ser un despotismo benevolente, a lo más, y no verdadera democracia.

Si entendemos el clericalismo como la expropiación del ministerio, de la vida sacramental, de la educación teológica y de la administración de la iglesia por el pueblo, entonces las comunidades de base feministas o un ministerio de discipulado de iguales se encuentra comprometido con un proceso revolucionario de reapropiar para el pueblo lo que se nos ha sido falsamente expropiado. Estamos recuperando la vida sacramental como la expresión de nuestra propia entrada a una vida redentora mutualmente autorizada, la renovación de una vida humana auténtica libre de poderes alienantes. La educación y enseñanza teológica son entendidas como nuestras propias reflexiones sobre el significado de recuperar nuestra vida auténtica de todas las distorsiones antes mencionadas. El ministerio es la praxis activa de nuestra vida auténtica y la construcción de comunidades redentoras como la base por la cual se desafían los sistemas e ideologías de opresión e injusticia.

Debemos entender el bautismo como la proclamación de nuestra entrada en un proceso de metanoia o "dando la vuelta" por el cual podemos ver a través de las ideologías que justifican sistemas opresivos y, así, ponernos en contacto con nuestro verdadero potencial de vida. La eucaristía es el nutriente continuo de esa vida en comunidad. El desmantelo de conceptos clericales de ministerio y organizaciones eclesiásticas no significa un anarquismo que rechaza cualquier tipo de liderazgo o habilidades, mas bien que la comunidad misma decide en cuales expresiones litúrgicas, aprendizajes y servicios la comunidad desea comprometerse para mejor expresar su vida redentora. Es entonces cuando se hace mas fácil delegar tareas varias a la gente que tiene las habilidades y la disposición para cumplir estas tareas. En otras palabras, hay un ministerio de función, en lugar de una casta clerical, arraigado en un discipulado de iguales.

Un ministerio de función en lugar de una casta clerical puede permitir una verdadera pluralidad de necesidades ministeriales de la comunidad a ser definidas y satisfechas. Este tipo de ministerio toma en cuenta las habilidades y dones de una variedad de gente en la comunidad para satisfacer sus necesidades y, así, activar sus dones en su ministerio. Las comunidades eclesiales redentoras necesitan una variedad de capacitadotes. Amontonar todo el ministerio en una sola casta de ordenados significa que muchas de las necesidades de la comunidad irán insatisfechas, desde que una sola persona no es capaz de poseer todas las habilidades y dones. Una comunidad eclesiástica active necesita, 1) creadores litúrgicos, poetas, artistas, coreógrafos, dramatistas y predicadores, 2) maestros que conozcan la historia de ideologías religiosas y su relación con varios sistemas sociales y quienes puedan asistir a la comunidad a reflejar sobre y reconstruir sus símbolos heredados, 3) hábiles administradores en la organización y desarrollo de los recursos materiales de la comunidad, 4) organizadores comunales que puedan analizar críticamente las estructuras sociales de opresión y organice la comunidad para un cambio social, 5) consejeros espirituales que tengan una sabiduría profunda a cerca de la vida interior y puedan ser guías para otros en su peregrinaje.

Por esto, deberíamos pensar en un equipo de ministros comprometidos con estos varios aspectos de construcción y celebración de la comunidad, lo que es tradicionalmente llamado "la edificación de la iglesia." Sospecho que paulatinamente habrá una necesidad de que alguien asuma la coordinación de todos estos procesos y quien los supervise, con tal de que esa persona se mantenga verdaderamente un primus inter pares en lugar de un jerarca.

Todo esto acarrea la inquietud de que si el ministerio debería ser visto como un empleo pagado a tiempo completo, mucho menos como una carrera. Talvez este ministerio debería ser combinado con otro tipo de empleo, siendo apropiado un pago por tiempo parcial por los ministerios basados sobre una distribución egalitaria de tiempo-trabajo. Más que todo, dicho papel de liderazgo no debe ser visto como la creación de una casta permanente aparte por vida; al contrario, como posiciones funcionales las cuales deben ser vistas como comprometidas a reproducirse ellas mismas en otras personas, educándolos para que ellos también puedan ejercer las mismas funciones en la comunidad.

Así, la participación con una persona que tiene habilidades en liturgia y en crear liturgia debe ser un proceso de educación para crear liturgia una misma. Cuando asistimos en la organización de la comunidad a una persona hábil en la organización de la comunidad, esto debe producir gente que pueda tomar las riendas de la organización de la comunidad. Participar en consejería espiritual debe producir personas que puedan llegar a ser consejeros espirituales. En lugar de una educación de dependencia permanente, la educación debe autorizar el poder y hacer el educado un igual al educador.

Idealmente la iglesia cristiana debería ser capaz de ofrecer sustento en estos laspectos de vida redentora, pero por supuesto, esto es muy pocas veces el caso. Algunas comunidades liberadoras feministas cristianas son limitadas a ser comunidades litúrgicas talvez una vez al mes o cada dos semanas para las personas que continúan yendo a otras iglesias y también para las que no van. Algunos grupos se reúnen principalmente para el estudio. Otros son primeramente grupos de servicio público que se reúnen para un proyecto social en particular, como asistir en comida para los pobres o en un albergue. Mucha gente busca diferentes grupos para satisfacer sus varias necesidades. Los aspectos religiosos de su trabajo se mantienen implícitos en grandes partes de sus actividades, quizás siendo expresados solo parcialmente en uno de estos contextos. Raramente tenemos el privilegio de expresar los varios aspectos de crecimiento y vida liberadora en una sola comunidad. De hecho algunos prefieren extender estas funciones en varios lugares en vez de enfocarse en un solo grupo que pueda llegar a convertirse en un grupo demasiado sectario.

En la siguiente sección de esta charla mencionaré unas cuantas diferentes comunidades y proyectos con los cuales he estado involucrada en años recientes las cuales parecen expresar, en mi opinión, mis comunidades de vida liberadora.

Posiblemente la principal expresión de una comunidad de liberación para mí ahora y por el resto de mi vida es Pilgrim Place (Plaza Peregrina), una comunidad para personas retiradas a la cual mi esposo y yo nos hemos unido desde hace tres años. Esta comunidad de trescientas cincuenta personas es ecuménica la cual incluye católicos y gente de muchas otras tradiciones protestantes. Todos hemos llegado con historia de servicio, educación o ministerio en la iglesia, alrededor del mundo y en los Estados Unidos. Con un fuerte compromiso con la justicia y la paz, un grupo testifica silenciosamente contra la guerra todos los viernes por la tarde cerca de la autopista.

Grupos de mujeres por la justicia y la paz constantemente ofrecen cátedras y discusiones sobre diferentes asuntos sociales y también oportunidades para envolverse en ellos. Muchos ofrecen sus servicios de asistencia para grupos deprivados, personas sin vivienda, los pobres y marginados. También existe una verdadera conciencia ecológica en la comunidad. Un grupo interesado en este servicio siempre está en búsqueda de pasos nuevos para un mejor sostenimiento. Recientemente la grama de los alrededores del edificio fue levantada para plantar en su lugar plantas nativas de California las cuales son resistentes a sequías. Hay dos jardines comunales y más de cien árboles frutales dispersados por todo el campus cuyos frutos son ofrecidos para venta en el mercado granjero semanal a la comunidad y a quien quiera venir. Los fondos recaudados por el mercado son repartidos entre los miembros de la comunidad que necesiten asistencia con gastos médicos. Estos fondos también ayudan a igualar los gastos residenciales para los que tienen menos recursos económicos.

Aunque no hay una identidad denominal oficial, sí se ofrece una vida litúrgica no-obligatoria para los que deseen atender. Cada jueves hay vísperas las cuales toman muchas formas diferentes y son presididas por personas diferentes quienes lo hacen voluntariamente. Aun más recientemente la decisión fue tomada de hacer la comunidad una comunidad eucarística. Así que dos veces al mes, los martes, se ofrece una liturgia eucarística ecuménica ideada y realizada por el grupo, dirigida por diferentes miembros de la comunidad. También hay un grupo Mujer-iglesia que ofrece un servicio eucarístico feminista una vez al mes. Este proyecto es atendido por personas del área mayor de Los Angeles, pero su coordinación ha sido tomada por un residente de la comunidad, más de la mitad de los que atienden vienen de nuestra comunidad.

También hay recreación de muchos tipos. La gente se organiza para ir a museos, teatro, conciertos o simplemente para excursiones. Otras disponibilidades incluyen la natación, máquinas de ejercicio, yoga y clases de Tai Chi. Más que todo esta comunidad, cuyos miembros tienen entre 60 y 100 años de edad, están ayudando a otros durante lo que los latinoamericanos llaman la tercera edad de la vida. La enfermería da cuidado a los enfermos y a personas terminales y muchos toman turnos como capellanes. Cuando el tiempo está cerca, antes de morir, la persona es rodeada de otros miembros quienes asisten en el proceso de muerte como la persona lo desee. Casi todos están presentes en los funerales, los cuales en su mayoría son planeados por la persona difunta antes de morir. Estos (funerales) puntúan la vida de la comunidad cada cuantas semanas, lo que se traduce en una expresión obvia de las personas en esa etapa de vida, aunque la comunidad es muy buena al mantener a la gente saludable y creativa bien en su tercera edad.

Otra comunidad que ha sido esencial en mi vida por los últimos cuarenta años han sido los institutos de educación teológica donde he enseñado, el Seminario Teológico Garrett en Evanston, Illinois por 27 años y la Unión Teológica de Graduados (UTG) en Berkeley, California por los últimos seis. Estas instituciones han sido para mi mucho más que simplemente empleos. Han sido comunidades de colegas donde comparto muchos aspectos de mi vida, incluyendo una comunidad convenida por el soporte mutuo y liturgia, la cual fue una parte de nuestras vidas en Garrett por veinte años. Interesantemente, unos siete miembros de ese grupo son ahora residentes de la Plaza Peregrina. Muchos miembros de facultad de la UTG también planean retirarse en la Plaza Peregrina. Hay muchísimos de mis pasados colegas que han decidido envejecer juntos.

Para mí, mis estudiantes han sido igualmente tan parte de mi comunidad como mis colegas de facultad. Siempre los he visto como personas preparándose para el ministerio y la enseñanza como amigos en proceso de ser compañeros(as) y colegas. Me hace muy feliz ver a mis antiguos estudiantes en su ministerio activo o en posiciones como maestros(as). Para mí, el ministerio de educación teológica es muy bien un ministerio de la enseñanza a la igualdad como un colega maestro-catedrático.

Una extensión de mi comunidad de educación teológica ha sido la colaboración de las varias escuelas teológicas en el área de Chicago, los luteranos, unitarios, metodistas, con el Centro para Teología Alternativa, los cuales juntos crearon el Proyecto de Sustento Interreligioso del gran Chicago. Este grupo pasó dos años discutiendo el diseño de un proyecto de ecología urbana el cual surgió de las congregaciones, no solo cristianas, pero también judías, musulmanas, Bajai y cualquier otra quien deseó tomar parte. Dichas congregaciones fueron vistas como las bases clave para la organización de comunidades vecinas para el sostenimiento ecológico. Se produjo un buen panfleto demostrando el patrón de contaminación del área mayor de Chicago y la correlación con los patrones de raza, pobreza y la concentración de la población. Se propusieron muchas ideas y organizaciones comunitarias para buscar nuevas alternativas para vivir en la ciudad como una bio-región.

Fue aquí que la segunda etapa de organización comunal por medio de las congregaciones, vecindario por vecindario, empozó. Un grupo de congregaciones en un vecindario aceptó a participar. Grupos en cada congregación estudiaron el panfleto juntos. Después ellos escogen una actividad como un jardín orgánico comunal, crear un jardín para mariposas o saneamiento ambiental o plantear una rivera o proyectos similares. Todas estas actividades de los vecindarios siempre han sido tomadas con el sentido de relacionarlas con toda el área del gran Chicago como la bio-región. Para mí, este es un modelo de cómo las congregaciones religiosas pueden trabajar juntas para una vida mejor el las ciudades. Estoy muy orgullosa de haber sido parte de este modelo.

Para mí, otra comunidad de referencia importante es Catholics for a free Choice y su organización hermana en Latinoamérica, Católicas por el derecho de Decidir. He sido miembro del comité de esta red por casi treinta años y nuestras reuniones de comité son realmente reuniones entre buenos amigos. Regularmente combinamos estas reuniones con otras actividades, conferencias con nuestras colegas latinoamericanas en Washington o viajando a un local latinoamericano, y algunas veces con marchas en Washington con los puntos de protesta en los edificios de gobierno de los Estados Unidos y la embajada del Vaticano. Hemos viajado juntos para conferencias de las Naciones Unidas en el Cairo, Egipto y Beijing, China. También nos hemos reunido en la asamblea de las Naciones Unidas en Nueva York para defender los resultados de las reuniones de las mismas Naciones Unidas que atendimos, cunado al mismo tiempo grupos de derecha, especialmente el Vaticano, tratan de socavar esos resultados. Nosotras tomamos la ética muy seriamente; una de nuestras funciones es de desarrollar guías éticas claras para asistir al laicado católico a defender una ética sexual alternativa más justa. Dos revistas, Conscience en inglés y Conciencia en español, son medios de este trabajo de comunicación. También nos reímos mucho en nuestra búsqueda y trabajo por una iglesia más saludable.

Otra red muy importante para mí ha sido Llamada a la Acción (Call to Action). Empezó en Chicago cuando los obispos de los Estados Unidos organizaron la reunión de Llamada a la Acción por le bicentenario americano en 1976. El cardinal Cody no quiso organizar una delegación, así que los católicos de Chicago se organizaron ellos mismos para ir a la conferencia. La reunión rápidamente excedió los deseos de los obispos y entonces la cancelaron. Sin embargo, desde que el grupo de Chicago no estaba bajo el control del obispo, ellos continuaron y han crecido a hasta un grupo nacional con una reunión anual grandísima y también con reuniones regionales en muchas áreas en los Estados Unidos. Para muchos católicos Llamada a la Acción es una línea de vida para una visión continua de una iglesia alternativa más liberadora.

He dado charlas en conferencias nacionales por más de 25 años y espero continuar como una manera de mantener contacto con una comunidad católica progresiva de los Estados Unidos, una comunidad que continuamente atrae a la comunidad de católicos progresivos alrededor del mundo. También existe la red de la Iglesia Mujeres y la Conferencia de Ordenación de Mujeres, las cuales son parte de esta red de la comunidad católica progresiva con la cual me mantengo en contacto desde nuestras primeras reuniones a mediados de los 1970s.

Otra red importante para mí es la comunidad Conspirando de América Latina. Conspirando es una publicación de teología feminista y de eco-feminismo publicada predominantemente por grupos católicos feministas de América Latina desde Santiago de Chile. Ya está en su onceavo año de publicación. La publicación trae juntos una red de escritores(as), artistas, liturgistas y terapistas de toda América Latina quienes también se han reunido para actividades como la conferencia del Jardín Compartido las cuales toman lugar dos veces al año. Ellos también se han embarcado en muchos proyectos de investigación creativa, como la organización de una serie de equipos en once equipos en diferentes países en América Latina, quienes han investigado las leyendas y prácticas litúrgicas en festivales marianos que preservan diosas o divinidades femeninas pre-hispánicas. Cada equipo no solamente buscó acceso as estos sitios que preservan las formas antiguas de religiosidad femenina, pero también cómo esta religiosidad puede ayudar al desarrollo de espiritualidad feminista para las mujeres de Latinoamérica de hoy. Su resultado fue el libro Vírgenes y Diosas en América Latina: La Resignificación de lo Sagrado, publicado en 2004, y el cual fue leído por un grupo en Berkeley, California en la primavera del 2005.

Otra red internacional de teología feminista de gran importancia para mí es la Comisión de Mujeres de la Asociación Ecuménica de Teólogos del Tercer Mundo. Este grupo trae juntas(os) teólogos(as) feministas cristianos(as) de América Latina, Africa y Asia, tratando de desarrollar sus reflexiones en sus propios contextos por medio de redes, publicaciones y proyectos coyunturales. Por ejemplo, el grupo africano, el cual se ha auto proclamado el "Círculo de Teólogas Africanas Preocupadas", ha desarrollado un proyecto de reflexiones teológicas sobre el SIDA en Africa el cual también busca cambiar el temor al SIDA y asistir a los africanos a tomar las riendas de seta terrible pandemia que está devastando sus sociedades.

Aunque, como una norteamericana, no soy miembro de esta comisión, he tenido el privilegio de compartir en el diálogo de su desarrollo desde sus principios en Ginebra, Suiza desde 1982. He dado charlas para grupos en lugares como India, Corea, Brasil, México y Costa Rica. Regularmente doy cursos de Teología Feminista del Tercer Mundo para mantenerme al tanto con el trabajo de estas mujeres y para darlo a conocer en Norte América.

Todos estos grupos son parte de mi comunidad eclesial de liberación, ambos local, nacional e internacional. Estas redes son lo que me mantiene viva y los que constantemente renuevan mi fe la cual, en las palabras del lema del Foro Social Mundial que se reúne anualmente en Porto Alegre, Brasil, "Otro mundo es posible." No nos tenemos que asentar en relaciones opresivas y violentas como el orden incambiable de las cosas, sea en la iglesia, en la sociedad americana o en el mundo global. Contra todas las probabilidades, podemos seguir defendiendo una forma de ser alternativa más vivificadora, más redentora en relación con los unos a los otros como el pueblo de Dios(a), como el pueblo de amor y de justicia, como el pueblo que recuerda la visión de nuestro hermano Jesús quien predicó la buena nueva a los pobres, la liberación a los cautivos, la libertad a los oprimidos.

Untitled Document Untitled Document
Please give us a donation
Become a friend

Contact us